¿Y si el primer dios ya hubiera nacido entre nosotros?
No llegaría con una corona ni pediría que lo adoraran.
Llegaría con una cura.
Bruno Solana ha conseguido detener el envejecimiento. Su terapia devuelve años, transforma hospitales y ofrece a la humanidad algo que nadie creía posible: tiempo.
Nora Vidal encuentra una anomalía en los registros de los pacientes. Una señal mínima. Casi invisible. Pero suficiente para sospechar que la cura no se limita a salvar cuerpos.
Mientras el mundo celebra a Bruno como a un salvador, Nora intenta demostrar que detrás del milagro hay un mecanismo que nadie debería poseer.
Para hacerlo tendrá que enfrentarse al hombre más admirado del planeta y a una sociedad dispuesta a perdonarle cualquier cosa con tal de no volver a envejecer.
Porque quizá los dioses no necesiten que creamos en ellos.
Quizá baste con que tengamos miedo de perder lo que nos han dado.
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