Del Escenario al Recuerdo (Ravens Fly First 2) Capítulo 19 Primera canción de amor
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Capítulo 19 Primera canción de amor

Quizá le doy demasiadas vueltas a la cabeza.

Si lo sé. Por fin encuentro un chico que merece la pena y que me quiere y yo me preocupo de cuánto quiso a otra.

Estaba destrozada y todo por pedirle escuchar aquella canción.

Joder, era preciosa. Habría sido una de mis candidatas a favoritas de un disco sin dudarlo, pero era para ella.

La estaba tocando y me estaba destrozando por dentro.

Al llegar del ensayo pensaba que me iba a explotar la cabeza.

Me preguntaba qué debieron de vivir juntos para que surgiera una letra así.

Tan íntima y preciosa. ¿La amaba? ¿Más de lo que me amaba a mí ahora?

¿Llegaría a estar a la altura de ella? Me quité la ropa y me metí en la ducha, absorta en mil pensamientos negativos.

Su primera canción de amor era para Taylor y no me extrañaba, parecía maja, supo no responder a mi provocación cuando le dejé claro que Dante era mi novio y encima era guapa, no solo mona, ¡era guapa de narices!

Me sequé con la toalla y me puse cómoda para cenar cuando el móvil vibró. Un mensaje de Dante apareció en la pantalla: se disculpaba. No estaba preparada para contestarle. En ese instante una parte de mí no quería hablar con él, aun sabiendo que no se merecía eso.

Luego estaba el tema amistad. ¿Iba a seguir quedando con ella?

¿Me lo contaría? ¿Tenía yo algún derecho a prohibírselo?

Suponía que saldría de él llegar a un equilibrio, ya que la chica no había intentado nada con él desde que estábamos juntos o eso me constaba.

Había sido correcta y era su amiga también.

Sin embargo, si pudiera elegir, mi elección sería clara.

Finalmente, sin apenas probar bocado, la cama recibía mi cuerpo con los brazos abiertos y, a pesar de que pensaba que no podría dormir, mi día se acabó en cuanto toqué las sábanas. Estaba destrozada tanto anímica como físicamente.

Por la mañana hablaría con él. Lo tenía claro. Le diría que me superó escucharla pero que necesitaba hacerlo. Que escuché el móvil y no tuve la entereza de contestarle. Y al bajar del coche, entre una y otra meditación, apenas me percaté de que Dante ya estaba allí, cerca de donde yo solía aparcar.

─Hola, Sarah ─me saludó con cara de preocupación.

─Hola, Dante...

No me esperaba verlo tan pronto y, de repente, todo lo que había planeado me bailaba en la cabeza.

─Te debo una explicación ─comenzó─: No quería tocar ese tema para evitar esto. No, porque forma parte de mi pasado y ahora solo quiero estar contigo.

─Pero esa letra era profunda a más no poder. ¿Y me dices que ya has olvidado todo lo que sentiste al componerla?

Ni siquiera yo me esperaba lanzarle este ataque gratuito. No quería ni saber la respuesta, pero era así de metepatas.

─No me parece justa esa pregunta, Sarah. No he hecho nada que tú no pidieras. Es solo una canción de algo que sucedió antes de que tú y yo empezáramos lo nuestro

Y tenía toda la razón. No se la podía quitar.

─Pero no puedo parar de imaginar cuánto la quisiste para escribirle eso.

¡Si no habéis pasado tanto tiempo juntos!

¿Cómo es posible que tu primera canción de amor sea para ella?

¡De amor! ─recalqué pensando que me iba a mandar a paseo por loca.

Hasta le levanté el tono de voz con lágrimas en los ojos.

Parecía una cría que no sabía gestionar sus emociones.

Pero él se acercó y me abrazó contra su pecho.

Fue cuando llegó la calma, como el abrazo de un ángel.

El silencio que sana. Noté que apoyaba su cabeza en la mía y olía mi pelo. Y él también halló descanso.

─No puedo explicar lo que se me pasó por la cabeza para escribir esos sentimientos. Solo sé, y parece una locura, que es como si algo inexplicable nos uniera. No te pido que lo entiendas...

─Perdona, Dante. Perdona si he sido hiriente.

─No hay nada que perdonar, pero deja de sufrir, por favor. Además, te equivocas.

Me dio un beso en los labios y se despidió diciéndome que me quería. Puede que estuviera equivocada, vale, pero la cosa era si quería creérmelo o no.

Esa tarde no quedamos. Nos escribimos algún mensaje pero no surgió más. Quizá era mejor así. Necesitaba poner orden en mis ideas y deshacerme de todos aquellos pensamientos negativos que me rondaban. Mis fantasmas.

Al llegar la noche, después de cenar me llegó otro mensaje. Dante me preguntaba si podíamos vernos un rato pero le dije que me encontraba mal. En realidad, no tanto como para no quedar. Lo estaba alejando sin darme cuenta. Lo peor de todo es que no sabía el porqué si lo quería tanto.

Así nos pasamos dos días más, incluso me salté un ensayo. Me constaba que él y los chicos sí que fueron a ensayar. Me sentía fatal por dejarlos tirados y durante un momento sonreí al imaginarme a Ciro tocando unos bongos o algo parecido para compensar la falta de la batería.

Pero el viernes sí que tuve que ir. Dante me pidió que asistiera, que necesitaban que fuera porque había surgido un problema.

Me dirigí allí, preocupada, y me quedé bloqueada cuando abrí la puerta y me encontré a Nata, de las Cream Ladies, sentada en mi batería.

Me quedé muda. Y de nuevo mis miedos afloraron: ¿me habían cambiado por otra por dejarles tirados sin explicación alguna?

Ciro se acercó a mí, me trajo una banqueta para que me sentara y me pidió algo:

─Escúchale, ¿quieres?

Luego se colocó el bajo y todos empezaron a tocar una canción que desconocía. La guitarra limpia de Dante sonó junto a la de Byron. Dante empezó a cantar. La canción, como todas las de nuestro grupo, estaba en inglés, pero en mi cabeza fui traduciéndola:

Las noches más oscuras

pueden mecer los días más brillantes.

Los cielos grises borraron mis lágrimas con lluvia.

Y el silencio llena el aire cuando te miro a los ojos.

Y toda mi vida empieza a cobrar sentido.

Mi primera canción de amor es siempre para ti.

Estas líneas, esos acordes, mi voz, mi vida son tuyos.

Abrázame porque lo que tenemos

siempre superará al tiempo.

Confía en mi:

Tenemos la luz que dura toda la vida…

La canción tenía una fuerza al meterse la batería y todos los demás instrumentos que me sobrecogió.

─Te lo dije. Te equivocabas ─se dirigió a mí Dante tras terminar la canción. Los demás recogieron sus cosas y salieron del local un momento sin que nadie se lo indicara.

─¿Comó? ─pregunté con un hilo de voz conteniendo todas las emociones que tenía dentro.

─Con lo de la primera canción de amor. Esta te la hice de adolescente.

Cuando me besaste y dejamos de vernos. La tenía escrita en una libreta escondida en mi cuarto.

Supongo que fue mi manera cobarde de soltar todo lo que no estaba preparado para decirte.

Y posiblemente tú tampoco para escucharlo.

Se llama My very first love song , le pedí a los chicos que me ayudaran con ella el día que no viniste.

Bueno, ese día y otro más. Le faltan unos retoques pero creo que cerraría un disco de una manera increíble.

La chica de la batería es la hermana de Byron, me ha hecho el favor de tocar en tu lugar esta primera vez para que fuera una sorpresa.

Y lloré mucho sabiendo que me quería y que yo había dudado de él. Sabiendo que era para mí y que quizás aún no estaba preparada para abrazar tanto amor como el que él me estaba ofreciendo, pero me decidí a intentarlo.

─Jamás nadie me ha regalado nada tan bonito. Gracias ─dije. Y nuestros labios se unieron en un beso largo e intenso que se hubiera alargado aún más si no fuera porque los cómplices de mi chico llamaron a la puerta preguntando si ya podían pasar. Sí, « mi chico » , pensé.

Entraron y me vieron intentando arreglarme el asesinato del rímel que tenía por la cara. Qué desastre. Sus rostros estaban felices al ver que nos habíamos arreglado y la chica, a la que Byron debía haber puesto al corriente de todo, se me acercó.

─Siento haber tocado tu batería sin permiso ─se disculpó.

─No hay nada que sentir. Has participado en lo más increíble que me han dado nunca. Solo puedo agradecértelo.

Nata se despidió de todos y se fue a casa para que pudiéramos ensayar.

─Chavales, en dos semanas el Tío Sam ha convocado audiciones y hemos de inscribirnos con los cuatro temas ─sugirió Ciro.

A todos nos pareció bien─. Este, aunque ha sonado genial, es de los más complejos y debemos reservarlo a mi parecer para futuras actuaciones.

Le faltan punteos y trabajarlo más. Esta semana molaría dejar cerrados los otros y en el penúltimo ensayo invitar a gente de fuera para que nos diga cómo se oye.

Quizá podrían entrar unas cinco o siete personas.

Tengo amigos de otras bandas que ya han pasado el filtro y nos pueden echar un cable.

No me quiero fiar solo de mi experiencia, ¿recuerdas, Sarah?

Cuando tú y yo tocamos con Nana delante de él.

¿Te acuerdas de lo nerviosos que estábamos?

─¡Cómo me voy a olvidar! Si parecía el peor examen de mi vida...

─Bueno, chicos, esto marcha ─añadió Dante con una cara de emoción que parecía brillar entre todos nosotros. Byron solo se puso muy contento sin decir nada. Era muy poco comunicativo pero eso lo hacía más gracioso.

─¡A darle cañita! ─nos animó Ciro. Tras ese simpático grito de guerra, todos nos pusimos a tocar todo el repertorio.

Cometimos más errores que las veces anteriores pero sonaron bien.

Tal vez fueran los nervios al saber que ya había una fecha donde ponernos a prueba y demostrar que estábamos preparados para subir al Stage.

Ese nivel donde ya podríamos tocar, no solo para cinco o siete, sino para una multitud que nos recibiría para escuchar todo lo que teníamos que decirle.