Carrera a Kuelap 42 - Rescate desesperado
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42 - Rescate desesperado

Aceleras el paso, convirtiendo la cautela en una carrera silenciosa y desesperada.

El sendero embarrado bajo tus pies apenas emite sonido, tragado por la espesa cortina de niebla que desciende de las montañas, una bendición y una maldición.

Tu objetivo es claro y singular: alcanzar la retaguardia del grupo de guerreros incas que arrastra a tu padre hacia Kuélap, y hacerlo antes de que la densa selva amazónica los trague por completo.

Cada fibra de tu cuerpo está tensa. El riesgo de ser descubierto es palpable, una punzada de ansiedad que apenas se distingue del ritmo acelerado de tu corazón.

Si eres visto, el ataque sorpresa fracasará y la vida de tu padre estará aún más en peligro.

Necesitas acercarte como una aparición, en un silencio absoluto, para tener la oportunidad de atacar y liberarlo.

Te mueves no como un humano, sino como una sombra esbelta y determinada.

El terreno es traicionero: raíces retorcidas, piedras resbaladizas y el olor húmedo a tierra y hojas en descomposición.

Pero la imagen que quema en tu mente ofusca cualquier obstáculo: la visión de tu padre, atado con cuerdas ásperas, el rostro pálido y manchado de sangre.

Esa visión es la brasa que alimenta tu furia y tu precisión.

La niebla es, de hecho, tu única aliada.

Es una muralla etérea que trae los sonidos de los pasos pesados de los incas que van delante, el crujido de sus armaduras rudimentarias e incluso la respiración jadeante de la marcha forzada.

Con cada metro recorrido, la distancia disminuye.

La niebla se aleja momentáneamente, revelando la silueta del último guardia, el eslabón más débil de la cadena.

Es un hombre de constitución colosal, pero su postura revela el peso de la larga caminata.

Se tambalea, un lapsus de concentración, tal vez debido al agotamiento abrumador de la marcha o a la niebla fría que penetra en sus huesos. Es tu momento.

Realiza una Prueba de Destreza para determinar tu éxito en sigilo.

Lanza 2d6. Si el total es menor o igual a tu Destreza, tendrás éxito. Si es mayor, fallarás.

En caso de éxito, te acercas a uno de los incas en la retaguardia, el que está más cerca de tu padre. Lo atacas antes de que pueda dar la alarma. Él cae y tú tomas sus armas: un arco con algunas flechas y un cuchillo. Sigue al 44.

En caso de fracaso, ¡eres visto! Un grito suena en la noche. Tres guerreros incas más se vuelven en tu dirección con armas en mano. Sigue al 45.