Capítulo 42
“Solo un poco más. Solo un poco más, tú puedes. Ya casi estás. No mires atrás, sigue adelante”. Me lo repito a mí misma una y otra vez. No puedo llorar, no aquí, no ahora.
Entro en el coche, donde mi seguridad me está esperando, y sentada en el asiento trasero, por fin me permito derrumbarme y lloro como nunca he llorado en mi vida.
Estar frente a Adam y oírlo decir que se acabó fue como un puñetazo fuerte en el estómago.
El hijo de puta de Jack consiguió exactamente lo que quería.
Lo peor es saber que no puedo defenderme, que necesito que él crea esas cosas por su propia seguridad.
Si Jack le hace cualquier cosa, nunca me lo perdonaría, preferiría morir con él.
Adam conquistó un espacio en mi corazón que es difícil de explicar.
Cuando pasamos por un trauma muy fuerte en la vida, como ya he pasado yo, es normal cerrarse al mundo, sobre todo a nuevas relaciones, pero la forma en que él lidió con todo lo que le conté fue tan delicada, tan gentil y tan honorable que, sin darme cuenta, fue entrando en mi vida y quedándose.
Lo amo tanto, tanto, que haré cualquier sacrificio por él, aunque para eso pierda parte de mi corazón.
No sería la primera vez, pero al menos él merece la pena.
Mi móvil vibra y miro la pantalla. El estómago se me revuelve en ese mismo instante.
Jack:
Muy bien, mi princesa, has tomado la decisión correcta. Mañana comeremos juntos.
Tengo ganas de mandarlo a la mierda, de decirle el asco que siento por él, pero no lo hago. Respiro hondo y decido responderle. No es momento de cometer una estupidez, no después de todo lo que he pasado.
Sarah:
Jack, hice todo lo que me pediste, pero necesito unos días para procesar estas últimas horas. Por favor, te lo suplico, por mí, por nosotros.
Jack:
Muy bien. Como soy generoso contigo, te daré un día, pero solo eso. No hagas ninguna estupidez. Estoy siempre observando, recuérdalo.
Sarah:
Gracias, muchas gracias.
Tiro el móvil al suelo del coche con odio por tener que fingir ser sumisa ante él.
“MIERDA”. Doy un grito alto, lleno de dolor. El seguridad me mira, pero no dice nada. Sabe por lo que estoy pasando y debe de estar acostumbrado a personas mucho peor que yo. “¡AHHHH!”. Grito otra vez, lo que me hace sentir un poco mejor. Respiro hondo, intentando controlarme.
Llego a mi casa y abro la puerta sin fuerzas. Estoy agotada, física y emocionalmente. Tita viene a mi encuentro con una cara nada buena. Mierda, ¿qué habrá pasado ahora? Voy hacia ella con miedo de lo que vaya a decirme.
—Sarah, has tardado mucho, ¿cómo ha ido todo? —Me tira para que me siente en el sofá.
—Un infierno, estoy viviendo la peor de mis pesadillas, tía. —Me paso las manos por la frente. La cabeza me late.
—Ay, querida. —Me envuelve en un abrazo fuerte—. Cuéntame qué ha pasado. —Le cuento todo detalladamente.
—¿Será que Adam me odia, tía? ¿Por qué me está pasando esto? ¿Por qué? ¿Es que no he sufrido ya bastante con ese desgraciado? ¿Por qué hacerme pasar por algo así? —Me desespero en su regazo y dejo que las lágrimas caigan de nuevo.
—Ay, mi querida, llora. Necesitamos dejar salir lo que llevamos dentro.
No sé por qué te está pasando esto, pero quiero que sepas que ahora es diferente.
No estás sola, estoy contigo y vamos a encontrar una forma de resolverlo.
Adam te perdonará cuando sepa la verdad y algún día la sabrá, pero necesitamos ir con calma, porque Jack es más peligroso de lo que pensábamos. —Puntualiza con pesar.
—¿Qué quieres decir con eso? —Me levanto de su regazo y la miro aprensiva.
Respira hondo y explica.
—Hemos descubierto que está involucrado con la usura.
No es simplemente un tipo rico, millonario.
Sus contactos son gente mala, así que necesitamos tener cautela.
—La escucho hablar, pero no siento shock con esa información.
Creo que, en el fondo, ya sabía que Jack siguió caminos oscuros en la vida.
—No me sorprende, tía. La forma en que habló, cómo hizo su amenaza...
sabía que no estaba yendo de farol. Analizándolo fríamente, es un psicópata y necesita saber que tiene el control o hará una locura, así que lo correcto ahora es entrar en su juego.
Voy a fingir que hago todo lo que quiere hasta encontrar una forma de atraparlo.
—¿Cómo que, Sarah? No me gusta esto. —Se levanta.
—Quería que me alejara de Adam y eso ya lo he hecho, así que verá que estoy obedeciendo sus órdenes.
Sé que ese enfermo me quiere de vuelta, así que puedo ganar tiempo con eso.
Necesito que descubras qué podemos usar contra él y su familia.
Mientras tanto, intentaré descubrir algo también, pero tendrá que ser directamente con él, y para eso tendré que encontrarme con él algunas veces.
—De ninguna manera. —Gesticula con las manos, nerviosa.
—Tía, no creo que tengamos otra salida. Tú misma has dicho que es peligroso, no creo que sea sensato intentar irritarlo.
Lo mejor es encontrarme con él en lugares públicos, donde sé que se contendrá, así puedo fingir que estoy cambiando de idea.
—Respiro hondo y voy hasta ella. Le sujeto la mano y la miro a los ojos—.
Necesito que no salgas de casa bajo ningún concepto.
Sé que es horrible, pero necesito saber que estás segura y sé que él no pasará de esas puertas.
No estaría tan loco como para enfrentarse a nuestros seguridad y llamar tanta atención, pero en la calle usted estaría muy vulnerable. —Se lo suplico con los ojos.
—¿Quieres que me esconda mientras tú corres peligro? No, de ninguna manera. —Frunce el ceño y habla irritada.
—Esta vez es diferente. —Suelto el aire que ni sabía que estaba conteniendo—. Sabiendo que tú estás a salvo, nada puede derrumbarme, y el dominio por el miedo que tiene sobre mí se acabará. Ya me quitó a Adam, el único hombre al que he amado en la vida, y voy a hacerle pagar por eso.
—Ay, mi niña, vamos a conseguir superar esto. Sé que sí. —Me abraza.
Tita no está de acuerdo con mis palabras, pero sé que me obedecerá. Ahora soy otra mujer. Todavía tengo mis miedos y mis pánicos, pero Jack me rompió de tal forma que ya no me importa.
Esta vez será diferente.