CAPÍTULO 20 El volumen retirado antes del traslado
BLOQUE 1
La frase había estado delante de ellos desde el principio.
Sebastián la había leído fragmentada.
Irene había conseguido recuperar parte de su continuidad mediante iluminación rasante.
Fray Julián la había comparado con inventarios y relaciones posteriores.
Mauro la había escuchado tantas veces durante los últimos días que ya no necesitaba que nadie se la repitiera.
Sin embargo, hasta aquella mañana ninguno de los cuatro podía afirmar que comprendiera completamente lo que significaba.
Retirado antes del traslado.
Ya no parecía una fórmula imprecisa ni una explicación añadida sin contexto.
Describía una secuencia administrativa.
El problema era demostrar que se refería precisamente a la segunda unidad que buscaban.
Sebastián extendió sobre la mesa todo lo reunido.
El fragmento reutilizado en la encuadernación.
La fotografía anterior a su separación.
El inventario donde figuraban dos unidades.
La relación contable.
La escritura notarial de Nájera donde Martín Orduña aparecía recibiendo bienes librarios en depósito.
Y, finalmente, las relaciones posteriores donde solo quedaba registrado un volumen.
—Hoy no buscamos nada nuevo —dijo.
Irene lo miró.
—Eso suena poco creíble viniendo de vos.
—Quiero comprobar si lo que ya tenemos habla del mismo objeto.
Mauro se sentó.
—Eso me gusta más.
Fray Julián acercó la primera reproducción.
Sebastián empezó por el inventario más antiguo.
La entrada principal correspondía al códice conocido.
No porque allí figurara un título moderno, sino por la descripción material, el contenido general y la posición que ocupaba dentro del registro.
Ese punto ya estaba suficientemente establecido.
La segunda unidad aparecía asociada al mismo asiento.
No como un volumen cualquiera situado a continuación.
Formaba parte de una entrada común.
Irene señaló la línea.
—Entonces éste sigue siendo el punto de partida.
—Sí.
Sebastián pasó a la anotación marginal.
otro volumen
Después, a la siguiente:
retirado... antes... traslado
—Llevamos días tratándolas como si pertenecieran a la misma actualización —dijo—. Quiero asegurarme de que no estamos uniendo dos cosas distintas.
Mauro lo miró.
—¿Todavía puede ocurrir eso?
—Siempre puede ocurrir si uno empieza queriendo que los documentos confirmen una hipótesis.
Irene cruzó los brazos.
—Materialmente están muy cerca.
—Eso ayuda. No basta por sí solo.
Sebastián observó las marcas de llamada.
La señal situada junto a otro volumen coincidía con la utilizada para remitir a la nota de retirada.
La escritura era de la misma mano marginal.
Y ambas intervenciones parecían haber sido realizadas dentro de una misma fase de actualización.
Irene añadió la parte material.
—La tinta se comporta de manera semejante.
Sebastián la miró.
—¿Hasta dónde podés afirmarlo?
—Mismo aspecto general, penetración comparable y degradación visual compatible. No voy a llamarla idéntica sin análisis instrumental.
Sebastián asintió.
Eso era suficiente para el nivel de certeza que necesitaban.
Fray Julián añadió:
—También comparten el mismo sistema de abreviaturas.
Sebastián miró a Mauro.
—Entonces podemos tratar razonablemente las dos notas como parte de una misma intervención.
Irene sonrió.
—Por fin.
Sebastián pasó a la documentación contable.
Allí aparecía:
por llevar un volumen separado
La partida era anterior al traslado general entre Suso y Yuso y estaba situada dentro del mismo intervalo en que Martín Orduña aparecía en Nájera.
Mauro preguntó:
—¿Ese volumen separado puede ser otro?
—Sí.
—Entonces todavía no cerramos nada.
—Exactamente.
Sebastián colocó junto a ella la escritura notarial.
Martín aparecía recibiendo bienes librarios en depósito.
No había títulos.
Tampoco una descripción capaz de unir directamente aquella recepción con la segunda unidad de San Millán.
Pero las fechas reducían el margen.
—Necesitamos una característica que sobreviva de un documento al siguiente —dijo.
Irene observó la relación.
—¿Cantidad?
—Probemos.
Fray Julián revisó la escritura.
Los bienes estaban agrupados por bultos y clases generales, no por número individual de volúmenes.
Aquella vía no servía.
Sebastián regresó a la relación de gastos.
Había una expresión que hasta entonces habían dejado de lado:
envuelto aparte
Irene se inclinó.
—Eso no lo habíamos usado.
—Porque solo no significa demasiado.
Mauro preguntó:
—¿Y ahora?
Sebastián regresó al inventario antiguo.
La segunda unidad tenía una breve observación sobre su estado material.
Mencionaba una cubierta deteriorada.
—Podría explicar que se transportara envuelta aparte.
Irene negó.
—Es demasiado débil.
—Estoy de acuerdo.
Fray Julián revisó de nuevo la partida.
—Hay una abreviatura después.
Sebastián se acercó.
Era una indicación muy breve.
Podía referirse al formato.
Compararon la misma abreviatura con otras partidas del registro.
Aparecía cuando se transportaban piezas de tamaño superior al habitual.
—Formato mayor —dijo Sebastián.
Irene volvió a la descripción del segundo volumen.
También allí se señalaba una dimensión superior respecto del códice principal.
Mauro levantó la vista.
—¿Eso alcanza?
—No por sí solo.
Pero la coincidencia empezaba a ganar peso.
Un volumen separado.
De formato compatible.
Movido dentro del intervalo exacto en que desaparecía la segunda unidad.
Cada elemento era insuficiente aislado.
Juntos empezaban a construir una secuencia coherente.
Sebastián siguió leyendo.
La relación de gastos conservaba además un nombre abreviado asociado al porte.
No era Martín.
Mauro señaló.
—Entonces Martín no lo llevó.
Irene intervino.
—No necesariamente tenía que transportarlo personalmente.
Sebastián asintió.
—El portador y quien recibe el bien pueden ser personas diferentes.
Mauro aceptó.
—Correcto.
La secuencia adquiría entonces una forma más clara.
El volumen era separado en Suso.
Un tercero se encargaba del transporte.
Martín aparecía en Nájera recibiendo bienes librarios.
Más tarde regresaba al ámbito de San Millán.
El volumen, en cambio, no reaparecía en los inventarios.
Irene miró la anotación marginal.
—¿Cuándo se escribió “retirado antes del traslado”?
Sebastián observó nuevamente la intervención.
—Después de la retirada.
—Eso ya lo sabemos.
—Pero antes de que este fragmento dejara de funcionar como registro.
Fray Julián comprendió.
—Entonces alguien que todavía conocía la historia quiso dejarla aclarada.
Sebastián asintió.
Eso empezaba a parecer lo más razonable.
La nota no ocultaba.
Corregía una posible confusión futura.
Cuando el fondo iba a ser trasladado y reorganizado, alguien dejó constancia de que aquella unidad no debía contarse entre los libros que eventualmente faltaran después.
Ya había sido separada antes.
La frase no justificaba su desaparición.
La distinguía de otro acontecimiento.
Y por primera vez Sebastián empezó a pensar que la mano marginal había intentado precisamente evitar que aquella diferencia se perdiera.