Capítulo 36. La segunda muerte
Tomás admitió haber discutido con Adrián. Dijo que el hombre lo atacó y que él lo apartó. Al caer, Adrián golpeó el mármol.
—Fue un accidente —repitió.
—Después usó el teléfono de Vera, obligó a Sergio a retirar el cuerpo y borró la fotografía.
—Porque sabía lo que pensarían de ella.
—Pensó en usted.
Tomás dejó de responder. Había aceptado el contacto físico porque la pericial lo hacía inevitable, pero seguía presentando cada decisión posterior como protección.
Mara le mostró el cuaderno. Tomás dijo que aquellas notas eran recordatorios comerciales.
—Escribió el nombre de Vera junto a la palabra casa.
—Ella heredaba una parte.
—No escribió porcentaje. Escribió su nombre como escribió cinta.
Por primera vez, el abogado pidió una pausa antes de que Tomás pudiera contestar.
La muerte de Adrián quedaba sostenida por el cuerpo, el mármol, el reloj del reflejo, las fibras y la coacción a Sergio. No dependía de que Tomás llamara homicidio a lo que había hecho.