35 - Ojos en la niebla
Escuchas un gruñido grave y profundo que parece vibrar en el aire húmedo y enrarecido.
Tus músculos se tensan por instinto. Una sombra enorme, esbelta y poderosa, se materializa en la espesa niebla que envuelve el sendero bajo la luz de la luna, moviéndose con una fluidez silenciosa y aterradora.
Es un jaguar negro, una criatura mítica y temida del bosque nuboso, con el pelaje color ébano que se confunde con la penumbra de la noche.
Sus ojos, de un amarillo intenso y depredador, brillan como brasas vivas.
El felino se detiene a pocos metros, con los hombros poderosos y arqueados.
Inhala profundamente, olfateando el aire y captando algún rastro, el tuyo o el de los incas.
Su postura es claramente de ataque, con las garras expuestas y el cuerpo tenso, listo para saltar.
No está solo allí; está hambriento. Es la personificación de un peligro salvaje y primordial que gobierna estas montañas brumosas.
Parece que aún no te ha visto, pero cualquier movimiento brusco podría sellar tu destino.
¿Qué hacer?