ENTREVISTA 8
El punto de partida
Arlette Rothhirsch
Canalizadora
—¡Aquí tienes tu regalo de este cumpleaños!
¡Santo Dios!, era el libro de Regina. Y aquí empieza la historia y claro que todos los amigos, del festejo, compraron el libro también.
Después, Jorge buscó la dirección de Antonio y fuimos a verlo, lo visitamos en la calle de Alumnos en la colonia San Miguel Chapultepec, que era la casa de su madre.
Nos recibe amorosamente y con ese ojo clínico que tenía, nos dijo a las dos mujeres que estábamos ahí lo que teníamos que hacer y mirándome:
—Tienen que conocer a Soledad Ruiz, y ya después veremos.
Me encantó esa capacidad de dilucidar a cada uno de nosotros. Pasa el tiempo, no me quedo con Soledad, porque ella tenía otro mandato en donde Ana Luisa Solís tuvo mucho que ver junto con otras amigas y conocidas. Ellas tenían juntas una misión que llevar a cabo.
Pero como soy un lobo estepario, Soledad me mandó a estudiar acupuntura y desde ahí empezó el otro camino, es decir, yo vengo de una carrera médica (médico cirujano veterinario) «lo sabía Antonio» y después ya llevaba muchos años en otra cosa que era trabajar con los humanos, todo esto lo vio Antonio, lo percibió.
Y así, me empiezo a formar, y me convierto en canalizadora.
En otra ocasión le hablo a Antonio y le digo:
—Oye Antonio, fíjate qué me pidieron que publicara un libro sobre ángeles, ya tengo toda la información, quiero pedirte por favor si me puedes presentar.
Y ahí empezó nuestra buena relación. Estuvo en las presentaciones de siete de mis libros.
De alguna manera siempre estuvo presente y fue mi padrino, fue el testigo de mi historia personal.
Me siento profundamente honrada, porque él, fue el testigo de muchísimas cosas de mi vida, siempre estuvo cerca de nosotros.
Un día lo llamo: Antonio ¿qué crees? «estamos antes de los albores de 1999, antes del 2000»
—Y ahora ¿qué te pasó?
—Pues que soy canal de Regina.
—¿Perfecto, ok y qué te dice Regina?
—Me dice tal, tal y tal cosa, estos fueron mensajes personales para Antonio.
—Perfecto avísame qué es lo que te sigue diciendo Regina.
Debo aclarar que yo jamás estuve metida en política, ni en absolutamente nada que ver con la historia de México nada. Y bueno, empiezo a recibir instrucciones y se las paso Antonio y en un momento le digo:
—Oye Antonio, Regina me pidió que fuéramos a la Aldea de los Reyes y que lleve flores.
—Ok, queda perfecto porque van a ir gente de la mexicanidad y varias personas de las tradiciones, va a ver una ceremonia allá.
—Pero me dicen que entre a la iglesia y la iglesia siempre está cerrada.
—Mira, ¡vamos! Y vamos a ver qué sucede.
Y fuimos varios, se hicieron varias ceremonias y en un momento me dice:
—¿Trajiste las flores?
—Sí.
Fuimos hacia la iglesia y la iglesia estaba abierta¡ y yo ¡No lo podía creer! Y Antonio con ese respeto, como testigo de la tal Arlette, yo entrando a la iglesia como canal de Regina que va a entregar las flores en amor, me acompaña, él es el padrino, entregamos las flores y me dice:
—Perfecto ahora sí, vas a hacer una reunión, me dice Antonio, y todos los que están aquí van a recibir a Regina.
—Pero es que yo nunca he hecho una reunión plenaria, ni en vivo.
—Pues tú sabes, te sientas, la recibes y entregas lo que ella te diga.
Y así fue: yo sentadita, habían 20 personas «más o menos es lo que yo recuerdo», Antonio se sienta en el piso. ¡Santo Dios! Y del otro lado está Jorge sosteniendo mi mano y yo dije:
—Aquí que me ayuden, ahora sí que Regina me ayude, todos y toda la corte celestial¡
Fue la primera vez que se hizo este tipo de reunión canalizando a Regina, con preguntas y respuestas, no te puedo decir que dije, porque no me acuerdo de absolutamente nada, pero fue el inicio de algunas cosas relacionadas con Regina.
Después, Antonio nos pide que vayamos al Instituto de la Seguridad Social de las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSFAM) de México, ahí dimos varias conferencias, Jorge en relación a cosas sociales y de medio ambiente y yo di algunas conferencias sobre como aprender a meditar.
Fue hermosísimo estar ante 300 militares meditando.
Hicimos las meditaciones de la sonrisa, recibiendo a los ángeles, recibiendo ese mundo al que yo me había adentrado y que el general apoyaba al cien, el general Tomás Ángeles Dauahare siempre ha estado cerca de mí y el es mi otro padrino.
El General es un gran personaje, yo creo que todos lo queremos incluyendo a Antonio.
Después de escribo siete libros más, el último ya no lo pudo presentar en vivo, porque ese libro salió hace poco y era otro tema, todos los demás fueron libros canalizados, absolutamente todos no tienen que ver con Regina.
Tienen que ver con el crecimiento del ser humano con el desarrollo de la energía femenina.
Antonio fue testigo del crecimiento emocional de varios de nosotros, sobre todo del desarrollo de la parte emocional de México y el contacto con la Volcana.
Recibí muchas veces canalizaciones de la Volcana para Antonio y yo se las entregaba, porque no eran mías, nada es mío yo nada más digamos, que soy la entrega, receptor y transmisor, punto hasta ahí y él me decía:
—No tengas temor, tú sabes cómo se hace, nada más te pones, recibes y entregas.
— Y pensé, ¡Ah caray! El gran canal es Antonio, él recibe todo y nunca lo dice, todo lo entrega.
Convivimos mucho con el, estuvimos en infinidad de comidas, desayunos, cenas con mucha gente que pertenecía a este movimiento del desarrollo de la parte femenina tanto de las mujeres como de los hombres, así que esas son algunas de los momentos mágicos que vivimos con Antonio.
Que ¿si he tenido contacto con Regina? Sí, las veces que me lo han pedido, que ¿si he tenido contacto con Antonio?
Sí, las veces que lo hemos pedido y lo hemos querido, me lo han pedido y es un gusto saber que se fue bien, se fue cuidado, se fue protegido, se fue cuando quiso y que tenemos acceso a nuestro testigo.
Que también fue nuestro padrino el día que nos casamos Jorge y yo.
Jorge me enseñó a desarrollar la parte emocional de la tal Arlette que no sabía hablar.
Los dos éramos el dúo que se acercaba siempre a Antonio y que siempre tuvimos la mejor respuesta, siempre estuvo apoyándonos, siempre fue el testigo de nuestras locuras y el gran padrino de todo lo escrito, él me decía:
—Y ahora ¿qué vas a escribir?
—Bueno, pues lo que caiga, lo que vaya llegando, ahí te lo paso.
El último libro lo escribí para integrar el conocimiento «ya no nada más de la feminidad», sino desarrollar al cien los potenciales como la videncia, canalización, telepatía, desarrollo y el respeto a la naturaleza, a los animales.
Jorge tomó una foto al cielo, en el momento en que Antonio partió de este y plano y vimos unas nubes muy especiales y sentimos que vino a nosotros para despedirse.
Jorge: Yo soy un soporte energético nada más, apoyo a Arlette, Antonio Velasco Piña, forma parte de nuestro ser, de nuestro camino de luz y es un honor en verdad que Toño esté presente.
Antonio es un ser especial, cuando supimos del libro Regina, inmediatamente se lo regalé a Arlette, era tanta nuestra motivación, que busque en la guía telefónica su teléfono de la calle de Alumnos, sino me equivoco ahí fuimos a verlo, ahí nos entrevistamos la primera vez con él y me acuerdo muy bien que me dijo:
—Mira compadrito «así era su expresión consentida, imagino que para los varones».
Y bueno, siempre fue una persona tan entusiasta, tan querida para nosotros.
Nunca imaginamos que su representación en la tierra fue una cosa particular, fue un gran emisario del universo y su misión por México fue muy trascendente.
Las experiencias sobre la mexicanidad que vivimos a su lado fueron muy impresionantes.
Y bueno todo fue a través de Regina que hace evidentes las historias sobre el México sagrado, están vigentes, están apareciendo con nuevas sorpresas, yo diría que a partir del día 1 de octubre los cambios son importantes
Arlette: Y canalizamos a Regina ese día siempre.
Yo me siento totalmente protegida, cuidada, no es un camino tan fácil andar canalizando.
La presencia de Antonio siempre fue una protección tan enorme, sentirlo tanto cuando estaba en la tierra como ahora que está fuera, saber que está ahí que sigue observando, callado jugando con él mismo.
Los dos padecíamos de lo mismo, ser vegetarianos, nos divertíamos mucho, platicábamos mucho en esas comidas y siempre me dio tanto gusto la diferencia que tuvo con todos, porque el escuchaba a todo el mundo y él nada más decía uno o dos palabras y con eso era suficiente para guiar o saber hacia dónde teníamos que ir todos.
Yo siempre vi en él una fuerza enorme. Tenía la fuerza del universo.
Y bueno el asunto es que, de repente pues se gasta este físico, Antonio se va y ya nada que hacer, hay que irse para seguir observando desde otro lado y seguir sembrando la semilla que sembró en tantos de nosotros.
Me encanta el poder compartir un poco de esta historia, cuando le pregunté a mis alumnos:
—¿Sabes quién es Regina? ¿sabes quién es Antonio Velasco Piña?
La mayoría dice que no y entonces ok, entre Jorge y yo hacemos un breve recordatorio de la historia sagrada de México.
En una reunión con una alumna canalicé a Regina y nos dijo:
—Hay una mujer que toma posesión el día de hoy, un gran caparazón la cubre y sólo si ella quiere se lo va a quitar.
Lo transmito tal cual y después dice:
—Lo más importante de esta toma de posesión, fue la presencia de todas las mujeres de los pueblos originarios, que hicieron un manejo de energía que se transmitió a todo el país, eso es lo más importante de esta toma de posesión.
Ella mi alumna y yo nos quedamos, así como ¡Órale! Ok, perfecto gracias.
Ese fue el mensaje concreto que recibimos de Regina.