Capítulo 53
Cuando Joana y Natalia regresan a El Álamo, acompañadas de los soldados, se encuentran con un terreno plano y húmedo.
No hay cuerpos, ni posesiones de las personas desaparecidas.
El Álamo se encargó de tragarse la carne, la sangre, los huesos.
Hizo desaparecer las cenizas. Lo muerto y lo vivo.
Almacenando en su centro, en su memoria, todo lo que ahí había sucedido.
Sobre la memoria se construye. No hay sobre la tierra, hombre o lugar, que empiece desde cero.