EPÍLOGO
Las otras vidas de Paula Costa
Te cuento un secreto:
Cuando la vida de una versión de ti de la
que depende un niño inocente corre peligro
de extinción por causas no naturales ,
otra versión sin implicaciones ocupa tu lugar
para seguir el curso del destino
y salvarlo del desastre.
Vida 1: Mismos acontecimientos, distinto destino.
Joaquín y Sofía delatan a Paula, quien no ha tenido la mala fe de implicar a su hermano en el asesinato de Valeria.
Es lo que tienen que hacer. Paula cumple condena en prisión por el asesinato de Valeria.
Nadie la cree cuando grita a los cuatro vientos que Valeria y su padre tenían una aventura y que descubrirla la desquició.
La vida en prisión es dura, y le quedan sus mejores años por delante privada de libertad.
Hay días en los que solo quiere desaparecer.
Manu es un reconocido artista cuyas exposiciones en todo el mundo son un éxito rotundo.
Sofía fallece de cáncer de pecho en 2018.
Joaquín es un hombre solitario dedicado por completo a su restaurante, que funciona regular, y a menudo tiene la tentación de coger una de las pistolas que heredó de su abuelo y acabar con todo.
Gael, en un ataque de rebeldía contra su padre, abandona sus estudios universitarios y se va a Roma a estudiar cocina, su gran pasión.
Nunca se saca a Paula de la cabeza, a pesar de la atrocidad que cometió.
Conoce a un chef increíble llamado Nicola Galli, y ambos regentan un restaurante en El Trastévere, uno de los barrios más bohemios, pintorescos y animados de Roma.
Vida 2: Paula nunca llega a enterarse de que su padre tiene un affaire con Valeria.
Sofía tampoco. La aventura secreta entre Valeria y Joaquín dura cinco años, hasta que en 2018 ella conoce a un importante empresario, se casa con él y tienen tres hijos.
Manu es un reconocido artista cuyas exposiciones en toda Europa son un éxito rotundo.
Joaquín y Sofía siguen al frente de Casa Costa, pero están deseando jubilarse para dar la vuelta al mundo.
Gael y Paula están juntos desde el verano de 2014.
Regentan ocho cafeterías en París y en 2022 tienen un hijo al que llaman Paul. La vida es perfecta. Un sueño cumplido.
Vida 3: Joaquín y Valeria solo se lían una vez.
Él enseguida recapacita y comprende que es un error que le puede salir muy caro.
Ni Paula ni Sofía llegan a enterarse. En marzo de 2017, cuando Manu está en Nueva York, donde tiene su primera gran exposición que le otorgará un gran reconocimiento mundial como artista, Sofía enferma de gravedad.
Gael y Paula tienen previsto mudarse a París en los próximos meses para abrir su primera cafetería.
Van de camino a ver a Sofía al hospital, cuando un kamikaze se les cruza en el camino, matándolos en el acto.
Vida 4: Aunque parezca imposible, en esta vida no pudo ser.
En noviembre de 2014, cuando solo llevan tres meses juntos, Gael tiene un desliz con una compañera de universidad y Paula rompe con él.
Aunque Paula descubre con incredulidad la aventura que su padre tiene con Valeria, es capaz de dejar al demonio dormido.
Su padre le pide perdón. Le suplica que no diga nada y le asegura que no se volverá a repetir.
Y así es. Joaquín cumple su promesa y no vuelve a serle infiel a Sofía.
Manu es un reconocido artista cuyas exposiciones alrededor del mundo son un éxito rotundo.
En una exposición celebrada en una ilustre galería de arte de Londres, conoce al amor de su vida, un escultor llamado Theo Evans.
Ellos aún no lo saben, pero van a tener una vida extravagante en un castillo habitado por fantasmas ubicado en Killiney, Irlanda.
Joaquín y Sofía siguen llevando las riendas de Casa Costa, pero están deseando jubilarse para enlazar un crucero tras otro.
Gael vive en Roma, donde se hace amigo de un famoso chef siciliano llamado Nicola Galli, y ambos regentan un restaurante en El Trastévere.
Paula vive en Madrid, es crítica gastronómica, y está muy ilusionada con su reciente relación con Mateo, propietario de uno de sus restaurantes favoritos de Malasaña.
***
Cadaqués
Martes, 1 de noviembre de 2033
A veces, en sueños, regreso a las profundidades del bosque de Oturia donde la bruja siempre me está esperando.
Se me queda mirando muy fijamente, pero nunca me dice nada, solo me muestra un sinfín de vidas, algunas felices, otras marcadas por la oscuridad.
Se me presenta con la cara arrugadita y amable de la anciana que en Carcassonne nos dijo a Gael y a mí: «¡Qué bonita familia!
». Supongo que la bruja de Oturia, a su manera, también tiene o ha tenido varias vidas.
Se camufla entre nosotros. Siente curiosidad por la evolución de las almas corruptas a las que mandó al otro lado.
Arrestaron a Manu por el asesinato de las tres jóvenes británicas.
Yo misma lo delaté. No tardaron en encontrar pruebas, y un par de testigos que fueron claves en su detención, aseguraron haber visto a Manu sentado en la roca de la misma zona de la playa donde hallaron los cadáveres de las chicas.
Lo último que Manu me dijo fue que el demonio del padre de mi hijo se le metió dentro cuando Valeria lo mató, y no lo pudo controlar.
Él y sus demonios, siempre culpando a otros de su maldad.
Después, dejó de hablar. Al poco tiempo, cuando ya estaba encerrado en prisión, Manu se hizo muy famoso porque se supo que había desaparecido en el bosque de Oturia en agosto de 2014 y había regresado con la misma apariencia once años después.
Su extraño caso fue muy sonado en redes sociales bajo el título: «El viajero del tiempo.
Una historia real». Han pasado ocho años, sé que mi hermano sigue vivo, pero no lo he vuelto a ver.
Tampoco sé nada de Valeria ni de los «amigos» de juventud que, salvo Sami/Samuel, son los mismos que los de mi anterior realidad. No sé qué habrá sido de sus vidas, pero espero que estén bien.
Pol ya es mayor de edad. Ha cumplido dieciocho años, es una promesa del fútbol, y ha empezado a salir con una chica monísima que pasa más tiempo en mi casa que en la suya.
La adolescencia no fue tan dura como imaginaba; Pol me lo puso muy fácil.
Lamentablemente, Gael y yo no llegamos a tener más hijos.
Me habría gustado, pero no pudo ser. Han sido unos años convulsos repletos de catástrofes naturales que hicieron pensar que la Tierra estaba a punto de dejar de ser habitable.
Pero aquí seguimos. A finales de 2026, a causa de las tensiones y los graves conflictos entre Estados Unidos, China y Rusia, se desató la temida Tercera Guerra Mundial.
El mundo entero estalló. Gael, Pol y yo huimos a Cadaqués, donde pudimos llevar una vida más tranquila que en las grandes ciudades, donde los saqueos, las bombas y los asesinatos eran el pan de cada día.
Un desequilibrio financiero global aumentó la desigualdad y colapsó los sistemas económicos tradicionales.
Al horrible conflicto que tantas vidas devastó y que finalizó en mayo de 2029, se le sumaron diversos virus mortales procedentes de Asia y África, que acabaron con más de la mitad de la población mundial.
Hace un mes enterré a Gael. Los vicios de su versión de esta línea temporal, a la que suplantó hace nueve años, le acabaron pasando factura pese a los actuales avances médicos para eliminar el cáncer.
Al final, la muerte lo encontró. Y a mí el karma, que es un gánster muy paciente y retorcido, me dio mi merecido.
Nos creímos inmortales. Después de lo que nos pasó en Oturia, nos dejamos engañar por la ilusión de que la muerte no existe, que el tiempo no es lineal, sino un bucle infinito.
Pero la muerte siempre te acaba encontrando.
Sé que Gael sigue vivo. En otro lugar. Pero ese lugar no me pertenece.
Y ahora me he quedado sola. Sola, triste y rota.
Si no fuera por Pol, volvería a adentrarme en el bosque de Oturia para que la bruja me hiciera saltar a una línea temporal en la que pudiera reencontrarme con Gael, aunque fuera una versión distinta, y así seguir con un círculo sin fin… con una especie de preciosa vida eterna a su lado.
Llevo un buen rato asomada a la ventana, con la vista clavada en el pozo tapiado donde Nicola lleva nueve años pudriéndose, cuando llaman a la puerta.
Me sobresalto. El estómago me da un vuelco y el corazón empieza a latirme muy rápido.
Y es que, cada vez que ha sonado el timbre a lo largo de este mes en el que la ausencia de Gael se me ha hecho insoportable, fantaseo con que alguna de sus versiones de otros mundos encuentre el camino de regreso a casa y aparezca como por arte de magia para quedarse conmigo para siempre.
Y así tener más tiempo. A la vida solo le pido tiempo.
Arrastro los pies en dirección a la puerta, que abro con manos temblorosas esperando el milagro.
Pero la decepción es palpable en mi rostro cuando, al otro lado, no me encuentro con ninguna versión de Gael.
No es él quien me devuelve la mirada esbozando una sonrisa amistosa.
Supongo que hay golpes de suerte que solo se presentan una vez en la vida.
Al principio, me cuesta reconocerlo. Se ha dejado crecer la barba. Su piel está curtida por el sol y surcada con más arrugas que antaño. Su mirada también es distinta y está marcada, como la de muchos otros, por la maldita guerra que sacudió al mundo entero.
—Toni… —balbuceo su nombre con voz quebrada.
« Toni, el San Pedro de Oturia , como Gael lo llamaba», pienso con nostalgia, rindiéndome ante el nudo en la garganta que me asalta y sin poder contener las lágrimas.
—Paula… no llores, por favor.
—Es que ha pasado tanto tiempo, Toni…
—Toda una vida.
—Toda una vida, sí… —convengo, invitándolo a entrar.
Tenemos tantas cosas que contarnos…
Con las emociones a flor de piel, nos acomodamos en el sofá.
He preparado café. Cuando Toni me pregunta si puede fumar y yo le digo que sí, el denso humo de su cigarrillo me transporta a aquella fría y confusa noche en Oturia de hace nueve años, en la que desperté en una nueva vida que ahora es mía, pero que en aquel momento aún era un misterio por desentrañar.
[1] ¡Qué bonita familia!