CAER ENTRE LAS SABANAS DE OMAR ABBAR CAPITULO 1
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CAPITULO 1

La belleza física es por lo que mueve la gente hoy en día, después de todo el amor entra por los ojos ¿no?, aunque nunca he conocido el amor ni mucho menos he conocido aún hombre. Toda mi vida he estado rodeada de eventos desafortunados, aunque en este momento la suerte ronde por mi lado.

Ser parte del grupo de modelos de Armani es un honor que no cualquiera lo tiene y yo una simple joven de 24 años jamás en mi vida me vi vestida y maquillada como todo un súper modelo de la alta costura.

Pero las cosas cambian, la vida y el destino poco a poco va tomando forma en un comienzo mejor, en un comienzo digno lleno de metas, sueños y triunfos.

Me miró por última vez en el espejo antes de salir; esta mañana Amalia y yo fuimos al Mall a comprar algunas cosas y terminamos haciendo tur por toda la ciudad, he de admitir que ver esos imponentes edificios, el brillo y la riqueza que posee me lleno de un enorme deseo de vivir aquí. Aunque de solo pensar el costo mi nube desparece por arte de magia dejándome caer de bruces.

Al regresar al hotel Burj Al Arab Jumeirah nos disponemos a cambiarnos con rapidez para ir a la gala donde se hará el evento de presentación, ya todas estaban allí peinándose, maquillándose listas para salir al podio y dar todo de sí para hacer de este desfile inolvidable.

Rosa está enrulando mi cabello cuando Alía Smith se acerca a mí con una sonrisa malvada.

—Quien lo diría, la plebeya ahora es una cenicienta, lástima que a media noche todo acabe para ella —murmura con saña, las chicas que la escucharon se ríen, pero no dicen nada —esperemos que no te caigas en el escenario Gema —dice antes de marcharse a uno de los cuartos para vestirse.

No le digo nada, me mantengo callada y aislada de ellas, a parte Alía junto con las otras son los Ángeles Ji de Armani, por lo que su nivel está muy por encima del mío. Suelto un suspiro, esta es mi oportunidad de brillar y nadie tiene derecho a quitarme esta emoción que albergo por dentro.

Si logro ser la modelo que Armani necesita estoy segura que pasare de ser una simple cenicienta de un momento a ser uno de los ángeles principales de la mejor diseñadora de estados unidos.

Las encargadas de las prendas me ayudan a vestirme, la hermosa creación de Armani se llama pasión, el color rojo, el hermoso escote y el corte de sirena cayendo como una hermosa cascada la hacía parecer un ángel caído del cielo.

Armani entra en la habitación y apenas la ve sus ojos brillan con gran sorpresa y admiración.

—Te vez preciosa querida, sé que lo harás bien, solo confía en ti misma y veras como cautivaras a todos los espectadores.

—Eso espero —murmuro con vergüenza. Puedo hacerlo”, murmuro antes de salir, ya las chicas están en filas listas para modelar como todas unas diosas mientras yo muero de nervios. Solo bastaron dos horas y media para que mi turno llegara.

Y es justo allí cuando recuerdo mi vida pasada, las cosas que he vivido, la muerte de mis padres, la desaparición de mi hermano, las veces que tuve que dejarme pisotear para poder tener un plato de comida, la cruz que está en mi espalda desaparece poco a poco cuando mis pies dieron el primer paso hacia el éxito, ese por el que soñé y no creía que se hiciese realidad.

Pero, así como entre allí antes los atentos ojos de los espectadores, también descubrí algo más. Un calor, un fuego que quema mi cuerpo, unos ojos tan azules como el mismísimo cielo un hombre sentado al frente de podio mirando con sus ojos críticos, con un turbante en su cabeza es como si esa fuese su corona de poder.

Quité mis ojos de él y seguí sonriendo y moviendo mis caderas de un lado a otro como me enseñaron. Cuando al fin desaparecí de allí solté todo el aire retenido, Armani al verme entrar nuevamente en el camerino me abrazo con fuerza y beso mis mejillas.

—Estupenda querida…, después hablamos he —ella sale para dar sus agradecimientos al público y decir unas cuantas palabras.

Aun en estado de shock me desvisto y me coloco un vestido beige corto de satén. Amalia entra al camerino y me sonríe con orgullo, no sé si lo hice bien, pero di todo de mi para lucir la belleza roja.

—Estuviste espectacular, estoy segurísima que ese vestido se venderá hoy mismo —y así fue, ese mismo día después del galardonado evento del año de la moda, se vendió el vestido y ese mismo invitado se llevó más de siete prendas gastando de ellas una enorme fortuna.

Armani para celebrar nos llevó a uno de los mejores restaurantes de Dubái, la impresión de todas al ver el acuario fue más que una locura divina, parecía que fuéramos a cenar bajo el mar, todo fue tan agradable, hasta que todo quedo en un profundo silencio cuando dos camareros traían consigo dos ramos de rosas rojas y tres paquetes de la marca diamond.

—La señorita Gema Moore ⸻todas me miraron con sus ojos expectantes incluso la señora Armani miro todo con sorpresa y aturdimiento.

—Soy yo…

—Le han mandado estos presentes, espero que le gusten ⸻ellos dejan las rosas encima de la mesa y me entregan las tres bolsas, cuando los dos camareros desaparecieron las chicas me cayeron encima.

¡Oh por Dios, quien habrá sido! ⸻murmura una de ellas.

—¡De seguro algún jeque o hombre rico!

—¡Quizás hayan sido alguno de los invitados que estuvieron en el evento! —Responde Armani mirándome con curiosidad —¿Por qué te quedas así, ábrelo?, tenemos curiosidad por saber que es.

Muerdo mi labio inferior, abro uno de los paquetes y saco una enorme caja de terciopelo rojo, de allí abro el estuche y cuando veo la tiara de zafiros azul marino me quedo aún más aturdida de los que estaba.

—¿Es enserio?, eso es una…

—Corona —murmura Amalia con sorpresa.

—Sí, es una hermosa corona Diamond —saco el otro estuche mucho más pequeño, en ese hay dos aretes de diamante azul con pequeños diamantes, en el otro era mucho más pesado y pequeño, y había una argolla con una gema enorme azul mediterráneo en el medio y alrededor de la argolla diamantes incrustados. Cada joya es de la misma marca, mi ceño se frunce y alzo mi rostro para mirarlas a todas.

—No puedo aceptar esto ⸻me niego rotundamente a aceptar semejante regalo.

—No te sientas comprometida Gema, es un regalo aquí la mayoría de los hombres regalan joyas a las mujeres en vez de flores, quizás fue uno de los invitados en el evento que te vieron desfilar y de seguro admiro tu belleza y capacidad, no te preocupes no pasa nada ⸻murmura Armani con confianza.

No digo nada, simplemente me vuelvo a sentar y pienso en todo esto, y lo primero que llega a mi cabeza es aquel hombre con turbante, sus bellos cristales y aquella piel morena tan exótica de los musulmanes.

Cuando tuve oportunidad de hablar con Armani sobre ese tema fue cuando ella me encontró mirando el enorme acuario.

—Aún no puedes asimilarlo ¿verdad? —asiento.

—De todas las personas que se encontraban hoy allí Señora Ji, ¿cuál cree usted que haya sido? —ella mira el acuario, pensativa, y hace una mueca muy poco femenina.

—El día de hoy había muchas personas, pero la que posiblemente se haya tomado el honor y que está soltero es el señor Abbar, aunque no lo sé, puede que haya sido otro. No te agobies por eso, además te los tienes bien merecido tu belleza hace honor a tu nombre Gema.

—Gracias señora Ji Armani, solo espero que esto no lleve a mayores —murmuro consternada. Todas regresamos al hotel, y al entrar a la habitación asignada para mí me sorprendo al ver a un hombre parado frente al ventanal dándome la espalda.

—Bienvenida señorita Moore ⸻su voz, fuerte, gruesa, varonil, aquel hombre emprendía un aire de grandeza, su perfume impregnaba la estancia y por un momento lo sentí familiar.

Todo pasó tan rápido, alguien me agarro por detrás y puso un paño sobre mi boca y nariz haciéndome caer en un profundo sueño.

***

OMAR.

La miro dormir, ella es tan hermosa, con esa piel tan blanca llena de pecas, con ese rostro bonito como una flor del desierto, sus labios rosados entre abiertos, su risa, su aroma, sus ojos, ese bello y esbelto cuerpo que me prende en llamas.

—Dije que algún día nos volveríamos a encontrar Jawhara mía, lo que no creí que fuera tan pronto, el destino esta de nuestro lado ⸻me inclino y dejo un suave beso en sus labios —mía, de ahora en adelante serás mía.

Salgo de su recamara y me dirijo a mi despacho con una enorme sonrisa en mi rostro, Gema, su nombre es Gema Moore, una bella magnolia de verano, un lirio delicado, fino con esa aura inocente, acogedoramente delicioso.

No será fácil domarla, pero estoy seguro que caerá en cualquier momento, yo hare que se acostumbre a mi tanto que disfrutará mi cercanía, mis toques, incluso mis besos en cada rincón de su bello cuerpo. Me siento tras mi escritorio y empiezo a trabajar, al rato entra Salome con una bandeja en sus manos.

—Quiero que de ahora en adelante te encargues de todas las necesidades de Gema, también te encargaras de vigilarla, de aconsejarle que la única forma de sobrevivir es estando conmigo. ¿he sido lo bastante claro?

—Si señor Omar —responde la criada.

—Si mi madre, o mis hermanas vienen aquí no permitas que se acerquen a ella, por los momentos es mejor mantenerla aislada hasta que se haya adaptado y acostumbrado a su nueva vida aquí ⸻tomo un sorbo de té —y otra cosa más… llena el espacio de su armario de todo tipo de prendas, compra las más caras y botinas que veas, alguno abayas y burkas para algunos eventos especiales también, encárgate de que no le falte nada y no tenga quejas de nada, desde ahora ella será la señora de esta casa.

—Como desee señor Abbar…

—Ya te puedes retirar —la muchacha se marcha trancando la puerta tras de ella. Desde ahora en adelante Gema Moore será la nueva ama de esta casa. Y no saben lo mucho que disfrutare domarla, moldearla a mi gusto y necesidades.

Gema Moore, la hermosa Jawhara de mi desierto.