Capítulo 18 Dolor
Llegamos pronto para el ensayo y decidimos que ese día intentaríamos dejar finiquitado Inhuman y dedicaríamos un rato a What’s going on? . La primera la tocamos sin apenas errores tres veces. Ciro se animó a hacer segundas voces e invitó a Byron a que hiciera lo mismo.
─¿Qué? ¿Te mola con los coros, Dante? ─quiso saber Ciro bastante convencido.
─Me he quedado sin palabras, chicos.
Me emocionaba la manera en que íbamos encajando.
Luego comprobamos que habíamos trabajado con esmero el segundo tema en casa porque ahora ya sonaba decente.
Me flipaba ver a Sara tocando tan rápido la batería.
Era un tema ágil y ella sabía darle ese toque con los diferentes cambios que hacía.
Ciro parecía haberla interpretado toda la vida, se le veía tranquilo y satisfecho con la canción.
Byron metió algunas líneas de guitarra y hasta Ciro y él se animaron y volvieron a meter coros en el estribillo.
─Suena increíble desde aquí. Es una suerte que Ciro se haya traído ese micro auxiliar con la torre de voz. ¿De dónde has sacado el material? ─le pregunté sorprendido.
─Uno que tiene sus contactos ─respondió con una sonrisa pícara─. Realmente tengo instrumentos prestados a grupos con los que toqué anteriormente. Como en casa no me queda más sitio, prestárselos a otros es la mejor opción.
─No dejas de sorprenderme, Ciro ─añadí apoyándole afectivamente la mano en el hombro.
─El sentimiento es mutuo, Dante. Traes cosas buenas. Muy buenas para un comienzo.
─¿Os importa si la tocamos una vez más? Creo que ya sé qué solo meter ─nos interrumpió Byron con cara de concentración─. Aunque tú, Dante, deberás interpretar esta línea de guitarra aquí para que hagamos unas dobles como en el metal . Creo que puede quedar curioso.
Parecía un erudito de la música. Lo probamos y la idea formó sin duda parte de la canción. Byron poseía también un oído virtuoso.
─¿Cuántas canciones se necesitan para la audición del Tío Sam? ─pregunté.
─Cuatro temas ─me contestó Sara ─ . A ser posible algo variados. Le gusta así.
─Bueno, pues yo estoy componiendo varios, pero posiblemente vosotros queráis que toquemos algo vuestro también. No quiero monopolizar las composiciones. ─Se miraron sin saber qué responder─. Ciro, Sara me comentó que tenías un tema con una intro de bajo muy llamativa.
─Sí, bueno, aún no estoy preparado para enseñarla. Se llama Salvation , pero es muy oscura.
A Byron se le iluminaron los ojos al escuchar eso.
─¿Cómo de oscura?
Parecía inquieto e ilusionado.
─Tan oscura como espiritual, querido Byron. Pero habrá que esperar.
Ciro era paciente y perfeccionista como él.
─Pues eso me lleva a Hollow ─ propuse ─ , que quizá tenga un toque oscuro también. Me gustaría que me dierais vuestra opinión al oírlo.
Y cogí mi guitarra para mostrarles el tema. Toqué la canción por encima y, cuando terminé, mis compañeros ya tenían los instrumentos en las manos.
─Me flipa, Dante.
Esas palabras eran de Byron, que escribía cosas en una libretita donde recogía anotaciones diversas sobre los temas.
─Sobria y espiritual, chico. Enhorabuena.
Ese fue el veredicto de Ciro.
─¡Es buena, Dante, es muy buena! Tiene una atmósfera que no dejará indiferente a Ilai. ─Sara parecía convencida de lo que decía─. Le gustan también los temas oscuros. Seguro que nos pide alguno que otro.
─Pues este sería el tercero ─dije con seguridad─. Tengo uno a modo crítica de las guerras y los diligentes que las provocan. Se llama, de momento, Tokens Fall .
─¿Estilo One de Metallica? ─preguntó Byron.
─No, no es tan thrash metal. Es más bien en otro estilo más punk ─aclaré yo. Y les mostré el riff con el que la quería empezar, el mismo que metería en el estribillo.
─Yo ahí veo guitarras dobles de nuevo, cuando se vuelve a repetir la melodía. Tócalo, por favor ─me pidió Byron. Hice lo que me pidió y al momento sacó la línea melódica que hacía la voz doble. Era un chaval impresionante. Parecía que tuviéramos las mentes conectadas.
─Vaya, estoy deseando darle ritmo a eso ─soltó Sara al vernos tan animados.
─Esperad, la tocamos una vez y luego vamos con la anterior ─ la interrumpió Ciro ─ . Tengamos paciencia y pongamos orden.
Ciro nos daba equilibrio con aportaciones como esa. Y así lo hicimos. Nuestra prioridad tanto en casa como en los dos ensayos que marcamos semanalmente giraron en torno a Hollow . Era excitante verla madurar con los aportes con los que la íbamos nutriendo.
Me encantaba la manera en que mis compañeros cuidaban cada detalle de los temas, que empezaron siendo míos y ahora eran de todos.
Tardamos dos semanas en tener la canción lista y luego pasamos a nuestra pieza número cuatro, en contra de los conflictos bélicos creados por los descerebrados de siempre.
─Imaginaos el tema con los primeros segundos de ambiente de metralletas y bombas como la de Metallica.
Y tras esa idea de Byron, decidimos que cuando la grabásemos en estudio sería una opción a tener en cuenta. Me encantaba la propuesta. Tras dos semanas más de ensayos ya teníamos las cuatro elegidas que nos presentarían delante del Tío Sam.
─¿Por qué no les enseñas esa que tocaste tipo balada potente? ─preguntó Sara ─ . Seguro que llegaste a hacer algo con ella. Además, la letra era bonita.
En realidad me rompió por completo al proponerlo.
─No, al final no le di los retoques finales y no creo que sea buena idea ─defendí yo por no querer hacerle daño. Sabía que era una letra de la época en que yo quedaba más con Taylor.
─Y si por algo la necesitáramos, ¿no vamos a tirar de ella? ─insistió ella. Ciro y Byron solo nos observaban percibiendo que aquella conversación iba más lejos de lo que ellos podían entender.
─Yo prefiero que no, en serio ─insistí descolgándome la guitarra.
─Por favor, no pasa nada porque la escuchemos, Dante ─me pidió con cierta pena en sus ojos. Y noté que lo hacía de verdad, que necesitaba quitarse esa espina de encima para comprobar qué había escrito en esa etapa de mi vida en la que ella no había podido estar tan cercana a mí como Taylor.
─Mirad este tema ─expliqué accediendo─, tiene su fuerte en el cambio de guitarra limpia a una distorsión muy envolvente.
Para ello, tanto el bajo como los dos guitarras deberíamos tocar los mismos acordes y darle ese toque también pesado.
Está compuesto para ser una balada pero cargada de fuerza.
Sonará sencilla pero, eso sí, con alguna variación que nos dé la batería y alguna nota del bajo que le aporte matices, quedará preciosa.
Será potente hasta el final, que volverá a terminar con la guitarra limpia.
Los acordes son prácticamente los mismos todo el rato, pero la voz marcará cada parte de la canción.
─Pues vamos a por ella ─se animó Ciro. Los demás regresaron a sus puestos y se prepararon también. Yo, sin embargo, no paraba de mirar a Sara. No me sentía nada bien tocando ese tema delante de ella.
El arpegio limpio comenzó y, al pisar los pedales para meter la distorsión, vi la satisfacción en sus caras. La entrada antes de eso nos la dio Sara con la batería para anunciar su participación en prácticamente casi todo el tema. Luego metí la voz y la tocamos entera.
─Buff, es fuerte muchacho, es una pena que no quieras tocarla. Pero no la descartes ─opinó Ciro.
─Sí, Dante, tengo una idea para después del segundo estribillo.
Es un riff en vez de un punteo. Contribuiría a la sencillez pero dándole un matiz muy bonito ─propuso Byron bastante convencido de lo que decía.
Y es que había sonado brutal con ellos a mi lado.
Sara seguía en silencio. Entonces se levantó y nos dijo que iba al baño.
Al cabo de un rato volvió. Se notaba que, por mucho que había intentado ocultarlo, había llorado a solas. Más tarde, en el coche no parecía querer hablar.
─No me pasa nada, en serio ─me dijo de repente al ver que la miraba de reojo.
─Por favor, Sara, ¿qué sucede? Ha sido la canción, ¿verdad? ─le pregunté para confirmar mi miedo.
─Sucede que soy tonta, más bien imbécil de remate. ¿Para qué me meto en lo que no me llaman? Todos tenemos un pasado y en el presente me quieres a mí, ¿no es así?
No lo pensé ni un segundo cuando le respondí:
─Te quiero y no eres un clavo para quitar otro clavo. Sí que tuve una relación especial con Taylor, pero eres tú la que estás aquí conmigo, ¿no? Eres mi novia y eso no lo puede arruinar una canción.
─Lo sé y me intentó convencer de ello, pero si es así, ¿por qué siento este dolor tan dentro de mi pecho, Dante?
Me dio un beso en el que noté el sabor salado de la tristeza que brotaba de sus ojos y me sentí la peor persona del mundo. No había vuelto a tocar esa canción desde que pasamos la primera noche juntos, ¿por qué narices tenía que aparecer ahora de nuevo?
Aparcamos el coche, la acompañé hasta su casa y le repetí que la quería. Ella me susurró que también y se metió en casa. El camino hacia mi piso se hizo insufriblemente largo. Tenía mucho miedo de haber metido tanto la pata que el surco fuera imborrable.
Llegué a mi piso, di gracias a que no hubiera nadie a quien dar conversación y, tras cenar unos cereales, me metí en la cama deseando que el día no hubiera finalizado así.
«Lo siento», puse en un mensaje de texto. Pero no obtuve respuesta alguna.
Por la mañana a primera hora la noticia era ya pública: el chico desaparecido había sido detenido intentando prender fuego a unos locales de ensayo en una ciudad vecina.
Aquel afirmaba no saber qué estaba haciendo ni cómo había llegado hasta allí.
Estaba demacrado tras no haber comido apenas, aunque también había robado algo de comida esos días de madrugada en algún veinticuatro horas.
No recordaba quién le había dado la gasolina ni las cerillas con las que pretendía causar el incendio. Parecía muy asustado y confundido.
Mis compañeros y yo lo comentamos antes de salir de casa.
Parecía una locura. El chaval no tenía antecedentes ni ningún informe que revelara comportamiento disruptivo alguno.
Era un buen chico y no había nadie que pudiera negarlo.
Tras unas sesiones de psicólogo lo dejarían volver a casa, aunque no sin abrirle un expediente por si volvía a tener ese tipo de ideas.
Me fui a la universidad deseando ver a Sara y poder abrazarla. Necesitaba aclarar las cosas y demostrarle que mi primera canción de amor sería para ella.