Crónicas de Homicidios La discoteca
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La discoteca

La visita a la discoteca no fue sencilla.

Desde el primer momento, el propietario adoptó una actitud defensiva. Su lenguaje corporal lo delataba: respuestas evasivas, mirada inquieta, tono cortante. No tardó en comprenderse la razón. El establecimiento operaba sin los permisos municipales correspondientes.

Era, en términos estrictos, una discoteca clandestina. Sabía que cualquier inspección podía derivar en clausura, multa o proceso administrativo.

Pero aquella noche la razón de la presencia policial no era una infracción municipal. No se trataba de licencias. No se trataba de horarios. Se trataba de una vida humana.

Cuando Z dejó claro que la investigación versaba sobre un posible homicidio, el ambiente cambió.

La tensión inicial dio paso a una colaboración inmediata.

El dueño comprendió que el alcance del asunto superaba con creces cualquier irregularidad administrativa.

Sin más resistencia, permitió el acceso al sistema de videovigilancia.

El equipo fue conducido hasta la cabina donde se encontraban el DVR y el monitor de control de cámaras.

Allí comenzó el trabajo técnico: ubicar fecha, franja horaria, sincronizar registros y verificar la integridad de los archivos.

Se realizó una previsualización exhaustiva de las imágenes para situar con precisión el contexto temporal del día de los hechos.