El árbol de los sueños (Amber Farrell 6) Capítulo 17 #2
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Capítulo 17 #2

—Una enorme biblioteca llena de cosas oscuras que podrían ser traducidas de la manera que quieras.

Cuanto más recopilas, menos sabes. La versión corta…

—Levantó su dedo índice—. Los Adeptos, sobre todo los modernos, son en general muy buenos con la magia defensiva.

No hay que enfrentarlos en su propio terreno.

—Levantó un segundo dedo—. Eso no se traduce en buena magia ofensiva.

Posiblemente no serían capaces de irrumpir lanzando hechizos en cualquier parte.

—Tercer dedo—. Kaothos es lo que posiblemente marcaría la diferencia respecto a este último punto.

—Cuarto dedo—. Cada vez que ha aparecido un espíritu guía dragón en la historia documentada, independientemente de lo que estuvieran haciendo, las cosas salieron mal.

—Pero no necesariamente fue la culpa del dragón, Bian Hwa Trang —susurró Kaothos.

Las paré antes de que empezaran a discutir.

—Eso no cambia nada. Tenemos a Kaothos aquí.

No queremos que la Liga de los Adeptos del Norte o la comunidad de Denver se la lleve.

No queremos que el Imperio del Cielo sepa que sigue viva.

Lo primero es conseguir que Tullah vuelva y revincularla con Kaothos, pero no sabemos dónde está Tullah y no contesta a las llamadas. Debe haber una forma de encontrarla.

Diana y Kaothos seguían en un silencio obstinado.

—Hay algo más —dije—. Todo el mundo habla de lo poderosa que es Kaothos; sólo hay que ver el esfuerzo para atraparla. No parecen especialmente preocupados por los problemas para capturarla. ¿No es esto algo así como cazar un tigre con un palo?

—Lo será, una vez que el vínculo completo entre el anfitrión y el dragón esté maduro —dijo Alice—. Por eso se está volviendo tan urgente atrapar a Kaothos mientras está lejos de alcanzar su potencial.

—¿Y su potencial completo?

—No lo sabemos. La Liga de los Adeptos del Norte ha estado investigando.

Puede que la Hécate lo sepa. Nuestra suposición…

—Alice se encogió de hombros—. Suficiente para destruir ciudades enteras.

En cuanto a tu pregunta de que Kaothos pueda encontrar a Tullah ahora, sí, posiblemente pueda encontrarla, si sale de su escondite en esta mazmorra.

Puede que pronto nos encontremos en una situación en la que la amenaza de ser descubierta por los Adeptos del Imperio no sea suficiente para evitar que lo haga.

Diana tomó una profunda respiración para empezar a hablar, pero se paró.

—¿Me estoy perdiendo algo? —pregunté—. ¿Estáis en medio de una discusión?

—Se ha sugerido, así que he dejado claro que no estoy dispuesta a ejercer ese poder —dijo Diana—.

Y parece que vamos a tener que pedirte otra vez que des un paso al frente, Amber.

Por mucho que quisiéramos que descansases, que establecieras tu Casa, necesitamos que encuentres a Tullah, mientras Kaothos y yo tengamos que seguir ocultándonos.

Suspiré. Nadie me prometió una vida fácil.

Bian parecía enfadada.

—Podría ayudarte, Amber Farrell —dijo Kaothos—. El problema es que esto podría ser más urgente de lo que pensábamos, mucho más urgente.

Las miré a todas.

—No entiendo lo que está pasando.

Fue Bian quien respondió.

—El libro sugiere que hay un tiempo límite para que los espíritus guía vuelvan a su anfitrión original. Y nos estamos acercando.

—Un límite para los espíritus guía ordinarios, no para los dragones —susurró Kaothos.

—¿Así que los espíritus guía saltan de anfitrión en anfitrión a veces? —pregunté y Bian asintió—. Y si no conseguimos que Tullah vuelva, ¿Kaothos tendrá que quedarse con Diana?

—Y Diana corre el peligro de convertirse en Lyssae—dijo Alice—. Espíritus guía y Athanate viejos no son una buena combinación a largo plazo.

Mi mirada recorrió las paredes, donde estaban los Lyssae, Anubis el primero.

« Mantente alejada de la magia » , había dicho Tolly.

Pero tenía a Hana, hasta que desapareció. Eso no habría sido un problema. Excepto por el hecho de ser una bruja de magia de sangre, quizá.

« Especialmente de la magia negra » , había dicho Tolly.

—Vale —dije. No quería profundizar en esto con los Lyssae aquí—. Mi tarea urgente es encontrar a Tullah. Lo que significa que vosotras os concentráis en hablar con la Hécate. Puede que ella tenga algunas ideas.

Bian se tocó la oreja. Estaba conectada con los equipos de seguridad y podía ver que había pasado algo.

« ¿Qué te apuestas a que es para mí? »

Pero tenía algo más que no podía postergar, aunque tuviera miedo de escuchar la respuesta.

—¿Puedo hablar con Kaothos un momento a solas?

No había suficiente espacio en el calabozo de Skylur para que Diana y Alice se movieran sin escuchar lo que hablábamos, pero estaban acostumbradas a la capacidad de Kaothos de hablar directamente en la mente.

Me acerqué a ella y me senté en el suelo, al lado de su cabeza.

Enroscada y tumbada junto a la pared, Kaothos parecía pensativa y enfadada ahora.

Había dos cosas de las que quería hablar con ella. Suponía que la magia negra era la más difícil, así que empecé con el tema que suponía que sería más fácil.

« Sabes lo que te voy a pedir, ¿verdad? »

« Síii, Amber Farrell, creo que lo sé. »

Las espirales se agitaron. El enorme ojo enfrente de mí ardía y parpadeaba.

« De todos mis amigos, tú serías la primera en saber que mi espíritu guía se había ido. »

Las espirales comenzaron a deslizarse, rozándose. Estaba aquí en su cuerpo físico, no era una proyección. El peso de su cuerpo amenazaba con romper algo.

« Lo sabía » , dijo

Ahora estaba siseando como si estuviera acumulando presión en una antigua locomotora de vapor.

« Y no me dijiste nada. ¿Significa eso que sabes lo que ocurrió con Hana y Tara? »

« Lo sé » , dijo. « Lo siento, Amber Farrell. Lo siento. »

Un miedo helado se acumuló en mi estómago. »

« ¿Se han ido para siempre? » , pregunté.

Kaothos se retorció y brilló angustiada, el peso de sus palabras en mi cabeza parecía aumentar.

« Dijiste que no debía mentir a mis amigos, pero también dijiste que debía honrar mi palabra. »

« A veces es duro » , dije. « ¿Qué ha pasado? »

« Tullah me hizo hacerle una promesa. Te lo quiere decir ella misma. »

Me sentía confundida.

« ¿Una promesa sobre qué? »

« Cuando todas estábamos distraídas por el dolor de la destrucción del bloqueo que mantenía a Diana prisionera » , dijo Kaothos, « me fui de Tullah a Diana. »

Lo recordaba:

Todos los gritos se fundían en mi cabeza como una única canción interminable y sin palabras.

Furia blanca en mi mente. Toda la energía del bloqueo colapsando, quemándome. Kaothos atrayendo la energía.

Fuego en mis venas. Yo gritando. Kaothos gritando. Toda la comunidad de Adeptos de Taos dispersa por la pradera, todos ellos gritando. Todos unidos en este espantoso dolor.

Blanco. Blanco. Blanco. Mis ojos se quemaban.

—Lo recuerdo —dije en voz alta.

« Hana sentía el mismo dolor » , dijo el dragón. « Sentía la misma urgencia que yo para cambiar a un anfitrión más fuerte. Tara se vio atrapada en la corriente. »

Me quedé con la boca abierta. ¡Claro!

« ¿Están con Tullah? » , pregunté. « ¿Volverán conmigo cuándo tu vuelvas con Tullah? »

Kaothos se retorció todavía más.

« Si traemos a Tullah a tiempo. Estos libros que Diana ha estado leyendo, dicen que los espíritus guía no pueden volver si pasan demasiado tiempo con su nuevo anfitrión. Eso no se aplica a mi caso, yo puedo volver. Pero… »

La interrumpí. No estaría diciendo…

« ¿Qué pasará con Tara y Hana si tú vuelves con Tullah y ellas no pueden salir? »

El dragón comenzó a brillar y retorcerse. Su cuerpo, que había sido sólido hasta entonces, estaba fundiéndose con los muebles.

« No lo sé, Amber Farrell. Lo siento. Tullah lo siente. Tenemos mucho miedo. »

Se volvió a retorcer y desapareció. Su presencia, tan poderosa en la habitación, ya no estaba allí.

Me di la vuelta. ¿Le había molestado tanto que había renunciado a la protección de la mazmorra?

Diana hizo un gesto tranquilizador.

—No se ha ido, en realidad. Últimamente se enfada con facilidad —dijo—. Tenemos que encontrar a Tullah. Me temo que eso quiere decir que tú tienes que encontrar a Tullah, aunque nosotras haremos todo lo que podamos para ayudarte cuando Kaothos vuelva.

Bian me tocó la espalda.

—Julie ha recibido un mensaje de Pia. Te necesitan en Manassah, es urgente. Algo grave está pasando con Scott. Y también hay un problema con Tove.

« Oh, Dios. »

Capítulo 18

Conduje de vuelta a casa, aunque mi mente seguía dándole vueltas a las informaciones sobre Tara y Hana. Julie tenía los teléfonos móviles.

Fuimos bastante rápido con el Hill Bitch. La gente nos veía llegar por los espejos retrovisores como el martillo de Thor amenazándoles y se apartaban del camino en seguida.

Mientras conducía, y con el teléfono en manos libres, Pia me dio algunos detalles sobre Scott.

Se había levantado con fiebre y temblando. Sabía que eran síntomas comunes del crusis. No se habían preocupado.

Estaba hablando, pero según Pia, había algunas incoherencias en su discurso de vez en cuando.

El crusis afectaba de diferentes maneras a cada persona. Decir tonterías no era tan preocupante. No significaba que se fuera a convertir en un renegado.

Pero lo que no era tan común era que tenía horribles dolores por todo el cuerpo. Según como él lo describía, era como si sus extremidades se retorcieran o como si recibiera descargas eléctricas.

Pia estaba en una doble llamada con Bian y Diana y ellas estaban muy preocupadas por lo estaban escuchando. No era algo corriente en el crusis.

Tuve un mal presentimiento. Mi primera impregnación estaba saliendo mal.

¿Era venenosa? ¿Moriría Scott? ¿O sería un renegado? Sería mi responsabilidad matarlo si se convertía en un renegado.

« Mi Casa. Estoy pensando en matar a un hombre que acogí en mi Casa y al que impregné. Es mi responsabilidad. »

¿Podría Diana hacer algo? ¿Lo podríamos llevar hasta Haven?

Podía oír voces de fondo. Amanda, llorando, estaba intentando sujetarlo.

—Quiere salir fuera —dijo Pia—. Al jardín.

Nadie más dijo nada.

Era mi decisión.