Crónicas de Homicidios El regreso a la rutina
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El regreso a la rutina

Después de aquel caso que había conmocionado a la ciudad y que terminó con una condena ejemplar, la División de Homicidios volvió poco a poco a su rutina.

En esa unidad no existían celebraciones prolongadas ni tiempo para detenerse demasiado en las victorias.

Cada expediente cerrado dejaba apenas un breve respiro antes de que otro caso, otra historia de violencia, volviera a reclamar la atención del equipo.

La oficina de Homicidios tenía un ambiente muy particular.

Era un lugar donde convivían el cansancio acumulado de noches sin dormir, el olor constante del café recalentado y las conversaciones cargadas de experiencias que pocas personas fuera de esa unidad podrían comprender.

Allí, entre carpetas gruesas, fotografías periciales y pizarras llenas de anotaciones, los detectives aprendían a convivir con la parte más oscura de la sociedad.