ANTONIO ENTREVISTA 31
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ENTREVISTA 31

DANZA Y ESPIRITUALIDAD

Patricia Torres

Danzante Mexica

Antonio para mí en lo personal fue una parte importante de vida y lo que ha aportado al mundo, lo que ha aportado en general a las mujeres, a los hombres, al rescate de nuestra identidad cultural, creo que fue el primerísimo que nos hizo conscientes de esta importante herencia cultural que habíamos dejado del lado, yo creo, que Regina vino a hacer de nosotros personas conscientes, Tlacaélel, todos sus libros, todas sus conferencias, todas las reuniones que tuvimos con él.

Yo lo conocí, entré a la universidad justamente en 1968 y ahí estaba él, estaba nuestro queridísimo maestro que se nos adelantó, estaba toda la élite de estos hombres maravillosos que en aquella época venían a dar pláticas a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde habíamos más mujeres que hombres, porque en el resto de las facultades, éramos pocas.

Y bueno, a mí realmente en esa época de 1968 me mandaron a Alemania en julio, entonces ya no tuve la oportunidad de estar cerca, pero después, a través de los años me invitaron a una reunión a casa de nuestra querida Nilda, ahí en el parque México, ahí fue donde yo empecé a darme cuenta de la magnitud de todo este acervo que Toño nos ofrecía, de toda esta posibilidad que teníamos de despertar a las mujeres, del libro de Regina, de la magnitud que tenía este despertar de México.

Luego yo fui adoptada desde 1982 por la UNESCO y una de las cosas que más me llamó la atención fue eso que la presidenta del Consejo de Investigadores de Danza me dice:

—Niña tu vete por aquí, por esta identidad cultural, por los códices, por los símbolos, por las danzas, por todo eso que es tuyo y que puedes transmitir al mundo.

Y eran casi las mismas palabras que Toño me dijo y que también de alguna manera nos llevó de la mano junto con Soledad Ruiz. Bueno pues ahora sí que yo digo:

—¡Las grandes del primer círculo!

Porque ahí empezaron realmente los Círculos de Regina para concientizar a las mujeres, y ahí empezaron todas estas grandes mujeres. Carolina fue la que me invitó para ir a casa de Nilda y Carolina fue mi mentora, fue mi compañera de aventuras.

Llevamos la palabra de Toño a Inglaterra, a Europa, a muchos lugares, fuimos también a ceremonias en las tierras mayas, nos picaron las abejas, pero todo esto con una guía muy específica y un ejemplo a seguir de Don Antonio, de su trayectoria, de su forma de apoyar a este, no digamos movimiento, pero a esta conciencia de lo que es nuestra herencia cultural y de lo que podíamos hacer a través de estos círculos.

Yo me la tomé muy en serio y abrí 13 círculos en Europa, de los cuales ese círculo primero fue en Austria y tienen realmente 30 años danzando juntas, 30 años con los símbolos, 30 años con este testimonio hacia la comunidad, de apoyar a otras mujeres, de entender la importancia que tiene realmente, que La mujer dormida debe dar a luz, la mujer dormida no solamente dio a luz, sino que sigue activa y sigue acompañada de nuestro Popocatépetl, que representa a todo este compañerismo que hemos tenido de nuestros compañeros de vida, de todos los que danzan con nosotros.

Luego, Nicolás Núñez del Taller, que se va a la india y hace está parte de Citlalmina esta fusión tan bella de danza tibetana con danza mexica y toda esta enseñanza de Don Antonio creo que dio un fruto maravilloso en todos los que tuvimos la dicha de conocerlo, de estar cerca de él, de ir a la calle de Alumnos a meditar en el cuarto de Regina, de hacer las caminatas con él, era testimonio de vida, era realmente un modelo a seguir, una inspiración.

Considerando que, estaba en Europa en 1968, tuve la desdicha de perder a todos mis compañeros y al sentir esa falta de amigos, de compañeros de vida, me realicé más en Europa sembrando y sembrando y sembrando todas estas semillas como nos lo enseñó de Don Antonio.

Llegamos hasta China, llegamos a Japón y fue maravilloso cuando estuvimos en Japón con Don Antonio, que el libro de Regina haya sido traducido al japonés.

Ahora el 21 de marzo, hicimos esta danza planetaria en honor a Regina, en honor a esta hermandad que también tienen que ver con las relaciones comerciales de México con Japón, son de las más antiguas sobre todo aquí en el puerto de Manzanillo, para mí fue una sorpresa cuando estuve en Kawasaki, que sabían perfectamente donde estaba Manzanillo por todas estas relaciones comerciales y todo ese amor que Don Antonio supo transmitir hacia nuestra cultura, hacia nuestras raíces, hacia nuestros rituales pues se ha visto plasmado no solamente en Japón, en todo el mundo.

El trabajo de Ana Luisa Solís, el trabajo de Nicolás Núñez, los libros de Alfonso Pérez Reguera, todo este semillero que él nos dejó, creo que yo por lo menos hice el jardín etnobotánico en Jilotepec a donde fui invitada por un personaje maravilloso que se dedica a comercializar las plantas que México le ha dado al mundo a la alopatía y este maravilloso jardín etnobotánico que está en la Sierra Norte de Puebla, para mí también es un homenaje a Don Antonio, porque ahí pude plasmar los códices, ahí puedo enseñar en vivo y a todo color desde las enseñanzas de los mayas hasta el norte y para mí es como mi mausoleo, mi herencia de este conocimiento plasmado en murales por artesanos que guardan la memoria genética en su trabajo y sí era una escuela maravillosa, desgraciadamente durante la pandemia se cerró y claro, también para mí la muerte de Don Antonio en diciembre de 2020 fue algo muy fuerte, porque yo siempre que regresaba de un viaje, lo iba a visitar ahí a Alumnos y siempre tenía una motivación, siempre tenía un camino que me decía:

—Pues ahora por acá y ahora por allá y ¡Mira qué bueno!

Y sí era y sí sigue siendo para mí uno de los mejores maestros que tengo y nunca me olvido de esas famosas reuniones en casa de Nilda, en la Lavandería en Yecapixtla, con todas las obligaciones con todo lo que pudimos compartir con el “chango” García Cabral y Huehuecóyotl con Alberto Ruz y todas estas vivencias que, gracias a él, en mí han sembrado una parte importante de identidad.

En la UNESCO sobre todo «soy lingüista pues hablo las 5 lenguas oficiales de la ONU» ellos reconocen muy especialmente, la importancia que tiene este patrimonio intangible de México hacia la humanidad en todo, en sus danzas, comida, la música, los símbolos y eso creo que Don Antonio supo transmitírnoslo, supo actualizarlo como yo digo: —Lo ancestral y lo contemporáneo—, somos contemporáneas, pero todo este acerbo, toda esta riqueza, toda esa fuerza, por lo menos en mi caso toda esta fuerza que, yo siento y el orgullo de ser mexicana con “x”, porque bueno, hay muchos mexicanos con “jota” y esos en mi modo, seguirán siendo impuntuales, seguirán siendo ladinos, seguirán siendo borrachos, parranderos y jugadores, pero hay otro tipo de mexicano con “x” que tenemos esa impecabilidad y esa fuerza que nos da el que danzamos con la Tierra alrededor del Sol, la puntualidad es básica y Don Antonio siempre fue puntual.

Recuerdo una vez que estuvo aquí para presentar su libro en la feria de la expo en Guadalajara, recibe una invitación para que fuéramos a una escuela donde ellos querían seguir las enseñanzas de Don Antonio, era invitado de honor, Don Antonio me pidió que sí lo acompañaba, para mí era un honor que me invitara cualquier cosa que él hiciera y yo fui con él.

Llegamos y sorpresa era una comunidad enorme como de trescientas personas, todos vestidos de blanco, todos muy conscientes de las enseñanzas de Regina, todo estaba muy bien hasta que llegó una “personita” que nos dijo: —Que nos traía un “mensaje” de Regina—.

¡Ay Dios mío! qué pena, fue una cosa impresionante estar con ese personaje, y pues como muchas gentes que no entendieron o se desviaron un poco o usaron las enseñanzas de Don Antonio como para irse por otro lado, esta mujer agarró el micrófono y tenía una hora pasándonos los mensajes que ella había recibido de “Regina” etcétera. Hasta que yo le decía a Don Antonio:

—Yo ya me voy.

—No, no, no espérate, calma.

Mientras tanto, «esto es muy chistoso» hasta que de repente ya los organizadores decidieron que este personaje vestido de rojo “personificando” a Regina, así como muy exótica, le pidieron que terminara su discurso.

Ella se negó, casi casi la tuvieron que obligar para que abandonara el micrófono «La paciencia de Toño y su educación “¡A prueba de fuegos ¡”».

Luego, ya tuvimos una convivencia muy armoniosa con esta comunidad muy linda.

Al día siguiente me acompañaron todas ataviadas con nuestros símbolos, con plantas, con flores y dimos gran realce a esa presentación del libro de Don Antonio que tenía que ver con nuestra identidad, con nuestras raíces, con Regina, con el intercambio cultural con Tíbet, con todas las aportaciones.

A su vez, tuve la oportunidad de convivir con Patricia Ríos, en “Los Guayabos” cuando Don Antonio pasó una larga temporada en Guadalajara pues fue una época maravillosa, sobre todo de testimonio de vida «eso creo que para mí es lo más importante» la congruencia, la consistencia, la solidaridad, todo lo que Don Antonio nos transmitió y que perdura.

Sirva de ejemplo, lo que me pasó en Praga. La maestra Soledad Ruiz perteneciente a los Círculos de Regina, estuvo casada con un Checo, para mí fue sorprendente que uno de los artistas más reconocidos de Praga un día me dijo:

—¿Tú conoces a Soledad Ruiz? «Y yo me quedo así…»

—¡Claro que conozco a Soledad Ruiz ¡

—¿Conoces a Don Antonio?

—También ¡Claro que conozco a Don Antonio Velasco Piña!

En consecuencia, fue una puerta para entrar a la República Checa. Tan impresionante que tenemos todavía ahora grupos de danza ahí, grupos de Regina, grupos que admiran toda nuestra cultura y todo este acervo que Don Antonio supo transmitir.