Crónicas de Homicidios Con destino a la morgue
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Con destino a la morgue

Concluido el examen inicial, los cadáveres fueron finalmente introducidos en bolsas mortuorias para su traslado a la morgue, donde serían sometidos a la necropsia de ley, procedimiento que permitiría determinar con precisión científica las causas exactas de la muerte.

Finalmente, llegó el momento más difícil de la diligencia.

Los cuerpos debían ser trasladados a la morgue para la necropsia de ley.

Z y sus dos compañeros, junto con personal policial de apoyo, se colocaron guantes de látex y comenzaron a introducir los cadáveres en las bolsas mortuorias.

Mientras realizaban el procedimiento, el exterior de la vivienda se había convertido en un escenario de intensa tensión.

La prensa transmitía en vivo.

Familiares de las víctimas habían comenzado a llegar.

Al ver salir los cuerpos, los gritos de dolor rompieron el silencio de la noche.

Algunos intentaron acercarse desesperadamente al cordón policial.

Otros lloraban inconsolables mientras repetían los nombres de sus seres queridos.

Fue un momento profundamente difícil.

Los investigadores aceleraron el procedimiento para evitar que la situación se volviera incontrolable.

Uno a uno, los cuatro cuerpos fueron colocados en las camionetas.

Antes de retirarse, Z regresó al interior de la vivienda para hablar con el fiscal.

—La escena no debe levantarse todavía —le dijo con firmeza—⁠. Necesitamos mantenerla asegurada.

Su planteamiento era claro: lacrar las puertas del inmueble y establecer custodia policial permanente, de modo que la escena pudiera ser revisada nuevamente si surgía la necesidad de ampliar alguna pericia o diligencia.

El fiscal estuvo de acuerdo.

Las puertas fueron selladas oficialmente y se dispuso servicio policial para resguardar la vivienda.

Los familiares, pese al dolor que los embargaba, manifestaron su disposición de colaborar con la investigación.

Lo único que pedían era justicia.

Minutos después, Z y su equipo abordaron nuevamente los vehículos.

El destino ahora era la morgue central, donde los cuerpos serían sometidos a un examen tanatológico completo.

La investigación recién comenzaba.

Y todos sabían que descubrir quién había sido capaz de exterminar a una familia entera no sería una tarea sencilla.

Una vez concluidas las diligencias iniciales en la escena del crimen, los cuatro cadáveres fueron trasladados bajo custodia policial hasta la morgue central,

lugar donde se realizaría la necropsia médico-legal que permitiría esclarecer con mayor precisión científica las causas de la muerte y la secuencia de las agresiones sufridas por cada víctima.

Al llegar al recinto forense, el ambiente era frío y silencioso, dominado por el eco metálico de las puertas y el olor penetrante de los desinfectantes.

Los cuerpos fueron registrados oficialmente en el libro de ingreso, consignando hora, procedencia, autoridades presentes y la cadena de custodia correspondiente.

Posteriormente, el personal técnico trasladó los cadáveres hacia la sala de necropsias, colocándolos cuidadosamente sobre cuatro camillas metálicas alineadas, cubiertos aún con las bolsas mortuorias que habían sido selladas en la escena.

En ese momento, Z observó por última vez los cuerpos antes de que iniciaran los procedimientos forenses más minuciosos.

Sabía que la necropsia revelaría detalles importantes: tiempos de muerte, características exactas de las lesiones, posible secuencia de los ataques, incluso rastros biológicos que pudieran conducir a los responsables.

Pero también sabía que la investigación no podía detenerse mientras los médicos realizaban su trabajo.

Por ello, decidió delegar la presencia en la necropsia a uno de sus hombres de mayor confianza.

—Te quedas aquí —le dijo con tono firme—⁠. Presencia todo el procedimiento junto al fiscal. Toma nota de cada hallazgo que mencione el médico legista.

El efectivo asintió.

Su tarea sería observar cada paso del examen forense, asegurarse de que todos los detalles quedaran documentados y mantener informado al equipo de investigación sobre cualquier dato relevante que surgiera durante las autopsias.