23 - Fuego amigo
Tomas entonces la difícil decisión de arriesgarse y buscar ayuda en medio de ese paisaje desolador.
El frío penetrante de la montaña y el cansancio acumulado hacen que cada paso sea una agonía, pero la necesidad de supervivencia te impulsa.
Caminando bajo la niebla espesa que envuelve los árboles como un manto fantasmagórico, tus ojos escanean la oscuridad en busca de cualquier señal de vida.
Es entonces cuando, a través del velo blanco y húmedo, divisas una hoguera.
Es una luz parpadeante, débil, pero inconfundible, parpadeando en medio de la densa vegetación.
Tu corazón se llena de una esperanza cautelosa.
Al acercarte al calor reconfortante, reconoces a las figuras alrededor del fuego: son aldeanos del pueblo de Tincchu.
Y hay un curandero experimentado, con un semblante grave, y dos mujeres, una de ellas herida.
Notan tu llegada y, tras un momento de vacilación mutua, el curandero asiente con la cabeza, un gesto silencioso que te invita a unirte a ellos y compartir el poco calor que ofrece la hoguera.
Parecen dispuestos a ayudar a un compañero de infortunio, y el curandero, rápidamente, enumera los pocos recursos que el grupo logró salvar en su huida:
Te miran con expectativa. La regla es clara, dada la escasez de suministros: solo puedes elegir un artículo. Piensa bien y rápido, tu elección será vital para lo que viene a continuación.
¿Qué hacer?
30 - Pedir comida y agua.
31 - Pedir ayuda para llegar a Kuélap y tomar la Manta
32 - Pedir ayuda para llegar a Kuélap y tomar las hierbas curativas