Code: Fearless
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Capítulo 1 Una nueva misión.
Era un día como cualquier otro. Como de costumbre, caminaba por los largos pasillos de la agencia; con solo sentir el frío del aire acondicionado sobre mi piel, sabía que estaba por llegar con mi superior… Sin decir una sola palabra, le entregué mi informe y él habló.
-Felicidades, otro caso resuelto con éxito. Eres el mejor de nuestro departamento, Agente Guty.
-Guty: Muchas gracias, señor, aunque odio cuando me envían a lugares tan poblados…
-Superior: Las bajas ocurren, Guty; no se pueden evitar. Es el pequeño precio que se tiene que pagar para prolongar la paz.
-Guty: Con todo respeto, señor, tenemos diferentes puntos de vista sobre lo que es la paz…
En ese momento sabía, sin necesidad de preguntar, que estaba a punto de encomendarme una nueva tarea: otra misión donde tendría que poner a prueba mi inteligencia para resolver el misterio y acabar con el problema antes de que la situación me obligara a mostrar mi otra cara y borrar toda evidencia…
-Superior: Guty, hay algo que quiero comentarte.
-Guty: ¿A dónde tengo que ir ahora, señor?
-Superior: Algo extraño ocurre en una escuela universitaria de Japón…
Sé que aún soy muy joven a mis 23 años, pero odio que me envíen a trabajar con jóvenes de mi edad.
Solamente se entrometen en mi camino haciendo aún más difícil mi trabajo; no entiendo por qué los jóvenes de mi edad se preocupan tanto por tonterías sin importancia…
Sé que sueno como un viejo, pero con el tiempo he aprendido a valorar las pequeñas cosas que da la vida.
-Guty: Señor… ¿es necesario que yo vaya a esa escuela?
-Superior: No tengo otra opción. Ya he enviado a 4 oficiales; sin embargo, todos han muerto bajo circunstancias extrañas.
-Guty: ¿Extrañas?
-Superior: Así es. Han muerto en accidentes de tráfico muy inusuales, como si la muerte misma estuviera detrás de todo agente que envío.
-Guty: Entiendo…
A veces simplemente no hay remedio; uno tiene que hacer lo que debe hacer.
-Superior: Mañana a las 9:00 horas sale tu vuelo. Espero que estés listo; cuento contigo, Agente Guty.
-Guty: Sí, señor.
Sin decir nada más, mi superior se alejó del lugar.
Yo simplemente me quedé ahí de pie, pensando en lo difícil que sería mi siguiente misión; tal vez necesite unas vacaciones…
Las horas pasaron como si fueran segundos y, mientras daba vueltas en mi cama sin poder dormir, por mi mente pasaban imágenes de misiones anteriores que no habían terminado como yo hubiera querido…
muertes que cargo en mi conciencia por mi propia incompetencia.
A veces las cosas simplemente no salen como uno quiere…
Cuando por fin pude conciliar el sueño y mi cuerpo se relajaba en mi confortable cama, escuché la alarma de mi teléfono indicándome que tenía que levantarme ya.
-Guty: No puede ser…
Sin más que hacer, aparté las sábanas y me levanté de la cama. Eran aproximadamente las 5:00 de la mañana cuando me puse de pie, y no me tomó mucho tiempo prepararme para el viaje. En un par de horas estaba listo y abordando un taxi. El taxista preguntó:
-¿A dónde lo llevo, amigo?
-Guty: Al aeropuerto, por favor.
-Taxista: A la orden.
Sin más retrasos, el taxista me llevó al aeropuerto de México.
Mi llegada fue perfecta: faltaban 75 minutos para abordar mi avión.
Le pagué al taxista, tomé mis maletas y entré al aeropuerto.
Mientras caminaba hacia la entrada, una fuerte ráfaga de viento levantó una nube de polvo y basura; fue tan densa que tuve dificultad para divisar a un agente de la Interpol de pie junto a la puerta del aeropuerto.
Rápidamente supe por sus rasgos que era de nacionalidad japonesa, así que me acerqué a él.
-Agente: Usted debe ser el Agente Guty. Acompáñeme, por favor; yo lo escoltaré hasta Japón y le iré explicando la situación actual que estamos viviendo, así como por qué tuvimos que solicitar ayuda a la Interpol.
-Guty: Entiendo.
-Agente: Debe de estarse preguntando por qué necesitamos gente de la Interpol para una tarea en una escuela.
-Guty: En realidad no. Cosas como estas pasan a menudo; los asesinos no necesitan tener 25 o 30 años para ser peligrosos, y mi trabajo es detenerlos sin importar qué o quiénes sean.
-Agente: Se lo encargamos, por favor.
A partir de ahí, el resto del viaje fue muy informativo: se trataba de una escuela con una clase muy peculiar donde, cada vez que llega un alumno nuevo, comienza una serie de asesinatos en los que nadie ha podido descifrar quién es el culpable.
Resulta interesante que, aunque pasen los años, siga habiendo asesinatos únicamente en esa clase, lo que indicaría que el asesino no es el mismo…
¿o quizá sí? Un asunto muy peculiar, debo decir.
El agente también mencionó que incluso se habla de una maldición.
Nunca he creído en ese tipo de cosas ni mucho menos les temo; averiguaré quién está detrás de todos estos asesinatos y no descansaré hasta encontrarlo…
Mientras bebo un sorbo de mi taza de café, me percato de que estamos llegando a Tokio, Japón, y a los pocos segundos escucho a la aeromoza confirmar mi observación.
Luego de bajar del avión, el agente me lleva a dar un recorrido por la ciudad, indicándome la ubicación de mi departamento y de la escuela a la que acudiré.
Nuevamente todo parece tranquilo, como si realmente no pasara nada; sin embargo, bajo toda esta calma se esconde un asesino que hasta ahora ha hecho lo que ha querido sin que nadie lo detenga, pero eso terminará hoy…
El agente se despide agradeciendo nuevamente que viniera hasta este lugar en su ayuda, aunque realmente no sé si deba hacerlo, ya que de salir mal la misión, Tokio no volverá a ser la misma ciudad…
Desempaco mis cosas y las organizo en mi departamento; es una tarea sencilla que me lleva apenas un par de minutos.
Al terminar, me siento a leer el informe completo de este caso.
A medida que avanzo en la lectura, mi asombro crece: me habían informado que 4 miembros de la Interpol habían muerto antes de mi llegada; sin embargo, nadie me había mencionado que también habían muerto 47 agentes locales de Tokio y 14 agentes de la élite de infiltración de Japón.
Esto es mucho más serio de lo que parece…
Me recargo un momento en el confortable sofá del departamento.
En un movimiento rápido me levanto en busca de mi laptop, la cual tomo en breve, y comienzo a indagar en las noticias, periódicos y todas las cadenas informativas de Japón buscando cualquier rastro sobre este suceso; sin embargo, mis esfuerzos se ven frustrados al no encontrar absolutamente nada.
Al parecer, las autoridades japonesas quieren ocultar todo este asunto a los ciudadanos para que no cunda el pánico…
Inteligente, pero ya ha corrido demasiada sangre.
Apago la laptop para ir a intentar dormir; necesito mi cerebro descansado para darle caza a este asesino mañana…
Tomo unas pastillas para dormir —el descanso me lo tomo muy en serio, pues necesito mis 5 sentidos al 100 % para mañana— y me dirijo a mi habitación.
Tan pronto como me acuesto en la cama, me consume el sueño.
La noche pasa tan rápido que apenas alcanzo a percibirla, hasta que la alarma de mi celular me indica que es hora de poner manos a la obra.
Rápidamente termino de vestirme y prepararme para ir a la escuela, esperando afuera con una taza de café caliente en la mano al camión escolar; al parecer la institución cuenta con ese servicio, algo inusual de donde yo vengo.
El camión no me hace esperar mucho y pasa en 5 minutos.
Tranquilamente subo a él cuidando de no derramar mi café y enseguida noto las miradas de los pasajeros sobre mí; han notado que soy nuevo y extranjero.
Con calma busco un asiento desocupado y tomo lugar, colocando sin prisa mi mochila con mis útiles sobre el piso para poder degustar mi café en paz.
Al poco tiempo, aborda el camión una chica realmente hermosa, cuya belleza resalta por encima de todos los demás pasajeros.
Bebo mi café mientras la contemplo; debo admitir que es sumamente hermosa.
La gente la saluda al pasar, por lo que deduzco que es alguien muy popular o conocida en la escuela.
Interesante… poco a poco me iré enterando de todo.
En ese momento, la chica se detiene frente a mí.
Hago una pequeña pausa y miro a mi alrededor: todo indica que ya no quedan asientos disponibles en el camión, excepto el que se encuentra a mi lado.
Me corro hacia un costado dándole espacio para que se siente, lo cual ella hace con tranquilidad.
Justo después escucho un murmullo bajo que no suena nada agradable; echo un vistazo a mi alrededor y noto que al resto de los pasajeros no les agradó que ella se sentara junto a mí.
No es algo que me importe, pues no he venido aquí a socializar.
Bebo un sorbo de mi café y escucho que alguien me habla.
-¿Está caliente?
Me preguntó la chica de al lado. Bajé mi taza para responder a su pregunta.
-Guty: Sí, aún lo está. ¿Por qué la pregunta?
-Chica: A mí también me gusta tomar café en las mañanas de invierno.
-Guty: El café es un antioxidante que retrasa el envejecimiento, además de que te ayuda a despertar del todo.
-Chica: Oh… ¿es por esa razón que lo bebes?
-Guty: No, lo bebo porque me gusta.
Una sutil sonrisa aparece en su rostro; al parecer dije algo que le agradó, aunque no entiendo realmente qué fue.
-Chica: Veo que eres nuevo aquí. ¿Cómo te llamas?
-Guty: Guty.
-Chica: ¿Guty qué?
-Guty: Solo Guty.
-Chica: ¿No tienes apellidos?
-Guty: No, no los tengo.
-Chica: Eso es muy raro, ¿sabes? Mi nombre es Akasha Uria.
-Guty: Mucho gusto.