La sentencia final de la banda criminal
La sentencia llegó con la contundencia de lo inevitable.
Treinta y cinco años de pena privativa de libertad para cada uno de los miembros.
Y para él… para el cerebro, el estratega, el hombre que creyó estar siempre un paso adelante:
cadena perpetua.
Sin beneficios.
Sin atajos.
Sin segundas jugadas.
El Profe, esta vez, no tenía margen.
Pero lo más inquietante no fue la condena.
Fue lo que quedó flotando después.
Porque, a pesar de todo, hay una pregunta que nunca terminó de responderse por completo. Una sombra que ni la sentencia pudo disipar: