Bajo nuestra lluvia de estrellas
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Prólogo
Hay miles de novelas en el mundo, lo sé. Pero ninguna como esta que tienes ahora entre las manos.
Sé lo que estás pensando: «¡qué cliché!, eso se dice siempre», y puede que tengas razón.
Pero te aseguro que solo necesitas meter la patita en la primera página para darte cuenta de que no te miento.
No te voy a engañar diciéndote que es una trama que nadie ha contado antes.
Lo que sí te aseguro es que jamás la habías leído contada así.
Porque el modo en que Brigitte nos la narra es lo que la vuelve especial.
Hasta la fecha, nunca leí a nadie que cuente historias como ella.
Con esa rudeza para narrar lo que sienten sus personajes, desgarrándolos de un modo tan dulce que, a la vez, te deja con necesidad de leer más y más.
Tiene una pluma íntima con la que, aún así, te lo cuenta todo: te muestra cada emoción de sus protagonistas desde una única perspectiva, sin escapatoria, sin distancia.
Estados Unidos, finales de los años 80. Una época en la que ser quien eres podía costarte la familia, la fe o algo peor.
En ese contexto nace Finn, criado en el seno de una familia profundamente religiosa, con una vida entera ya decidida por otros.
Hasta que descubre que, quizás, no está de acuerdo con nada de lo que han diseñado en su nombre.
Que sus sentimientos, sus emociones, su deseo, apuntan hacia otro lugar del que le enseñaron.
Y su interés hacia un sexo al que no se le está permitido mirar.
Repito lo de familia religiosa para que lo puedas procesar bien, pero es que, encima, ¡Finn es el hijo del pastor!
Con todo este tumulto, Brigitte nos mete de lleno en la historia de amor de dos personas que se encuentran justo en el momento en que se necesitan.
Una historia de amor de las de verdad: de las que desgarran e ilusionan a partes iguales.
Una historia de crecimiento, de perdón, de gritos contenidos.
De preguntarse, sin necesidad de responder en voz alta, dónde está escrito que dos personas del mismo sexo no puedan amarse.
Estamos en una época en la que las críticas y las malas miradas están al orden del día, y a Brigitte le gusta ponernos en la piel de quienes aman sin ser entendidos.
De personajes que dudan de sus propios sentimientos y de sus ideales.
Que nadan a contracorriente. Personajes profundos, íntimos, capaces de entregarse a lo que sienten pese a todo lo que tienen en contra.
En esta novela vas a encontrarte con dos personajes complejos: un Phuong que, para mí, ya es de esos personajes que uno no olvida.
No pienso contarte nada de él, porque necesito que lo descubras tú misma.
Y un Finn perdido en medio de un tumulto de sentimientos que aún no puede nombrar, y que no sabe del todo quién es ni qué siente.
Pero que, pese a ello, avanza. Solo te aviso: vas a enamorarte de los dos.
No puedo decirte mucho más, porque cualquier cosa que añada será demasiado. Necesito que la leas sin prejuicios, que la disfrutes como se disfruta lo que de verdad importa. Y que, cuando termines, me escribas para contármelo, porque vas a necesitar comentarlo con alguien. Lo sé.
Disfrútala. Yo ya lo hice. Y lo volveré a hacer.