Capítulo 42
Capítulo Cuarenta Y Dos
JASON
Miro a mi alrededor, a los cuatro sentados o de pie en distintos lugares fuera de la habitación de Jasmine.
Todos nos sentimos impotentes, sin poder hacer nada para ayudar a la mujer que está adentro.
No tenemos idea de lo que está pasando ahí, ya que Jasmine nos pidió que saliéramos.
La señora Brown se ofreció a quedarse con ella y por suerte, aceptó.
Sean sacó a Jasmine de la casa mientras enviábamos al equipo de limpieza.
Todavía no tenemos ni idea de lo que ocurrió en ese lugar.
Hay tantas preguntas sin respuesta, como: ¿cómo consiguió Jasmine el teléfono de Tommy?
¿Por qué estaba Carol allí? ¿Por qué Taylor la llevó?
Lo único que sabemos con certeza es que Jasmine le disparó a su madre para salvar a Christian, y por eso le estaré eternamente agradecido.
Ver a mi hermano mirar directamente al cañón de un arma es algo que jamás olvidaré.
Estaba dispuesto a morir para protegernos a todos.
Noté cómo se movía constantemente para poner algo de distancia entre él y nosotros.
El idiota seguía tratando de protegernos incluso con la muerte justo frente a él.
Todo había sucedido tan rápido después de que recibimos el mensaje de Jasmine.
Sabíamos que teníamos una pequeña ventana de tiempo para llegar hasta ella, ya que no sabíamos cómo había conseguido el teléfono de Tommy.
Si alguien se daba cuenta de que nos había contactado, podrían moverla o matarla.
No era un riesgo que estuviéramos dispuestos a correr.
Por suerte, el teléfono permaneció encendido y pudimos rastrearlo gracias a un viejo dispositivo de localización que habíamos instalado años atrás.
Tommy nunca ha sido muy bueno para mantenerse al día con la tecnología, pero cuando encuentra un teléfono que le gusta, se queda con él.
No hubo señales de él en la casa. El área fue registrada después de que nos fuimos y no se descubrió a nadie más.
Tan pronto como rastreamos el teléfono y encontramos la ubicación, nos subimos a los autos y furgonetas con tantos hombres como pudimos reunir en tan poco tiempo.
No podíamos arriesgarnos a llamar a más personas porque no sabíamos en quién podíamos confiar.
Christian se arriesgó a llamar a McIntire, quien envió a diez hombres.
No tengo idea de cuánto nos va a costar su ayuda, pero sé que valió la pena porque recuperamos a Jasmine.
Una de las ventajas de estar en el negocio de las armas es que tenemos algunos de los mejores equipos del mercado.
Pudimos llegar al lugar y usar drones para inspeccionar el recinto y mirar por las ventanas hasta localizar a Jasmine.
Sabíamos dónde estaba y trazamos la ruta más rápida para llegar a ella usando los planos de la casa que Terry encontró en línea.
El resto fue sencillo: distraer y eliminar a tantas personas como fuera necesario para llegar hasta donde tenían a nuestra chica.
No tenían idea de que los habíamos encontrado hasta que irrumpimos en el lugar.
Verla allí retenida a punta de cuchillo, con las manos de Hudson sobre ella, sabiendo que la había lastimado, tocado...
nunca había sentido una furia igual. Pero ella fue tan valiente y fuerte.
Logró liberarse e incluso apuñalarlo antes de que yo le volara la cabeza de un disparo.
Estoy asombrado de esta mujer. Me habría encantado causarle un dolor interminable, prolongar su sufrimiento, pero no podía arriesgarme a que la lastimara otra vez.
Jasmine ha pasado por suficiente y el objetivo principal se logró: está libre de él.
Miro a mis hermanos, todos aún con nuestras ropas negras y agotados.
Maximus está sentado fuera de su habitación, recostado contra la pared.
Sean está a su lado con la cabeza entre las manos.
La sostuvo todo el camino de regreso mientras ella lloraba contra su pecho.
Por mucho que todos quisiéramos ser a quienes ella se aferrara, dejamos que fuera Sean quien la consolara.
Lo último que necesitábamos era abrumarla más al rodearla, como era de esperarse después de todo lo que ha vivido.
Observo a Christian caminando de un lado a otro frente a la puerta de su habitación, levantando la vista ante el más mínimo sonido que proviene del interior.
El médico había llegado cuando volvimos y entró en la habitación con la señora Brown.
Jasmine dejó que Sean la llevara en brazos a su cuarto y luego nos pidió en voz baja que saliéramos.
Queríamos decirle que no, que no íbamos a quitarle la vista de encima, pero también lo entendimos.
Todos hemos quitado una vida antes y sabemos que la primera es difícil de superar.
Todos alzamos la cabeza al escuchar la puerta de Jasmine abrirse. Los tres que estábamos sentados en el suelo nos pusimos de pie de un salto cuando el médico salió y cerró la puerta tras de sí.
—¿Cómo está? —pregunta Christian, colocándose frente al médico.
—Físicamente, tiene posiblemente una costilla magullada, la nariz rota y hematomas y quemaduras de soga en los tobillos, muñecas, rostro y cuello.
También tiene un fuerte golpe en la parte trasera de la cabeza, además de estar deshidratada y necesitar unas buenas comidas.
Está privada de sueño y él causó algunos daños menores en la zona íntima.
Ella dice que no fue violada y que él usó la mano, y le creo.
Le recoloque la nariz con éxito, así que debería sanar sin problema.
—Está sobrellevando mejor el dolor físico que el emocional. Pasó por mucho y su madre no ayudó. Le cuesta asimilar todo y, con razón, está algo sensible. Le dejé analgésicos y sedantes por si los necesita.
—Gracias, doc. Lo agradezco —dice Christian, extendiendo la mano. El doctor se la estrecha antes de tomar la mía.
—Si necesitan algo más, por favor avísenme. Es un encanto, tan fuerte y valiente ha pasado por mucho. Espero que ahora pueda descansar sabiendo que está a salvo —dice antes de girarse hacia los gemelos y estrecharles la mano.
—Gracias —añado mientras él se da la vuelta y se marcha solo.
Miro a Christian y lo encuentro observando la puerta del dormitorio. Aún se culpa, y sé que una parte de él quiere dejarla ir, pero no será él quien se aleje. Porque, al igual que nosotros, no quiere perderla.
La puerta del dormitorio se abre de nuevo y la señora Brown sale. Todos la miramos y vemos que tiene los ojos enrojecidos de tanto llorar.
—Está bien —nos tranquiliza, levantando las manos antes de que podamos preguntar—.
Se ha bañado y los calmantes que le dio el doctor la han ayudado a tranquilizarse lo suficiente como para empezar a procesar algunas cosas.
Está lista para verlos, pero vayan con calma.
Ha pasado por el infierno y me alegra que esa madre suya esté muerta, porque si no, la mataría yo misma.
Nunca pensé que escucharía a la señora Brown decir una mala palabra sobre alguien que no fuera nuestro padre. Lo que sea que Jasmine le haya contado sobre Carol debe de ser grave. Es un tema que tendremos que abordar con cuidado por ahora, si es que lo hacemos.
Se acerca a Christian y le acaricia la mejilla.
—Sé que quieres entrar ahí como un torbellino exigiendo respuestas y saber qué pasó, y ella está lista para contártelo. Pero deja que lo haga a su ritmo. Ahora necesita a su papá amoroso, no al que la disciplina —la señora Brown nos mira al resto con una ceja arqueada.
—Eso va para todos ustedes. Sean amables. Dejen que ella lo procese a su ritmo, que se adapte y, si dice groserías, déjenlo pasar, le lanza otra mirada a Christian y todos entendemos.
—Sí, señora, —respondemos los cuatro al unísono. La señora Brown es como una madre para nosotros y le tenemos muchísimo respeto. Nos encanta cuánto se preocupa por Jasmine.
La señora Brown nos dedica una sonrisa suave y se aleja, sin duda volviendo a la cocina para prepararle a Jasmine su comida favorita.
Miro a mis hermanos y todos tenemos la misma expresión en el rostro.
Estamos aterrados por lo que vamos a encontrar detrás de esa puerta.
Hemos estado al mando durante tanto tiempo que perder el control de una situación ha sido una lección dura.
Queremos hacer lo mejor para Jasmine, y eso significa estar aquí para ella y hacer lo que necesite.
Christian deja escapar un suspiro profundo y se dirige a la puerta. Coloca la mano en el picaporte y se detiene, con la cabeza inclinada.
—No importa lo que diga, tenemos que controlar nuestra ira. Si sienten que la están perdiendo, salgan y vuelvan cuando estén más tranquilos —dice en voz baja.
—¿Y si quiere que la dejemos ir? —pregunta Sean en voz baja, dándole voz a nuestro mayor miedo.
—Hacemos lo que nos pida —responde Christian antes de abrir la puerta.
Christian
No puedo con esto. No sé si puedo ser el Daddy fuerte que ella necesita. Me estoy muriendo por dentro y estoy aterrorizado. Trago saliva con fuerza, tratando de deshacerme del nudo que se me ha formado en la garganta antes de abrir la puerta y entrar en la habitación de Jasmine.
Levanto la vista y la encuentro sentada en el alféizar de la ventana, mirando hacia el jardín. Tiene un cojín sobre el regazo, con el que juega distraídamente. Se ve perdida y rota, y lo detesto.
—Hola, cariño —digo en voz baja mientras entro en la habitación y camino hacia ella, demasiado asustado para acercarme por miedo a alterarla más. Ella se gira para mirarnos y nos dedica una sonrisa suave que no llega a sus ojos enrojecidos e hinchados.