La Trilogía (Aventuras y Desventuras Húmedas #4)
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PRÓLOGO
El nacimiento de todo
Mi sueño siempre fue escribir. No la fama de que todo el mundo me conozca o amasar fortunas de dinero, no; simplemente, plasmar todas esas ideas mías en una historia que alguien quisiera leer.
Han pasado más de cinco años desde que empecé a publicar mis aventuras y, el epicentro de todo está aquí en: Aventuras y desventuras Húmedas.
Lo que buscaba era escribir; me daba lo mismo qué género o qué historia, únicamente quería empezar y, una vez ese paso se cumpliera, dejarme llevar.
Estuve mirando varios artículos y, cuando leí una frase, se me quedó grabada.
Hablaba sobre hacer las cosas sencillas, no ir a una trilogía fantástica inabarcable que te sacase de quicio y por la que perdieras el afán de la escritura.
Lo más recomendable era escribir sobre lo cotidiano, sobre cosas sencillas, casi…
empezar a escribir un libro como si fuera un diario.
Claro, eso está muy bien para practicar y tomar contacto con las teclas de un ordenador, pero luego viene el paso de crear una trama.
Aquí surgió mi pregunta: ¿de qué escribo?
Claro, lo primero que me vino a la mente fueron esas historias de fantasía épica larguísimas que todos y todas tenemos en mente; con libros y libros gordísimos que no parasen de salir.
¿Realidad? Pues no, eso no podía ser porque ni siquiera tenía entrenamiento en la escritura.
¿Qué sucedió? Que leí esa frase de la que os hablo: «Escribe sobre lo que sepas».
¿Yo? ¿Saber? ¿El qué? Mis conocimientos no están lejos de los habituales de cualquier mortal y mi vida era tan anodina que no podía plasmar ninguna idea.
Entonces seguí bajando y comentaban que el género erótico era muy sencillo, ya que todos lo hemos tocado en algún momento de nuestra vida, ya fuera de manera breve con un beso de amor o con el más lascivo de los coitos.
¡Eureka! No lo grité porque en ese momento no lo sabía, pero había encontrado mi lugar en una escritura que, desde el primer instante, me pareció muy accesible.
Bueno, decir accesible o sencilla… más bien me refiero a que me era más fácil escribir de eso que de parajes fantásticos que primero tenía que imaginar, luego describir y, al final, colocarles una trama densa para que todo fluyera.
Aquí todo era más fácil porque los escenarios eran casas, calles, oficinas… todo un mundo que me era familiar porque lo conocía; era aquel en el que todos y todas vivimos. Así fue como nació mi primer relato, alzando la cabeza en el trabajo y observando alrededor: El Mejor Error de mi Vida.
¿De qué podía escribir? Ya lo tenía claro, pues la típica historia en la que se consuma un romance en la oficina. ¡Facilísimo! Las palabras salieron solas. Luego la historia puede ser mejor o peor, pero ahí estaba mi primer relato erótico.
Con ese punto de partida, los siguientes relatos cortos fueron saliendo, más como un modo de practicar que queriendo venderlos en un futuro o mostrarlos al público; aunque eso sí, al final los acabé metiendo en mi recopilación de Picando Entre Horas.
Tres volúmenes imprescindibles para que podáis disfrutar de mis primeras palabras.
¿Qué era lo siguiente? Sí, un libro. Una trama larga que aglutinaría varios personajes; no muchos, puesto que no tenía práctica en ello, pero sí los suficientes para moverme en una historia que pudiera alargarse sin dar una y otra y otra vuelta.
Aquí entre vuestras manos está lo que nació, esta trilogía con la que aluciné cuando la escribí porque las palabras fluían solas. Todavía recuerdo el momento en que se me ocurrió. Estaba buscando una trama larga para el libro; en principio, uno solo, ni de broma me planteaba escribir tres.
No se me ocurría nada bueno y, de repente, un día de la nada, nos visitó una de mis tías.
No me la esperaba porque no nos había avisado; simplemente estaba de paso y decidió desviarse para poder hacernos una visita.
En cuanto la vi… algo se me accionó en el cerebro, un clic hermoso que me dijo: ya está.
Desde ese momento, no pude pensar en otra cosa y la historia fluyó como loca.
Al día siguiente me puse a escribir y durante ese mes no me dediqué a otra cosa hasta que la vi terminada.
Recuerdo perfectamente que la historia quedó tal cual, aunque sí que tuvo un leve cambio respecto a mi primera idea.
Como os he dicho, en principio era un único libro, pero conforme me informaba en la página donde pretendía publicar, la chicha no estaba en las tías, sino que el público lo que deseaba era…
a las madres. No había duda, le iba a dar al pueblo lo que deseaba y… la metí.
Por si acaso no has leído esta historia, no voy a destriparla, pero solamente quiero decir que todo terminaba en la primera etapa, con las dos mujeres gozando del pobre Sergio (quizá afortunado, ¿no?).
Sin embargo, la historia no me gustaba así; era demasiado abrupta y yo quería hacer algo “real”, sí todo es ficción, pero que se apegase lo máximo posible a una situación realista.
Tenía que convencer a la madre, conseguirla, hacer que los personajes en verdad se deseasen.
No era viable que, de la noche a la mañana, ella quisiera algo cuando nunca lo deseó.
Eso es imposible en cualquier relación, mucho menos si hay sangre de por medio.
Por lo que me vi obligado a seguir con la historia, meter las consecuencias de sus actos e introducir más personajes.
Cierto es que por un momento se me pasó por la cabeza que la hermana tuviera más protagonismo, pero bueno…
no iba a construir un harén alrededor de Sergio, por lo que la dejé a un lado.
Para mi gusto, quedó una buena obra. Sí, es cierto que son mis comienzos y que los fallos están ahí, pero no los quiero cambiar; es una manera de ver lo que era y, ahora, saber lo que soy.
Antes de finalizar, me gustaría hacer una mención especial a la tercera etapa, el momento clímax junto a Mari y, también, el descubrimiento de Carol.
Sin lugar a dudas, esta muchacha es uno de los personajes que más quiero de todos mis libros.
No sé si podría estar en el primer puesto o luchando por este junto a Esther, del libro La pasión de Esther, pero ahí andan.
El final me parece puro amor y, cuando lo releí por primera vez, incluso se me hizo un nudo en el pecho. No me iba a emocionar en medio del trabajo, pero… estuve a punto, no lo puedo negar.
Sin más que decir, os dejo con esta trilogía que ha cautivado a muchísimos lectores y que a día de hoy todavía tiene «fans» (por decirlo de alguna manera, porque más que eso los considero mis buenos lectores) que me recuerdan esta aventura.
Incluso me plantean sus dudas sobre la última escena o sobre la relación con su hermana, y me piden algún tipo de historia que tenga que ver con estos personajes.
No sé, puede que un día me ponga a ello, porque no me parece una mala idea. Venga, que me enrollo más que las persianas y no os quiero entretener más. Ahora os dejo con esta historia de Sergio donde, por una única decisión, su mundo se pondrá patas arriba.
¡Disfrutad!