Alemania Ataca a Rusia
Muchos Ucranianos, Latvios y Lituanos les daban la bienvenida a los alemanes con brazos abiertos y cooperaban con ellos en entregar a los judíos para ejecución. cristianos polacos que vivían en los territorios ocupados por los alemanes trataron de ocultar judíos y pagaron por ello con sus vidas.
David estaba muy lejos de la acción. Él fue capturado por los rusos muy poco tiempo después de cruzar la frontera en Brest-Litovsk, y fue enviado en camión unos cinco mil kilómetros a Novosibirsk, lejos de la zona de batalla.
Adam permaneció trabajando en el hospital en Brest-Litovsk. Los alemanes no lo lastimaron porque lo necesitaban por sus habilidades médicas
Después de varios meses Adam recibió una carta de David. En ella él escribió que había encontrado trabajo en un hospital en un pequeño pueblo cerca de Novosibirsk, donde no temía por su vida y que muy pronto se casaría con una chica judía a quien había conocido en el campo de trabajo.
Adam también le envió una carta a David, la cual no llegó hasta varios meses después. En ella él escribía que estaba muy preocupado por sus padres, su hermano, su hermana y el resto de la familia.
La Situación con Moses
En Varsovia la máquina de propaganda Alemana estaba operando a toda velocidad para incitar el odio hacia los judíos en los ojos de los polacos.
Lo hacían por medio de maliciosos artículos en el Nowy Kurier Warszawski , el periódico notorio por sus artículos de calumnias contra los judíos.
En un artículo los judíos fueron descriptos como, «parásitos y sanguijuelas que han estado succionando la sangre de cristianos polacos por incontables centurias», y con palabras como, «Hemos detenido la toma de la Santa Polonia por los inmundos judíos. »
Ellos hacían todo para alienar a la población judía de los polacos. Construyeron muros con alambres de púas al tope alrededor de los vecindarios y enviaban vehículos con altoparlantes a través de las calles alentando a la población cristiana a entregar a cualquier judío que se estuviera ocultando.
Sin embargo, la reacción de los polacos fue justo lo opuesto. Ellos sabían que los alemanes eran el enemigo en común, de ellos mismos y de los judíos, y por ende muchos ayudaban a los judíos de todas las maneras posibles.
En una ocasión, en la esquina del muro del gueto, un coro de niños cantaba acompañados por una pequeña orquesta.
Al otro lado del muro, un grupo de cristianos se reunían y escuchaban el canto.
Un policía cristiano caminó entre la audiencia y recolectó dinero que envolvió en un trozo de papel y lo arrojó por encima del muro.
Esto continuó por algún tiempo; los judíos tocaban y cantaban y el policía recolectaba el dinero.
En otra ocasión, sin embargo, algunos rufianes cristianos polacos, quienes estaban deambulando sin rumbo, arrojaron grandes piedras por encima de los muros que rodeaban el gueto e hirieron a transeúntes en la calle Chlodna.
Moses exitosamente sobornó a un empleado de la compañía telefónica para que conectara su línea de teléfono en casa.
Con la línea conectada, Moses trató de llamar a Wolf e Ida en Wloszczowa, pero la línea de Wolf estaba desconectada.
Cuando trató de contactar al doctor Herman en Lodz, un extraño respondió el teléfono y le dijo que el doctor se había ido meses atrás, y él no sabía adonde había ido.
Finalmente, llamó al hospital en Brest-Litovsk y trató de ponerse en contacto con su hijo Adam.
Alguien respondió el teléfono y le dijo que aguardara.
Después de esperar por bastante tiempo, escuchó la voz de Adam.
Moses estaba muy agitado por escuchar la voz de Adam.
"Adam, Adam, estoy tan contento de escuchar tu voz. Nosotros estamos todos bien. Ahora vivimos en el gueto de Varsovia, pero al menos tenemos nuestro propio apartamento. Madre y Jerzy están parados a mi lado.»
"Papa, estoy tan contento de escuchar que todos ustedes están bien.
Yo también estoy bien. Actualmente estoy trabajando en un hospital.
David vino a visitarme hace como un año, pero esa fue la última vez que lo vi.
Yo había escuchado que todos los polacos que cruzaban la frontera a Rusia eran transferidos a Siberia.
Él fue enviado allá o fue con su tío Yulek en Moscú.
» (Esta conversación se celebró antes que él hubiera recibido la carta de David.)
"No tengo conocimiento en absoluto sobre la familia en Wloszczowa o en Lodz. O no tienen más teléfono o ellos no están allí», continuó Moses.
Moses siguió hablando, pero no había respuesta viniendo del otro lado de la línea. Moses gritó en el receptor, «Hola, hola, ¿Adam me escuchas?» Silencio. La línea había sido cortada.
Moses había escuchado de grupos de personas a las que les decían que se reunieran en el umschlagplatz , y luego los arrearon en trenes con destinos desconocidos, para nunca regresar.
Él decidió que era hora de actuar.
Inspeccionó el área alrededor de su casa y vio que no tenía mucha opción.
Él se dio cuenta que si dejaba su casa y doblaba a la derecha hacia la calle Leszno, había una puerta de salida severamente vigilada, y si se bajaba a sí mismo sobre la calle Biala , estaría forzado a pasar la puerta de salida en la Plaza Miranowski y seguramente no sería notado.
Por lo tanto él tenía que pensar en otra alternativa.
Iba a comprar su camino a la libertad. Él se reunió con un contrabandista polaco y le pidió que lo presentara con alguien en clandestinidad quien lidiaba en documentos falsos.
Él necesitaba nuevos documentos para sí mismo, su esposa y su hijo.
Varios días más tarde el contrabandista vino al gueto junto con un hombre vestido como un obrero ordinario con pintura negra en las manos, viéndose como si trabajara en una imprenta.
Se presentó a sí mismo como Czarny. Moses sabía que ese no era su nombre real, pero realmente no importaba.
Ellos fueron a un pequeño restaurante que él sabía que era tranquilo y donde no serían molestados. Él principalmente le temía a los informantes de los cuales había muchos deambulando en los alrededores.
«Necesito documentos estableciendo que somos de origen Ario», dijo Moses.
«¿Para cuándo los necesita? preguntó Czarny.
«Mientras más pronto mejor, pero no más de tres días.»
«Puedo tener tarjetas de identificación polacas para usted en el transcurso de una semana.»
"Okay. Prepare tarjetas de identificación polacas con nombres inventados, " dijo Moses.
"Necesito tres fotografías actuals. ¿Cuantos años tienen todos ustedes?» preguntó Czarny.
"Tengo fotografias actuals. Yo tengo 59, mi esposa 49 y mi hijo tiene 16. ¿Cuánto me costará y cómo quiere el pago?» inquirió Moses.
«Le costará cinco mil zlotys por cada documento. La mitad ahora y el saldo restante contra la entrega.»
«¿No le parece que ha exagerado el precio? ¿Cree que tengo quince mil zlotys en efectivo? Puedo darle joyería por ese monto», sugirió Moses.
El hombre accedió a tomar las joyas como pago, con la condición de que la recibiría por adelantado.
Moses le dijo que él tenía que conseguir las joyas de un amigo que la tiene en su bóveda.
Sin tener opción, Czarny accedió y un encuentro fue acordado para la semana siguiente.
Moses le dio tres fotografías y cuando quiso elegir los nombres, Czarny dijo que no había necesidad de hacer eso.
Moses entendió que ellos tenían un gran stock de documentos de los muertos que estaban diseminados en las calles bajo los escombros y todo lo que ellos tenían que hacer era cambiar la fotografía y colocar el sello falsificado en él.