Capítulo 11 Demonio #4
- Vaya, ese hilo sí que está podrido- Ethan menciono con asombro y un poco de burla, Zera no le molesto tanto pues se concentró más en lo que menciono, miro nuevamente hacia lo que estaba pasando para darse cuenta, el hilo estaba en suelo y tenía un color negro podrido, las pupilas de Zera se volvieron pequeñas, algo estaba mal, muy mal.
- ¡¡Helzion!!- se arrojó hacia Adthor para intentar meterse a ese círculo formado, pero el, contrario uso su cuerpo para no dejar cruzar esa barrera de ángeles, el capitán miro hacia ese grito, mirando a Zera- e-el hilo, ¡¡el hilo!!
Olivia comenzó a sentir un sentimiento de ardor y frio en su pecho costándole respirar por cada inhalación que daba, sus piernas flaquearon y callo de rodillas al suelo débil, todo su cuerpo pesaba y comenzaba a dar vuelta, un líquido comenzó a recorrer por toda su garganta obligándola a toser con fuerza sacando ese líquido para darse cuenta de forma horrible que ese líquido era de un color negro, eso la alarmo, pero no podía hacer nada, más liquido comenzó a salir de su boca por cada tos, gotas de la misma sustancia empezaron a escapar de sus fosas nasales, no podía gritar ni respirar, así que sus ojos solo se movieron de un lado a otro para buscar ayuda.
-Pero que Mier - Naya se descuidó unos segundos, tiempo suficiente para que el demonio la esquivara y se acercara con rapidez hacia la humana, todos los ángeles con armamento al darse cuenta de eso se acercaron violentamente al demonio con las intenciones de atacarlo.
Espinas comenzaron a salir de la espalda del demonio, misma que fueron disparadas para hacer que todos se alejaran, algunos ángeles lograron esquivarlo con facilidad, pero otros salieron lastimados por el hombro o pierna.
Naya esquiva un par de esas espinas ágilmente para ir corriendo hacia el demonio empuñando su lanza con fuerza, acercándose por su espalda alzo ambos brazos para encajar esa arma blanca con fuerza, pero un golpe la hizo desviar su dirección, golpe que el mismo demonio le dio, aventándola a un lado y estampándola hacia el suelo con brusquedad, obligándola a soltar su arma la cual se alejó de ella.
Kezef observó todo aquello con terror, abrazando a su humana y utilizando sus alas como escudo cuando esas espinas fueron lanzadas encajándose un par de ellas en su ala derecho, soltando un quejido por esto, pero aun así nunca dejo de abrazar de forma protectora a Olivia, la cual aún estaba en un trance sin poder absorber toda la información que estaba pasando, tosiendo aun ese líquido podrido.
-ángeles evacuen, ¡astrólogos! - la voz de Helzion se escuchó retumbar en ese lugar este estaba en el suelo quitándose una de esas espinas que estaba enterrado en sus piernas metálicas, no parecía dolerle pues solo era metal, pero aun así había clavado justamente en un punto que le impedía utilizar esa pierna.
Todos los astrólogos al escuchar la orden rápidamente se pusieron en posición, eran solamente tres astrólogos, los cuales dos de ellos eran Helen y Eban, los tres hicieron un movimiento de manos circular haciendo aparecer de la nada un libro para cada uno el cual emanaba una luz que hacía que sus rostros brillaran con intensidad y aire comenzó a elevar mechones de cabello.
Zera comenzó a ser empujado por varios ángeles los cuales estaban saliendo de ese sótano, algunos lograron tomar pares de libros, otros objetos o armas, Zera trataba de ir en contra de la corriente de esos ángeles, no quería dejar a Kezef, Ethan intentaba ir con Zera para acompañarlo pero su pequeño cuerpo no lo dejo teniendo que separarse de su ángel, trato de gritarle pero los gritos de los demás ángeles opacaban el suyo, no pudo hacer nada, y en cuestión de segundos ya había salido de ese sótano.
Unos ángeles por detrás lo empujaron cayendo al césped de la iglesia, se levantó de forma rápida para ir con la intención de volver a meterse a ese sótano, pero Laylah cerro ambas puertas y puso un candado que no parecía ser uno de los que los humanos usarían, parecía ser un candado hecho de solamente magia, brillando de un color celestino.
- ¡¡Zera está ahí!! - Ethan aun así intento abrir la puerta, pero Laylah lo alejo de esta - ¡suéltame!, ¿¡van a dejarlos, ahí nada más, con un demonio!? ¡Están en peligro! - pataleo e intento zafarse del agarre, pero fue inútil, odia ser débil.
- Son órdenes de niño, es por el bien de todos los demás.
- Cobardes, deberían estar avergonzados de ustedes, dejar a compañeros sin siquiera intentar contratacar.
- ¡Se llama organización, no podemos simplemente atacar como locos! No lo entiendes, eres solo un niño
- ¿¡Y que si lo soy!? Sólo me preocupo por mi amigo, ustedes son iguales que los adultos, creyéndose mejor, seré infantil, pero es horrible cuando no toman en cuenta tus ideales.
Laylah lo miro con odio; odia que alguien le diga sus verdades; y decidió ignorarlo para atender a los demás ángeles, Ethan sintió tanta desesperación e impotencia, que solo se sentó ahí y golpeo el césped con ira
- ¡Ahora! - con fuerza saco esa espina de su pierna y aprovechando la adrenalina que recorría en todo su ser se abalanzó hacia el demonio tomándolo por sorpresa y logrando tumbarlo al suelo, poniéndose encima de él intentando mantenerlo lo más quieto posible.
Los libros de los astrólogos comenzaron a brillar aún más, Kezef y Zera miraban impactados por lo que estaban presenciando, cadenas de un color morado comenzaron a salir del suelo mientras alrededor de estas unas runas comenzaban a ser escritas, aquellas cadenas amarraron las extremidades del demonio, este comenzó a imponer fuerza toda de la que podía dar, los gruñidos y el sonido de sus garras raspar el suelo de cemento comenzaron a bajar, dando a entender que aquel ser ya había aceptado su derrota .
Zera se quedó mirando a aquel ser, tan único, tan exótico, cuando sintió que todo estaba básicamente bajo control, se acercó a paso lento y corto hacia los demás ángeles que estaban cerca de ese demonio, sentía una sensación extraña de ver a ese ser amarrado en contra de su voluntad, se veía débil, un ser que tanta miseria y terror le provoca a los humanos ahora está siendo derrotado por la luz, por los salvadores, eso suena como algo bueno. Entonces
¿Por qué siente tanta pena de verlo así?