Capítulo 30
Lorena
"¿Borja?" Estaba oscuro en la habitación cuando la reina abrió los ojos.
“Estoy aquí, mi reina"
"¿Por qué no estoy muerta?" Borja la ayudó a incorporarse. Lorena gruñó por el dolor agudo en su costado.
"Tu prima te salvó y casi muere haciéndolo. Su prometido esta que se lo lleva el diablo. ¿Has visto alguna vez a un vampiro salvaje? Sí, yo tampoco. Fue aterrador." Lorena intentó reír, pero lo que salió fue un gemido de dolor.
"¿Pero está viva?"
"Sí. Y su bebé también está bien. Ambos están siendo supervisados por el médico. Tu otra prima también se está recuperando, pero ya anda de arriba a abajo, disfrutando de su tiempo en los jardines de lo que pronto será su hogar. Todavía está procesando todo lo que pasó."
"¿Y mi país?" ¿Cómo está España, Borja?"
"Los medios se encargaron de contar al mundo que su reina con un equipo de los mejores soldados españoles, detuvieron a la organización terrorista que voló el castillo y que estuvo detrás de los ataques que ocurrieron en el país este año.
Te consideran su héroe. También saben que Francia te ayudó a salvar al heredero al trono austríaco.
Eso son dos aliados poderosos para España. "
"Lo sé. Eso nos traerá problemas con los británicos y los portugueses ahora que se han aliado. Tendremos que reunirnos después de las coronaciones. Necesitamos establecer una nueva alianza entre todos nosotros si queremos prosperar ahora que el mundo está dividido."
Lorena tardó dos días en recuperarse por completo.
Organizó una reunión con sus primas. Alejandra sugirió que el té por la tarde era la mejor manera de acercarse a su prima recién encontrada sin asustarla.
Lorena y Alejandra estaban sentadas en el despacho esperando a Letizia. El juego de té estaba perfectamente colocado sobre la mesa de centro. Había una bandeja de tres pisos con pequeños pasteles esperando a ser devorados.
Lorena se levantó cuando la mujer rubia entró en la habitación acompañada por una mujer mayor que la guiaba hacia dentro.
"Espero que esté bien que Helga se quede conmigo. Aunque Alejandra me devolvió la vista, aún no puedo ver del todo. El médico dijo que podría tardar unas semanas en recuperarme completamente."
"Por favor, ven a sentarte a mi lado." Lorena guió a Letizia hasta el sofá donde estaba sentada y le ofreció una taza de té.
"Ahora que estamos juntas, quería daros las gracias a los dos por salvarnos.
Y por curarme." Letizia puso la taza en el platillo y miró sus manos.
"Las cosas que me hicieron a mí, a nosotras.
No creo que vaya a poder vivir una vida normal.
He pasado los últimos doscientos años escondiéndome.
Pensaba que estaría a salvo si nadie sabía que existía.
Hasta que llegaron ellos." Intentó reprimir un sollozo, pero salió igual.
"Dijo que me quería, ¿sabes? Y debería haberlo sabido.
Pero siempre me enamoro de los hombres equivocados.
El primer hombre que amé me mintió, me traicionó y me dejó viviendo una vida eterna como sanguijuela.
Este quería que yo le convirtiera. Cuando se lo negué, él.
.." Letizia se tocó los ojos y los colmillos recién recuperados.
"Te mutiló." Letizia asintió. "¿Ese hombre era Xavi Hassan?" Lorena pregunto, aunque sabia la repuesta.
"Sí. ¿Sabes dónde está?"
"Lo maté." dijo Lorena. "Él fue mi guardaespaldas y mi creador."
"¿Eres uno de ellos?"
"¿Loba? Sí. Me convirtió cuando era un bebé."
"Oh. Y tú, Alejandra. Me dijeron que eres vampiro y bruja."
"Puedes añadir loba a mi currículum también."
"Vaya. ¿Cómo?"
"Me atacó uno el día que recuperamos este castillo. Y parece que mi bebé también lo será. Un pequeño híbrido para gobernar Francia después de jubilarme."
"Muy bien, chicas. Hablemos de asuntos de Estado."