Capítulo 7
Lorena
Lorena abrió los ojos y la oscuridad la recibió. 'Esta vez nada de cuerdas.' La heredera al trono Español pensó mientras ajustaba la visión.
Le costó un par de intentos levantarse y recuperar fuerzas.
Lorena podía ver la luz al final de la cueva. '¿Cuántos días llevo inconsciente?'
Podía oír algún tipo de cuerpo de agua corriendo fuera de la cueva. 'Un arroyo, probablemente.'
El olor a humedad de la cueva, junto con el olor que emanaba de ella, eran suficientes para darle ganas de cortarse la nariz.
Cuando Lorena salió de la cueva, de hecho, había un arroyo justo fuera. Una pequeña cascada alimentaba el arroyo, que bajaba toda la cuesta hacia el valle.
Buscó por todas partes alguna señal de él, pero no aparecía por ninguna parte.
Lorena se quitó la ropa sucia y se metió bajo la cascada. El agua fría era revitalizante.
"Te he traído ropa limpia y algo de comer." Xavi se sentó en una piedra para verla bañarse. Ella lo ignoró, dejando que su cuerpo flotara sobre la piscina natural, hasta que escuchó un chapoteo.
Lorena nadó hacia la cascada.
"¿Por qué huye de mí, alteza?" Xavi se acercó despacio.
La sangre de Lorena hervía. Cada vez que estaba cerca de él sentía el peligro asechándola. Sin embargo, sabía que no había ninguna situación en la que pudiera resistirse a él.
"Sabes que el gobierno debe de estar buscándome como locos. ¿Le has escrito a Borja?" Dijo.
Él se rió y la rodeó con sus gruesos y musculosos brazos. Lorena se derretía en sus brazos.
Su piel oscura estaba cubierta de tatuajes que Lorena trazaba con los dedos recorriendo su cuerpo, hasta llegar hasta su polla.
Lorena tomó su erección con la mano y empezó a masturbarle. "¿Vas a contarme por qué me desperté en una cueva? ¿Sucia y adolorida, Hassan?"
Xavi le besó el cuello, lamiendo y mordiendo ese lugar que hacía que sus entrañas se incendiaran. "Casi te matan, Lorena. Perdí la cabeza." Susurró sobre su oído.
Xavi le sostuvo la cara y la besó. La princesa se abrió para recibir su lengua.
El hombre musculoso la tomo en sus brazos sin romper el beso y la acostó sobre la fría piedra detrás de la cascada y se colocó sobre ella, entre sus piernas.
"Por tu culpa nos vamos a meter en problemas cuando regresemos." Protestó Lorena, pero Xavi fingió no oírla y siguió besando su cuerpo.
"Volveremos esta noche." Dijo, tranquilizándola. Solo entonces, Lorena se relajó y se entregó por completo a su guardia real.
Después de quedarse unas horas en la cascada, por fin conducían de regreso al castillo.
Lorena pensaba en todo lo que había ocurrido durante la conferencia en Madrid.
Una bomba explotó en la calle y el caos siguió. Lorena había intentado correr, transformarse, pero la oscuridad la alcanzó más rápido.
Desde que Lorena dijo que firmará el tratado de la Nueva Institución, su vida ha estado en peligro. Dos atentados; Cinco francotiradores. Un intento de secuestro. Peligro en cada paso.
"Esta guerra está fuera de control, Lorena. ¿Y si...?" Lorena llevó su mano a la boca y besó el dorso de su mano.
"No hay '¿Y si...’, Xavi?’" Lorena se lo decía seriamente. "Siempre intentarán matarme. Pase lo que pase.
"Mi padre se está muriendo. Es cuestión de semanas, quizá días.
Y entonces, seré reina, y saben que firmaré para mantener a España fuera de la guerra.
Voy a empujar a mi prima a reclamar el trono francés, si es la única forma de mantener a mi pueblo a salvo de esta guerra.
" Lorena sabía que él ya sabía todo esto, pero entendía su preocupación.
"La llamaré hoy, después de la rueda de prensa. Iré a Francia si es necesario."
Lorena tenía que enfrentarse a la prensa en cuanto volvieran y fingir que no le había pasado nada.
En cuanto bajó del coche, Lorena fue directamente a la sala de prensa donde mantuvo la rueda de prensa breve.
Les aseguró que los atacantes ya tenían los días contados y que las autoridades públicas estaban colaborando con la guardia real para asegurarse de que no hubiese más ataques.
Se aseguro de que todos la vieran fuerte y lista para luchar. Que estos ataques no la dañaban a ella ni a su espíritu, y que estaba preparada para lo que viniera.
Después de la rueda de prensa, la princesa Lorena fue directamente a ver a su padre.
"Su alteza. Gracias a Dios que está bien. Por favor, sígame." La enfermera encargada de la salud de su padre la acompañó a su habitación.
"Después del ataque, su situación empeoró. Sufrió un paro cardíaco y el médico tuvo que ponerle en un coma inducido. Lo sentimos mucho, alteza. No sabemos si sobrevivirá a la noche."
Lorena asintió, incapaz de hablar. Entró a la habitación de su padre.
Había un olor a enfermedad que le ponía la piel de punta; Las máquinas conectadas a su cuerpo eran el único sonido en la habitación.
'Parece tan pequeño, tan viejo.' Lorena sentía su corazón hundirse en su pecho.
Lorena se sentó al lado de él, sosteniendo la mano de su padre, hasta que él dio su último aliento.
El resto de la noche transcurrió en un borrón.
Dos días después, la princesa heredera al trono español estaba frente al ataúd de su padre.
No tenían familia salvo la condesa du Foix, que ahora se encontraba detrás de Lorena.
El funeral fue largo, y la procesión aún más larga. Todo se emitió en televisión y en streaming por internet.
Las calles estaban llenas de ciudadanos que lloraban a su rey y mostraban su apoyo a su futura reina.
"Gracias por reunirte conmigo, prima." Lorena le hizo un gesto a Alejandra para que tome asiento frente a su escritorio. "Siento que haya tenido que ser en estas circunstancias." Lorena le ofreció a Alejandra una sonrisa comprensiva.
"Como ya sabes, en dos días es mi coronación. Después de eso, firmaré el tratado de paz."
Alejandra suspiró. "Les darás el voto decisivo." Lorena asintió.
"Mi padre estaba demasiado enfermo para tomar la decisión. Y la ley exige que solo el monarca gobernante puede emitir el voto. Y pienso hacerlo en cuanto me coronen."
Alejandra asintió comprensiva. "Supuse que por eso querías reunirte hoy; así que me tomé la libertad de firmar la reclamación antes de subir al avión.
"A partir del próximo viernes, seré Su Alteza Real la Reina Alejandra de Francia."