Capítulo 10
CAPÍTULO DIEZ
—Te dije que iba a pasar —dijo Terri en el siguiente turno con Cara. Iba sentada en el asiento del conductor de la ambulancia, con cara de suficiencia, como siempre—. En cuanto lo de acostaros se volvió una constante, supe que era solo cuestión de tiempo que acabarais juntas.
Cara estaba bastante segura de tener las mejillas encendidas, algo raro en ella. No se avergonzaba con facilidad, pero ahí estaban. Miró a Terri y encogió un hombro con timidez.
—Sí, sí. No era lo que había planeado… pero pasó.
Si se lo preguntaran, Cara no sabría responder exactamente cuándo se enamoró de Izzy. A lo largo del tiempo que habían pasado juntas, simplemente ocurrió poco a poco. Si lo hubieran dejado todo después de la primera noche, jamás habría acabado aquí.
No se arrepentía. Puede que estuviera en una relación nueva mucho antes de lo que había planeado en un principio, sobre todo después de su ruptura con Ali… pero era feliz. Había algo en entregarse a otra persona que hacía que Cara se sintiera a gusto por dentro.
—Lo cual es bueno. Parece una chica encantadora —le dijo Terri con una sonrisa—. Me gusta para ti. No parece haber locura ninguna ahí.
—El único problema de aquí en adelante es que no ha salido del armario con sus padres —le admitió Cara a Terri—. Pero, o sea, estamos juntas… así que seguro que se lo cuenta pronto. Seguramente quiere ver si esto va a funcionar de verdad. No se lo reprocho.
Cuando Cara salió del armario con su propia familia, no la aceptaron de inmediato. No la repudiaron ni le dijeron que iría al infierno, cosa que agradeció. Pero sí le dijeron que iban a necesitar tiempo para aceptarlo. Fueron abiertos y sinceros, cosa que Cara agradeció más que nada.
Acabaron por hacerse a la idea cuando Cara empezó su primera relación. Hicieron que su primera novia se sintiera increíblemente bien recibida en su casa. Se adaptaron con facilidad. Cara tenía la sensación de que los padres de Izzy serían iguales. ¿Qué padres no lo serían?
En cambio, la cara de Terri era de escepticismo.
—Tía, a mí eso me habría venido de perlas. Yo he tenido unas cuantas de estas a lo largo de los años y nunca acabaron bien. Eso es una señal de alarma en toda regla.
Un suspiro se le escapó a Cara de los labios. Lo era… pero estaba dispuesta a pasarlo por alto por Izzy. A veces la gente tardaba en salir del armario. Solía tardar aún más cuando tenía que admitirlo ante su familia.
—Solo si hay más señales de alarma. Creo que todas sus amigas saben lo mío, así que no es que quiera mantenernos en secreto ante todo el mundo… solo ante sus padres.
Cara se sentía más incómoda de lo que se había sentido en años.
Llevaba unos vaqueros bonitos, una camiseta blanca y una americana azul marino.
Tenía el pelo oscuro peinado hacia atrás, cuidando de que no hubiera un solo pelo fuera de sitio.
Ese día iba a conocer a las amigas de Izzy, a instancias de la propia Izzy.
Miró el reloj, esperando con ansiedad a que su novia se le uniera.
Había tenido la esperanza de empezar poco a poco.
Quizá conocer a una amiga, luego a otra.
Pero no, Izzy insistió en que todas deberían tomar el brunch juntas. Sus cuatro mejores amigas.
Izzy le aseguró que iría bien. Sus amigas sabían que era lesbiana, así que ¿qué podía salir mal? Le prometió que eran todas majas, que la aceptaron sin problema cuando salió del armario.
—¡Estás genial! —La voz de Izzy irrumpió en los pensamientos distraídos de Cara. Se giró y se relajó visiblemente al verla.
Izzy llevaba un vestido veraniego amarillo muy mono con una rebeca blanca por encima.
Tenía el pelo perfectamente peinado en algo distinto del moño suelto que llevaba a diario al trabajo, y se había tomado el tiempo de maquillarse.
Aunque a Cara le encantaba su aspecto del día a día, había algo distinto en verla toda arreglada. Quitaba el aliento.
En cuanto Izzy estuvo a su alcance, Cara estiró el brazo y lo enganchó alrededor de su cintura, atrayéndola. —Estás increíble —dijo, dándole un beso en la sien.
Izzy le sonrió, sin rehuir el cariño en público.
Eso era bueno, ¿verdad? —Creo que las chicas ya están dentro, así que deberíamos entrar.
—Tomó la iniciativa, guiando a Cara al interior del restaurante del centro, excesivamente elegante.
No era un sitio de etiqueta, pero desde luego era más pijo que los que Cara solía frecuentar.
Después de hablar con la encargada de recibir, esta les dijo que la mesa que buscaban estaba en la terraza de atrás.
Izzy abrió camino, saliendo por las puertas dobles de cristal.
Había una gran mesa redonda con seis sillas, cuatro de ellas ocupadas.
En el centro de la mesa había una gran sombrilla amarilla, que ofrecía una sombra muy de agradecer para los comensales.
En cuanto Izzy salió fuera, las otras chicas soltaron un chillido. Antes de que Cara supiera lo que pasaba, todas se abrazaban y se decían lo estupendo que era verse. Cara se quedó a un lado, sintiéndose como la que sobraba. No conocía a esas chicas; desde luego no iba a abrazarlas.
Cuando todas se sentaron, Izzy empezó con las presentaciones.
Por orden, la morena a su derecha inmediata era Monica, a su lado estaba la pelirroja, Betty.
Al lado de Betty estaba Eliza, que tenía el pelo corto platino, y al lado de Eliza estaba Laurel, que tenía el pelo oscuro y abundante.
Cara intentó grabarse cada nombre y cada cara en la memoria, pero sabía que sin duda se le olvidarían.
Las chicas se pusieron a charlar sobre la vida, sobre cómo les iban los trabajos y las relaciones.
Cara se quedó en su sitio, sosteniéndole la mano a Izzy por debajo de la mesa mientras escuchaba.
Averiguó que Laurel era interiorista y empezaba a conseguir trabajo con famosos.
Monica estaba prometida con un tal Seth, aunque solo llevaban juntos un año más o menos.
Betty era una abogada de éxito que trabajaba en el bufete de sus padres, y Eliza tenía cerca de un millón de seguidores en redes sociales.
Que aquello pareciera ser su profesión desconcertó a Cara.
Monica fue la primera en dirigir su atención a Cara. La forma en que sus ojos verdes la miraban hizo que Cara se sintiera incómoda. Se sentía como un animal expuesto en el zoo.
—Así que… Cara, ¿verdad? ¿A qué te dedicas? ¿Conociste a Izzy en el hospital?
Antes de que Cara pudiera responder, Betty la interrumpió.
—¡Ah! ¿Eres médica? Te dije que ligarías con una médica mayor y buenorra en cuanto empezaras en el hospital —dijo, apuntando con el dedo a Izzy desde el otro lado de la mesa.
Cara no supo si debía ofenderse. ¿Mayor? Apenas era tres años mayor que Izzy. ¿De verdad parecía tan vieja? Después de aquello, las preguntas dejaron de lloverle encima, así que Cara supuso que era seguro responder.
—No soy médica. Soy técnica en emergencias, sanitaria.
Conocí a Izzy… —Miró de reojo a Izzy, intentando calibrar por su expresión.
¿Quería que sus amigas supieran que al principio solo habían sido un rollo de una noche?
Obtuvo la respuesta cuando Izzy le apretó la mano dos veces por debajo de la mesa.
Supuso que aquello era un no—. Sí, conocí a Izzy en el hospital.
Le traspasé un paciente y la cosa fue a partir de ahí.
Laurel arrugó la nariz.
—¿Sanitaria? ¿Eso es como… conductora de ambulancia? —Se rio, como si fuera un chiste.
Cara se ofendió un poco. Esperó no dejarlo entrever.
—En realidad estudié dos años para ser sanitaria. Tenemos casi las mismas competencias con los pacientes que los médicos.
—Pero ¿ganas tan bien como una médica? Izzy tiene gustos caros, ya sabes, y le gustan sus vacaciones a la otra punta del mundo.
—No, no tanto como una médica. —Esbozó una sonrisa irónica, sabiendo perfectamente que conocían la respuesta antes de que le saliera de los labios.
Miró de reojo a Izzy, con la esperanza de que dijera algo…
pero no lo hizo. Tenía la boca cerrada y sonreía, riéndose con sus amigas.
Cara se sentía completamente fuera de lugar.
Quería fundirse con el suelo y desaparecer.
—Bueno —dijo Eliza encogiéndose de hombros—. Menos mal que Izzy va a ganar bien. Así podrá mantener el nivel de vida al que está acostumbrada.
Izzy asintió un poco y luego murmuró un «Ya» en respuesta a los comentarios de su amiga.
Betty las asaltó con la siguiente pregunta.
—Oye, ¿ya has conocido a sus padres? Adoran a Izzy.
—No, todavía no ha habido presentaciones. Ya sabéis cómo es esto, ¡mis horarios son una locura! Y ya sabéis que no les he dicho oficialmente nada de que soy lesbiana. Nunca ha surgido el momento adecuado. Tampoco es que sea para tanto.
—¡Ah! Pensaba que, ya que ahora sí tienes novia, se lo dirías. ¿No decías siempre que lo harías cuando la cosa se pusiera seria con alguien? ¿O era solo una excusa? —Eliza casi parecía sonreír con sorna al hacer la pregunta.
A Izzy se le encendieron las mejillas. Estaba claramente incómoda con el interrogatorio, igual que lo había estado Cara momentos antes.
—Bueno, solo llevamos saliendo unas semanas. No quiero meterlos en esto todavía.
Después de aquello, el interrogatorio cesó.
Pidieron la comida y Cara escuchó cómo todas charlaban sobre sus vidas.
Ni una sola vez ninguna de las amigas de Izzy pareció interesarse por ella, ni Izzy intentó hacerla sentir incluida.
Comió en silencio, oyéndolas reírse entre risitas.
Era incómodo. Cara no recordaba la última vez que se había sentido así.
Era casi como estar de vuelta en el instituto, sentada con las chicas populares en la hora de comer, pero sin que la quisieran allí.
Cuando terminó de comer, Cara se disculpó para ir al baño, donde se quedó simplemente de pie mirándose al espejo.
Intentaba calmarse, intentaba no agobiarse.
Aquellas chicas la hacían sentir que no era suficiente, algo que nunca había sentido con Izzy.
La hacían sentir que Izzy era demasiado para ella, como si fuera una princesa intocable.
E Izzy no las detuvo. No les dijo que las preguntas eran demasiado; no la defendió.
Se quedó ahí sentada, oyéndolas acribillarla a preguntas.
Era suficiente para hacer que Cara se preguntara…
¿Se avergonzaba? ¿Era por eso por lo que aún no se lo había contado a sus padres?
¿No quería que se enteraran de lo suyo porque no lo aprobarían?
No. Izzy había dicho que no había tenido muchas relaciones antes.
Estaba claro que era simplemente ingenua en esta clase de situaciones.
Cara se recompuso y salió del baño. Justo cuando volvía a pisar la terraza, oyó a las chicas hablando de ella… otra vez.
—Solo digo que no es el tipo con el que pensaba que saldrías. No es que esté a tu altura, ¿no?
Una parte de Cara deseó haber salido un momento más tarde para poder oír la respuesta de Izzy. En lugar de eso, dejaron de hablar cuando Cara ocupó su sitio. Izzy se quedó mirando su plato, negándose a cruzar la mirada con Cara. Otra hora más o menos de charla trivial y el brunch se acabó.
Todas se abrazaron e hicieron promesas de volver a verse pronto.
Prometieron escribirse y mantenerse al día de sus vidas.
Se giraron hacia Cara y le dedicaron un pequeño gesto de despedida con la mano, haciéndola sentir aún más como una marginada.
Habían dicho que había sido un placer conocerla, pero dudaba muchísimo que lo dijeran en serio.