Capítulo Final Volver a ti, volver al placer
Este capítulo fue escrito por mi pareja para que puedas compartirlo con la tuya. Pídele, con mucho respeto, que lo lea. Al estar redactado desde la perspectiva de otro hombre, le resultará mucho más fácil identificarse, comprender el mensaje y conectar con él.
Estimado lector:
Este capítulo está inspirado en todo lo que aprendí junto a mi pareja a lo largo de varios años, y en lo que fui investigando para brindarle placer y disfrutarlo tanto como ella.
Cuando realmente empiezas a interesarte por el placer —no solo por el propio, sino por el de ambos—, se abre un mundo completamente nuevo por explorar.
En el pasado, fui un hombre con una fuerte influencia religiosa, tímido, lleno de prejuicios y que veía el sexo únicamente como un medio para concebir hijos. No lo entendía como un espacio de conexión, disfrute y descubrimiento mutuo. Sin embargo, junto a mi pareja, esa mentalidad empezó a cambiar.
Poco a poco comprendí que el sexo no se limita a una cama ni a una única rutina.
Aprendí que se puede explorar, que se puede disfrutar y que se puede construir algo mucho más profundo cuando existen la confianza, el amor y la comunicación.
Cuando abrí mi mente, comencé a disfrutar mucho más de la intimidad, de las fantasías y del juego erótico, siempre dentro de la relación con mi pareja.
Quiero que entiendas bien esto: gracias a ese aprendizaje, en más de veinte años de relación nunca he sentido la necesidad de estar con otra mujer.
Y no porque "no pudiera", sino porque simplemente no lo necesité.
Cuando existe una comunicación real, cuando escuchas a tu pareja y cuando la ves disfrutar de lo que construyen juntos, se genera un lazo muchísimo más fuerte que cualquier impulso externo.
Esto no fue una casualidad: fue una decisión, un trabajo constante y una evolución compartida.
Antes que nada, hay algo importante que debes aceptar: nadie nace sabiendo, y mucho menos siendo un experto en la cama.
Lo bueno es que nunca es tarde para aprender, y lo mejor de todo es aprender al lado de la persona que amas.
No tengamos prejuicios sobre lo que nuestra pareja nos pide; no nos cerremos a lo nuevo, seamos parte de esta aventura.
Si tu pareja fue lo suficientemente valiente como para comprar este libro, leerlo y compartir este capítulo específico contigo, déjame decirte que tienes a una gran mujer a tu lado.
Tienes a una mujer que quiere conocerse y crecer contigo y, si sabes comprenderlo, esto los acercará más que nunca.
En este proceso, tú no eres un simple espectador: eres parte activa del camino y, sobre todo, parte del disfrute y de la recompensa.
Me gustaría que tomaras conciencia de algo: la falta de comunicación, los prejuicios y los tabúes suelen generar una distancia silenciosa que, en muchos casos, termina en traición.
Así que, vayamos al punto
No hay nada como dar y recibir satisfacción de la persona que amas. Pero eso no sucede solo: se conversa, se construye, se practica y se disfruta. Acompaña a tu pareja en los ejercicios que aprendió en este libro; practiquen juntos, sean cómplices, sean pareja y, por sobre todo, sean amantes.
Para todo hombre que quiere realmente dar placer a su mujer, es fundamental entender que ellas sienten de una forma distinta a nosotros.
Una mujer tiene la capacidad de ser multiorgásmica, pero eso no significa que su cuerpo esté listo en segundos, como a veces nos gustaría o como nos ocurre a nosotros.
Por eso, hablen. Esfuérzate al máximo en el juego previo y acompáñala en este camino de reconexión con su placer y contigo. La previa no es un paso de trámite: es una parte esencial del sexo. Cuanto más tiempo, atención y presencia le dediques, mayor será la satisfacción y el disfrute para ambos.
Ejercicio para él: El mapa de la imaginación
Así como ellas tienen sus propios procesos de apertura, te propongo que tú trabajes en una herramienta poderosísima: las fantasías.
Seguramente alguna vez has imaginado una situación fuera de lo convencional con tu pareja, algo que te generó excitación, adrenalina y novedad. Eso es una fantasía, y necesita ser hablada, trabajada y, en los casos en que sea posible, hecha realidad.
Despójate de los tabúes: Olvídate de los prejuicios y del miedo. No te guardes tus deseos. Si ella está haciendo este proceso de apertura, tú también debes dar el paso. No temas ser juzgado y, sobre todo, no la juzgues a ella.
Comprendan la diferencia entre deseo y acción: Es clave entender que una fantasía no necesariamente se debe llevar a la práctica.
Muchas veces, el simple hecho de compartirla de palabra ya genera una enorme excitación.
Por ejemplo, imaginar que alguien los ve, que los escuchan o que están expuestos puede ser muy estimulante en la mente, aunque jamás se traslade a la realidad física.
La imaginación es una herramienta increíble que tiene una ventaja enorme: no deja consecuencias negativas si se usa con respeto y conexión.
Gestiona las respuestas con madurez: Es fundamental que no te molestes si a tu pareja no le entusiasma tu fantasía, y mucho menos que te enfades por las fantasías que ella te confiese.
Si ella te lo está contando a ti, es porque eres parte de su deseo y de su excitación.
Debes tener algo muy claro: no somos dueños de la otra persona, somos compañeros en una relación.
La sexualidad en pareja no se trata de cumplir con una tarea; se trata de construir y disfrutar. Y cuando se construye y se disfruta bien, te aseguro que no existe ninguna necesidad de buscar afuera lo que ya tienes al lado.