Capítulo 9 Ocho Años Perdidos
La nieve seguía cayendo cuando salieron de la cafetería.Ninguno de los dos parecía tener prisa por marcharse.
¿Cómo podían hacerlo?Después de lo que acababan de descubrir.Después de saber que ocho años de distancia habían comenzado con una mentira.Una sola mentira.Valeria todavía intentaba procesarlo.Diego también.Porque algunas verdades no cambian un día.Cambian una vida entera.Caminaron en silencio por las calles del pueblo.Las luces navideñas brillaban sobre ellos.La nieve cubría las aceras.Todo parecía tranquilo.Pero dentro de ellos.
..Nada estaba tranquilo.Nada.Finalmente Diego habló.
—Estoy enfadado.Valeria levantó la vista.
—Yo también.—No con Carolina.Ella frunció el ceño.
—¿No?Diego negó lentamente.—Conmigo.Aquella respuesta la sorprendió.
—¿Por qué?Él soltó una risa amarga.—Porque debería haber luchado más.El corazón de Valeria se encogió.Diego metió las manos en los bolsillos.Mirando el suelo mientras caminaban.
—Te llamé tres veces.—Lo sé.—Y cuando no respondiste.
..Pensé que ya no querías saber nada de mí.Valeria sintió una punzada en el pecho.Porque ella había pensado exactamente lo mismo.
Durante años.—Yo esperaba que aparecieras.Confesó ella.Diego se detuvo.
—¿Qué?—Esperaba que vinieras a buscarme.La sorpresa apareció en su rostro.
—Valeria...Ella sonrió tristemente.—Lo sé.
Es ridículo.—No.—Sí.—No lo es.Sus ojos se encontraron.Y de repente ambos comprendieron algo terrible.
Habían estado esperando exactamente lo mismo.
Durante ocho años.La realización fue devastadora.Y absurda.Y dolorosa.Todo al mismo tiempo.Llegaron al viejo puente junto al río.El mismo puente donde habían terminado.El mismo puente donde todo había comenzado a romperse.
Ambos lo reconocieron inmediatamente.Y ambos se detuvieron.
—Nunca volví aquí.Dijo Diego.—Yo tampoco.Era verdad.Durante ocho años habían evitado aquel lugar.Como si el puente guardara demasiados recuerdos.
Demasiadas heridas.Demasiado dolor.El viento frío recorrió el río.La nieve cayó lentamente a su alrededor.Y por primera vez en mucho tiempo.
..Ninguno intentó escapar de la conversación.
—¿Fuiste feliz?Preguntó Diego.La pregunta tomó a Valeria por sorpresa.
Porque era simple.Pero también era enorme.Ella pensó unos segundos.Luego respondió honestamente.
—A veces.Diego asintió.Como si entendiera.Porque probablemente entendía.Mejor que nadie.
—¿Y tú?Preguntó ella.Diego sonrió sin alegría.
—A veces también.El silencio volvió.Suave.Triste.Sincero.
—Salí con otras personas.Confesó Diego.Valeria sintió un pequeño dolor.Aunque sabía que era absurdo.Ocho años eran mucho tiempo.Demasiado tiempo.
—Yo también.Respondió.Diego asintió.—Pero nunca funcionó.El corazón de Valeria comenzó a latir más rápido.
—¿Por qué?Diego la observó.Directamente.Sin esconder nada.Sin apartar la mirada.Y entonces respondió.
—Porque ninguna eras tú.El mundo pareció detenerse.Otra vez.Valeria olvidó respirar.Porque aquellas palabras eran peligrosas.
Muy peligrosas.Y porque sonaban completamente sinceras.
Diego soltó una pequeña risa.—Eso sonó más dramático de lo que esperaba.Ella sonrió.Apenas.
—Un poco.—Sí.—Definitivamente.Por primera vez en toda la noche.
..Ambos rieron.Pero la sonrisa desapareció lentamente.Porque había algo más.Algo que seguía entre ellos.Algo que llevaba años esperando.Diego dio un paso hacia ella.Solo uno.Pero fue suficiente.El corazón de Valeria comenzó a golpear con fuerza.
—Hay algo que nunca te dije.Murmuró él.Ella sintió que el aire se volvía más pesado.Más importante.
—¿Qué?Preguntó suavemente.Diego la observó durante varios segundos.Como si hubiera esperado toda una vida para aquel momento.
Tal vez lo había hecho.Finalmente habló.
—Nunca dejé de amarte.Silencio.Completo.Absoluto.Las palabras quedaron suspendidas entre ellos.Más reales que la nieve.Más reales que el puente.Más reales que cualquier cosa.Valeria sintió lágrimas en los ojos.Porque durante ocho años había soñado con escuchar aquello.
Miles de veces.De miles de maneras diferentes.Y ninguna se comparaba con la realidad.
—Diego...Su voz apenas era un susurro.Él negó lentamente.Como si ya no quisiera esconder nada.Nunca más.
—Lo intenté.Intenté seguir adelante.Intenté olvidarte.Intenté convencerme de que era lo correcto.Pero nunca funcionó.Porque siempre eras tú.Siempre.Una lágrima rodó por la mejilla de Valeria.Y entonces comprendió algo.Ella tampoco había dejado de amarlo.Ni un solo día.El puente permaneció en silencio.La nieve siguió cayendo.Y bajo las luces doradas del invierno.
..Dos personas que habían perdido ocho años de su vida.
..Finalmente dejaron de huir de la verdad.Pero justo cuando Valeria estaba a punto de responder.
..Su teléfono comenzó a sonar.Ambos se sobresaltaron.El momento se rompió.Instantáneamente.Valeria miró la pantalla.Y su corazón se detuvo.Porque el nombre que aparecía era uno que jamás esperaba volver a ver. MARTÍN ÁLVAREZSu ex prometido.