Bajo el Cielo de Verano Capítulo 14 La Decisión Imposible
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Capítulo 14 La Decisión Imposible

La llamada llegó a las once y cuarenta y siete de la noche.

Y cambió todo.Valeria permaneció sentada en su cama.El teléfono todavía en su mano.La respiración acelerada.La mente completamente en blanco.Porque algunas noticias son inesperadas.Y otras simplemente parecen imposibles.Aquella pertenecía a la segunda categoría.Su correo electrónico estaba abierto frente a ella.La misma carta.El mismo mensaje.Las mismas palabras que había leído cinco veces.Y que seguían pareciendo irreales.Programa Internacional de Arquitectura Urbana – Barcelona, España.

Seleccionada.Entre miles de candidatos.Seleccionada.Un año completo.Beca completa.Experiencia internacional.Contactos profesionales.Oportunidades laborales.Un sueño.Literalmente un sueño.El tipo de oportunidad que aparece una vez en la vida.Y el problema era que comenzaba en dos meses.Dos meses.Valeria cerró los ojos.Porque inmediatamente pensó en Diego.Por supuesto que pensó en Diego.Siempre pensaba en Diego.Y aquella era exactamente la razón por la que todo resultaba tan difícil.

Porque una parte de ella quería gritar de felicidad.Y otra parte sentía miedo.Mucho miedo.A la mañana siguiente apenas durmió.Y cuando finalmente amaneció.

..Tomó una decisión.Tenía que contárselo.Todo.Aquella tarde encontró a Diego junto al lago.El mismo lugar de siempre.El lugar donde parecía ocurrir todo lo importante.

Cuando él la vio llegar, sonrió.Esa sonrisa.La sonrisa que todavía conseguía acelerar su corazón.

—Hola.—Hola.Diego se acercó.Y de inmediato notó algo extraño.

—¿Qué pasa?Valeria soltó una pequeña risa nerviosa.

—¿Soy tan obvia?—Muchísimo.Normalmente aquello la habría hecho sonreír.Pero no esta vez.Y eso preocupó a Diego.Mucho.

—Valeria.Ella tomó aire.Y finalmente habló.

—Me ofrecieron una beca.Silencio.—¿Una beca?

—Sí.—¿Buena?Valeria soltó una pequeña carcajada.

—Increíble.La sonrisa apareció inmediatamente en el rostro de Diego.

—Eso es maravilloso.Y lo decía de verdad.Porque la amaba.Y porque verla cumplir sus sueños siempre le importaría.

Siempre.Pero entonces llegó la siguiente parte.La parte difícil.

—Es en Barcelona.La sonrisa de Diego desapareció lentamente.Muy lentamente.

—¿Barcelona?Valeria asintió.—España.Silencio.Otra vez.El viento movió suavemente la superficie congelada del lago.

Ninguno habló durante varios segundos.Porque ambos estaban haciendo la misma cuenta.

Miles de kilómetros.Otro país.Otro océano.Otra distancia.Y ninguno quería pensar en ello.Finalmente Diego sonrió.Pero esta vez costó más.

—¿Cuándo?Valeria bajó la mirada.—Dos meses.El corazón de Diego cayó como una piedra.Porque dos meses no eran nada.Absolutamente nada.Después de todo lo que había costado volver a encontrarse.

.. El tiempo parecía estar escapando otra vez.

—Oh.Fue lo único que logró decir.Y Valeria sintió que el pecho le dolía.Porque aquella pequeña palabra escondía demasiado.

Demasiado miedo.Demasiada tristeza.Demasiado amor.

—No he tomado una decisión.Dijo rápidamente.Diego levantó la vista.

—¿No?Ella negó.—No sé qué hacer.Y aquella era la verdad.Porque quería ir.Pero también quería quedarse.Y las dos cosas parecían imposibles al mismo tiempo.

Durante varios minutos caminaron junto al lago.

En silencio.Pensando.Intentando encontrar una respuesta que no existía.Finalmente Diego se detuvo.

—Valeria.Ella lo miró.—¿Sí?Él respiró profundamente.Y entonces dijo algo que ella jamás olvidaría.

—Si este es tu sueño...Debes ir.Valeria se quedó inmóvil.

—¿Qué?—Debes ir.—Diego...—No.Él tomó sus manos.Con suavidad.Con firmeza.Con amor.

—No voy a convertirme en la razón por la que renuncies a algo así.

Las lágrimas aparecieron inmediatamente en los ojos de Valeria.

Porque aquello era exactamente lo que necesitaba escuchar.

Y exactamente lo que no quería escuchar.Porque hacía la decisión todavía más difícil.

—¿Y nosotros?Susurró.Diego tardó unos segundos en responder.Luego sonrió.Una sonrisa pequeña.Pero sincera.

—Nosotros encontraremos la manera.Valeria sintió que el corazón se rompía y sanaba al mismo tiempo.

Porque aquella respuesta era hermosa.Y aterradora.Porque no venía acompañada de garantías.Solo de esperanza.Y a veces la esperanza da más miedo que la certeza.Cuando el sol comenzó a ocultarse.

..Permanecieron sentados en el muelle.Juntos.Sin hablar demasiado.Simplemente disfrutando el momento.Porque ambos sabían algo.El reloj había comenzado a correr otra vez.Dos meses.Solo dos meses.Y ninguno estaba preparado para lo que vendría después.

Sin embargo...Mientras observaba el horizonte.

..Valeria no notó algo importante.Algo que ocurría a pocos metros de distancia.Porque dentro del bolsillo de la chaqueta de Diego.

.. Seguía escondida una pequeña caja azul.Y ahora él tenía menos tiempo del que había imaginado.

Mucho menos.Porque si quería cambiar el futuro.

..Tendría que hacerlo pronto.Muy pronto.