Dirty (Los Rebeldes MC nº 6) Capítulo 14
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Capítulo 14

Dirty – Un mes después

—¿Hijo? —me llama mi padre mientras salgo de la reunión.

Recojo mi teléfono de manos del prospecto, Alan, que está en la puerta y me saluda con un gesto de cabeza.

Sin pasar por el bar como haría normalmente, sin detenerme a hablar con nadie, me dirijo hacia la salida. Joder, ni siquiera miro a mi padre.

Sé que probablemente está confundido por nuestra salida antes de lo normal, pero supongo que no nos vio entrar hace dos horas.

Tank tiene turno en el hospital esta noche, igual que Doc y Rose, así que la reunión se adelantó, lo cual me vino de puta madre.

Hoy no solo voy a sorprender a mis hijos y a mi chica, sino que de paso voy a cabrear a papá y a mamá.

Joder.

Le hago un gesto con la mano y digo:

—Hoy voy a recoger a los niños, así que tranquilo.

Él gruñe, y eso nos hace reír a todos mientras mamá se queja:

—Eso no es justo, iba a hornear con Lyra y tú nunca recoges a los niños.

Oigo un bufido detrás de mí y hago una mueca.

Ace sigue negándose a tener nada que ver con ella, y creo que está intentando compensar con mis hijos, sobre todo teniendo en cuenta que apenas los cuidaba hasta que salió a la luz lo que le hizo a papá. En cuanto a papá, bueno, él adora a sus nietos. Y sí, dije nietos, no nieto.

Lyra es tan mía como Caleb, en lo que a mí respecta.

Durante las siete semanas desde que Caleb la metió en mi vida, aunque Hol no se ha dado cuenta, he ido trasladando a mis chicas a mi casa con la ayuda de Matty.

Cuando le conté mis planes, parecía encantado de que se mudara cuanto antes y aceptó quedarse con el alquiler.

Algo de purpurina en su lubricante...

¿Mencioné que es peor que Annalise? Aunque, para ser justos, él admitió haber traído a una mujer a casa que se pasó toda la noche fingiendo gemidos, lo que cabreó a Hol y despertó a Lyra, así que entiendo su enfado, sobre todo porque el contrato de alquiler está a nombre de ella.

Él se mudó con ella después de que llevara viviendo allí cosa de un mes, con la promesa de no traer mujeres estando Lyra en casa.

El cabrón rompió su promesa y ella tiene todo el derecho a estar cabreada.

Niego con la cabeza, salgo del club y me dirijo a mi camioneta haciendo girar las llaves en el dedo. Sé que no puedo llevar a dos niños en mi Harley, y la emoción me invade.

No he ido a recoger a los niños al cole desde que Caleb empezó en la clase de Hol.

Hoy el taller está tranquilo y los fondos para la próxima ruta se han enviado a los Untamed, Huntsmen y los Devil's, nuestros clubes afiliados.

Tengo la tarde libre para recoger a Lyra y Caleb mientras Hol se reúne con los padres en la junta de padres.

Cuando mi chica llegue a casa, la cena estará en la mesa y un baño de burbujas caliente la esperará.

Subo a mi camioneta sonriendo ante la idea de otra cena familiar antes de meterme en la bañera con ella cuando nuestros hijos estén dormidos.

Desde que nos acostamos el mes pasado, solo hemos pasado cuatro noches separados, y solo porque tuve que salir de ruta dos días después de nuestra primera vez.

Incluso entonces, me pasé casi toda la ruta al teléfono con ella, dejándole claro que solo la quería a ella, que pasar la noche juntos lo significó todo para mí y que pensaba hacerle el amor cada noche que no estuviera fuera por asuntos del club.

Mi chica es un poco asustadiza, probablemente por culpa del padre biológico de Lyra, del que aún no me ha hablado.

Podría investigarlo, pero no voy a traicionar su confianza.

Empiezo a ver que confía en mí, sobre todo después de que se subiera a mi moto, cosa que ha hecho varias veces desde entonces.

Solo necesita un poco más de tiempo para abrirse, contarme su historia y apoyarse en mí.

Años negándome a admitir que quería una mujer en mi vida, y entonces mi hijo nos junta y sé lo afortunado que soy de tenerla. No pienso arruinarlo, me niego en redondo.

Miro mi antebrazo mientras giro la llave de contacto: el nombre de Holly, tatuado en grande, obra de Trigger esta mañana. Sonrío mientras salgo de mi plaza de aparcamiento.

Esperemos que no se asuste cuando lo vea, ni cuando vea el nombre de Lyra debajo del de Caleb en mi omóplato.

Como dije, son jodidamente mías.

***

—Cuánto tiempo sin verte por aquí, Dirty —ronronea una mujer a mi derecha media hora después, mientras estoy frente a las grandes puertas metálicas. No la miro, seguro de que se ha desabrochado un poco la blusa.

Por eso odio todo lo que tenga que ver con el colegio, joder, y por eso hago que venga mi padre.

Las mujeres, la mayoría amas de casa con maridos ocupados o infieles, parecen creer que está bien coquetear contigo mientras esperas a tus hijos o en eventos del colegio.

Si no son las madres, son las profesoras como Sandra Jones.

Siempre me he mantenido profesional con ella, pero eso nunca le impidió intentar ligar conmigo, que es precisamente la razón por la que dejé que Caleb pasara a la clase de Hol.

La mujer, que está casada con un tío increíble que se metería en una casa en llamas por ella —algo que hizo cuando ella dejó el rizador encendido y se quedó atrapada en el baño—, había intentado traer el coche de su marido al taller en camisón hace tres semanas.

Y sí, dije camisón. Eso es exactamente lo que era.

Negro, transparente, con los pezones a la vista.

Tank la echó y le dijo que mandara a Tuck con el BMW, mientras ella no me quitaba los ojos de encima.

Tuck lo trajo tres días después y se quedó de piedra cuando le enseñamos las grabaciones del circuito cerrado, después de que Sandra intentara mentirle diciendo que no pasaba nada con su coche.

Por lo visto lleva desde entonces en un motel y me sabe fatal por el tío.

—Sí —es lo único que le respondo mientras miro las puertas dobles tras la verja del colegio, con todo el cuerpo en tensión por ver a mi mujer y a mis hijos. Espero que esta tía pille la indirecta y se largue con mi respuesta seca, pero no tengo tanta suerte.

La mujer se acerca más y me tenso.

Esta mierda me cabrea y me pone nervioso. Lo último que necesito es que mi chica piense que estoy ligando con las madres de sus alumnos, sobre todo cuando su jodida colega casada ya ha dejado claro que me quiere.

—Caleb estará muy contento —continúa la mujer. Asiento de nuevo pero no le respondo. Necesito que pille la jodida indirecta.

Ya cuento con que mi hijo esté contento, y sé que esto le alegrará el día, igual que sé que Lyra vendrá corriendo hacia mí y que Holly se quedará alucinada.

¿Mencioné que sigo usando a mis hijos para conquistarla?

Mi ira crece al sentir una uña en mi antebrazo mientras la mujer ronronea:

—Sabes, Sadie dijo que echa de menos quedar a jugar desde que Ace no ha conseguido traer a Caleb.

Ah, mierda.

Gimo en silencio al darme cuenta de quién es la mujer, y me aparto para que la mano de Sue se suelte de mi brazo mientras la miro y sus ojos marrones se entrecierran ligeramente.

—Caleb está ocupado con Lyra —afirmo con educación, porque no quiero causar una escena, aunque sé perfectamente que a ella le da igual dónde estemos: la montará en cuanto se cabree.

Esta mujer mintió el año pasado y le dijo a mi hermano de sangre que su hija y mi hijo eran mejores amigos. Él llevó a Caleb a su casa varias veces, e incluso se acostó con ella después de que afirmara estar divorciada, hasta que Caleb reveló la verdad.

Sue sobornó a mi hijo con dinero para que trajera a un hermano a su casa, con la esperanza de que fuera yo, y mi chico pensó que yo estaba desesperado por pasta porque siempre estaba en el taller por aquel entonces, aunque solo era porque Tank tenía turnos extra en el hospital.

Una tarde, Ace le preguntó si estaba listo para ir a casa de Sadie y dijo que esperaría en el coche porque había descubierto que ella estaba casada.

Caleb se echó a llorar y dijo que no le gustaba Sadie, que lo obligaba a ponerse maquillaje y a ser su muñeca, y que ya no quería el dinero.

Sacó cientos de billetes, y le dije que se los quedara cuando entendí la situación.

—¿No crees que necesitan pasar algo de tiempo separados? Siempre están juntos, no puede ser sano. Necesita ver a sus otros amigos —insiste Sue, y aprieto los dientes justo cuando se abren las puertas de la escuela.

Para que Hol no se haga una idea equivocada, miro a Sue y le digo:

—Lyra es su hermana, así es como él la llama, así que no, no creo que necesiten separarse. Y sin ánimo de ofender, pero no me acuesto con mujeres casadas.

Sus ojos se abren de sorpresa antes de carraspear y ronronear:

—Ya no estoy casada, Joe me dejó —y me enseña la mano izquierda, pero resoplo.

Su anillo está en el dedo corazón.

Maldita cazadora de parches chiflada.

Me alejo de ella sin decir palabra mientras Sandra sale por las puertas la primera, con sus hijos corriendo descontrolados, empujándose y gritando, y levanto una ceja.

¿Qué coño?

—¡En fila, ya! —exige a gritos mientras algunos pasan corriendo junto a ella, pero ninguno de los niños le hace ni caso.

Parpadeo una vez, y otra, mientras la veo agarrar el brazo de un niño y tirar de él para meterlo en la fila que tanto ansía formar, antes de fulminar la puerta con la mirada.

Miro en esa dirección y el asombro y el orgullo me invaden cuando mi chica sale con sus niños siguiéndola en fila, mi hijo y mi hija cogidos de la mano en el medio, lo que me arranca la sonrisa más grande del mundo.

—¡Papá! —grita Caleb emocionado en cuanto me ve, haciendo que varias miradas se vuelvan hacia mí, incluida la de Sandra, pero las ignoro mientras Lyra grita:

—¡Sr. Dirty! —igual de emocionada.

Vale, aguantar a mujeres materialistas ha merecido la pena por esto.

Cruzo la mirada con los ojos azules de mi chica, y juro que me derrito ante el asombro y, me atrevo a decir, el amor que irradian mientras se detiene justo antes de la verja.