Capítulo 32 #2
Me cubro la boca con las manos y me trago la oleada de sentimientos encontrados que se apoderan de mí.
Entiendo la postura de Zack, pero también entiendo la reacción de Harry.
Él se sintió traicionado por su amigo y este no hizo nada para enmendar su error porque estaba tan asustado que no pudo hacer lo correcto.
No puedo evitar pensar que no hay un culpable para toda esta situación. Zack no provocó ese incendio después de todo. No hizo las horribles marcas en el rostro de Harry.
Harry, sin embargo, tampoco merecía todo lo que le pasó. ¿Cómo culpas a alguien cuando ambas partes tienen un motivo? ¿Cómo crucificas a una persona que no ha hecho nada más que tener miedo?...
—¿Qué hay de Richard? ¿Por qué reaccionó del modo en el que lo hizo?
—Porque la hermana de Richard falleció en ese incendio, Maya —Luke explica, con la voz enronquecida.
Entonces, todas las piezas terminan de encajar.
—Mierda…
—Está bastante jodido todo esto, ¿no es así? —dice Luke, y ríe sin humor. Entonces, guarda silencio unos instantes antes de mirarme a los ojos y decir—: No sé qué habría sido de Harry si no hubieses llegado a su vida, Maya.
Mi ceño se frunce ligeramente.
—¿A qué te refieres?
Una sonrisa sesgada se dibuja en sus labios.
—A Harry le importaba una mierda su vida —dice—.
Estaba convirtiéndose en uno de los imbéciles con los que trabaja.
Era frustrante verlo ser un idiota sin respeto por nada ni por nadie.
Trataba a las personas como si fuesen sacos de basura que podía tirar en cualquier momento…
—Cierra los ojos con fuerza—. Yo solo le rogaba al cielo que no matara a nadie en un arranque de ira.
—Harry nunca ha matado a nadie —digo, en un murmullo débil e inseguro.
—No tienes una maldita idea de cuántas veces ha estado a punto de hacerlo.
—Todo vestigio de buen humor se esfuma de su rostro—.
Si supieras cuántas veces me contó sobre las personas a las que les apuntó en la cabeza con una pistola…
—Un suspiro tembloroso brota de sus labios—.
No sabes cómo agradezco que aparecieras.
Trajiste parte del viejo Harry de vuelta y lo mezclaste con la bestia que lo carcomía día a día.
—Se siente como si hablaras de un Harry completamente distinto al que yo conozco —me sincero, en voz baja—. No puedo imaginarlo siendo alguien sin sentimientos. Esa persona de la que hablas suena como un ser humano horrible. Como un completo extraño.
La alarma se enciende en sus facciones.
—No estoy tratando de hacerte sentir miedo de él. —Se apresura a aclarar—. Es solo que… —Suspira con lentitud—. Lo que quiero decir, Maya, es que le haces bien. Harry es una mejor persona desde que apareciste en su vida.
Una risa brota de mis labios solo porque es irónico que él diga eso de mí, cuando es Harry quien ha venido a cambiarme la existencia por completo.
—Es él quien hace de mí una mejor persona —me sincero—. Es él quien me hace bien a mí, Luke. Es… Es lo mejor que pudo pasarme jamás. Y no me importa quién fue antes, sino quién es ahora.
—No esperaba menos de ti. —Sonríe, con satisfacción—. Suenas como la chica que él describe. Como a la Maya de la que Harry tanto habla.
De pronto, el calor me inunda el pecho. Mi cuerpo pide a gritos verlo para fundirme entre sus brazos; sin embargo, sé que eso es imposible. Sé que Harry necesita un poco de tiempo para volver a ser él mismo.
—¿Estará bien? —pregunto, solo porque necesito tener la certeza de que no va a hacer nada idiota.
Luke me guiña un ojo y asiente.
—Confía en él. Estará bien y volverá por ti. Mientras tanto, vamos a tomar algo adentro.
Harry Stevens está ahí, a pocos metros de distancia. Está recargado sobre la puerta del copiloto de su viejo auto, sus manos están hundidas en los bolsillos de sus vaqueros y me mira con tanta intensidad que mi corazón hace una pirueta extraña.
Una pequeña sonrisa baila en las comisuras de sus labios y esa es la única señal que necesito para saber que ha vuelto a ser el chico juguetón de hace unas horas.
Apresuro el paso para llegar a él y envuelvo los brazos alrededor de su cuello cuando está delante de mí. Entonces, planto los labios sobre los suyos en un beso urgente. Él sonríe contra mi boca y envuelve sus brazos en mi cintura antes de levantarme del suelo y hacerme chillar.
—Lamento lo que ocurrió —susurra contra mi boca.
—Todo está bien —respondo, sin aliento.
—Gracias, por no irte y esperar aquí por mí.
—No iba a dejarte por tu cuenta. —Sonrío y frota su nariz contra la mía—. Además, me abandonaste en medio de la nada, sin un solo centavo y sin saber dónde diablos me encuentro —bromeo y él suelta una carcajada en el proceso.
—Lo lamento mucho —dice, pero no ha dejado de reír del todo—. No estaba en mis planes abandonarte.
Hace veinte minutos, le llamó a Luke para avisar que estaba mejor, y que pasaría a recogerme a la fiesta. Jamás había estado más ansiosa en mi vida, pero tenerlo cerca ahora mismo hace que todo el nerviosismo se esfume.
—Te llevaré a casa —promete, y no puedo evitar sentirme decepcionada con la declaración.
—De acuerdo. —Trato de regalarle mi mejor sonrisa. Harry, sin embargo, no parece darse cuenta de la desazón que me embarga.
Mis pies tocan el suelo una vez más, y mis brazos abandonan su cuello solo para permitirle abrirme la puerta del coche. Sonrío como boba cuando se aparta para dejarme entrar. Entonces, un beso casto es depositado en mis labios.
Una protesta proveniente de una voz familiar nos hace separarnos.
Harry mira por encima de su hombro, al tiempo que trato de ver hacia la calle por el hueco que hay entre su brazo y la puerta. Mis entrañas se retuercen ante la visión de Luke tirado en el suelo, gritando algo hacia un chico que camina a toda velocidad hacia nosotros.
Harry se gira sobre sus talones justo a tiempo para recibir un golpe en la cara. Un grito ahogado me abandona al verlo caer al suelo. De pronto, Richard aparece en mi campo de visión y alza el bastón de Luke por encima de su cabeza. Sé, de antemano, que su intención es golpearme.
Mi cuerpo parece reaccionar más rápido que mi cabeza, ya que estiro la mano y alcanzo la manija de la puerta. En el momento en el que la cierro, el bastón golpea con el vidrio para fragmentarlo en mil pedazos.
El ardor en mi cara es la única señal que necesito para saber que hay pequeños cortes en mi rostro.
El chico alza el bastón una vez más. Esta vez no hay absolutamente nada entre el inminente impacto y yo; pero, entonces, cae al suelo con un golpe sordo.
—¡Harry! —Luke grita y me arrodillo sobre el cuero del asiento para asomarme por la ventana y ver a Harry encima de nuestro agresor.
Él atesta un golpe en el rostro del chico que destrozó el vidrio, pero el tipo responde a la agresión con un puñetazo desde el suelo.
De pronto, los papeles se invierten. El chico queda encima de Harry, y lo golpea con mucha fuerza.
—Estuve esperando a que volvieras para hacer esto, maldito hijo de puta —gruñe—. ¿Te gusta comenzar incendios? —Su voz suena casi demencial mientras habla—. Bien. A mí me gusta romper caras.
En un acto desesperado, abro la puerta. Esta golpea al chico rubio y cae al suelo por el impacto. Entonces, bajo del vehículo a toda velocidad. Harry me mira a la cara y su rostro se ensombrece al instante. Entonces, se incorpora y toma el bastón de Luke entre sus dedos.
Avanza hasta el chico que lo agredió y, por un instante, creo que va a golpearlo con él.
—Yo no inicié ningún maldito incendio. —Se limita a decir.
Alza el objeto por encima de su cabeza y mi corazón se detiene una fracción de segundo.
—¡Harry! —La voz ronca con acento golpeado me hace apartar la vista de la escena. Zack está ahí, mirando a Harry con firmeza—. ¡Basta, ya!
Me tenso en respuesta a la forma en la que le habla a Harry y él parece reaccionar de la misma manera que yo.
Una risa carente de humor brota de los labios de mi acompañante.
—Vete a la mierda, Zack —escupe, pero ha dejado de mirar a su víctima—. Este imbécil inició todo.
—Ese imbécil está ahogado en alcohol y perdió a su hermana en un maldito incendio —refuta Zack.
—¿Y eso le da derecho de golpearme sin recibir una jodida respuesta de mi parte? ¡Yo también perdí mucho ese maldito día! —Harry espeta.
—¡No se trata de competir para ver quién ha perdido más, Harry! ¡Se trata de que es algo que nadie puede cambiar y nadie supera! —La voz de Zack tiembla ligeramente.
Harry abre la boca para responder.
—Ha sido suficiente, Harry. —La voz de Luke, quien renquea un par de pasos y se detiene frente a su amigo, llega primero. Acto seguido, le quita el bastón de las manos con suavidad—. Ve con tu chica y pásala bien. Lo necesitas.
El chico de las cicatrices se gira para mirarme y su expresión hostil se suaviza al instante. Su pómulo derecho se ha inflamado ligeramente y hay una pequeña gota de sangre en su nariz.
Entonces, mira al chico en el suelo. Luego mira a Zack y, finalmente, niega con la cabeza. Sé que piensa lo mismo que yo. Sé que sabe que nada de esto vale la pena y me siento victoriosa por esa reacción tan sensata de su parte.
A pesar de eso, se toma unos instantes antes de comenzar a moverse hacia mí.
Se detiene justo cuando sus botas tocan la punta de mis zapatos y aparta los mechones oscuros lejos de mi rostro para mirarme a detalle.
—Lo siento mucho, Maya —susurra—. Vámonos de aquí.
Asiento, porque soy incapaz de confiar en mi voz para responder. De pronto, su ceño se frunce y me frota la mejilla con el pulgar para después contemplar la sangre que ha quitado de mi piel lastimada.
—Vamos a casa. Voy a curarte esas heridas —musita con preocupación, y le regalo una sonrisa tranquilizadora.
—Y yo voy a curar las tuyas —digo con aire inocente y cariñoso, y su mirada se oscurece varios tonos.
Entonces, sin decir una sola palabra, entrelaza nuestros dedos y guía nuestro camino hasta su viejo auto.