Reencuentro Lucía y Sarah #3
A su lado, Joaquín, vestida de lino claro, mantenía esa postura de autoridad serena que dominaba sin esfuerzo todo el espacio.
Kadaffy y Sarah se unieron a la mesa con una distinción natural.
En Sarah se percibía una transformación sutil pero evidente: la fiera ejecutiva de los fondos asiáticos mantenía su agudeza brillante, pero su postura transmitía la serenidad de haber encontrado en Kadaffy a un par capaz de sostener su ritmo sin titubeos.
Kadaffy, por su parte, se acomodó con la compostura elegante y pausada que compartía con Joaquín.
Lucía tomó la palabra con un tono calmo, profundo y envolvente, mientras apoyaba las manos sobre la madera.
—El traspaso del BHK en Zúrich se completará mañana sin contratiempos, Sarah —comenzó Lucía, cruzando la mirada con su mejor amiga—. Pero este fin de semana en la villa ha dejado en claro algo que trasciende las operaciones corrientes de Morel debemos integrar ambos mundos en una sola estructura inexpugnable.
—Un fondo cuadrangular —formuló Kadaffy, captando el diseño en un instante con su agudeza característica—.
Una entidad privada, fuera del radar de los organismos multilaterales, que fusione la capacidad de clearing de la firma, la tracción de los fondos soberanos que tú manejas en Asia, Sarah, y la red de custodia de activos reales que yo coordino en Oriente Medio y Europa del Este.
—Exactamente —asintió Lucía, inclinándose levemente hacia ellos—.
Una alianza de cuatro puntas. Morel acaban de entender que juntos son invencibles.
—Al igual que nosotros, Lucía —respondió Joaquín, aplicando una presión sutil pero dominante en su cadera, recordándole el eje inamovible de su propia dinámica—. Mañana sale el jet hacia Suiza. Zúrich ya no es solo la toma del BHK; es el primer nodo de nuestra nueva red.
—Llévame dentro, Morel —susurró ella, rindiendo la última línea de tensión ejecutiva ante el mando de su maestro—. Quiero cerrar este fin de semana bajo tu marco.