Amárrame Hasta Matarme (Víctima del deseo 1) Capítulo 2
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Capítulo 2

Lara se encontraba frente a la gran fachada del Hotel AC , esta estaba recubierta de unas lozas de piedra natural de color gris que le conferían cierta sobriedad .

No le costó mucho trabajo encontrarlo, ya que estaba en la entrada a la ciudad , además que ella conocía muy bien el lugar, sabía que era un sitio tranquilo y cada vez más.

Miro el papel donde llevaba la dirección del lugar, de donde sería la fiesta.

Su objetivo estaba lejos, estaría a unas cuantas manzanas , pero los edificios le impedían ver más allá , El AC era el hotel más cercano y a su vez el más tranquilo.

Aunque el coche lo dejó lejos porque no quería llamar mucho la atención.

Lara Mora continuó por el blanco camino de losa hacia la entrada del hotel, llevaba su maleta rodando , a la vez en la otra mano una más pequeña , donde tenía todos los utensilios de la misión, su “nuevo uniforme de trabajo” .

Ya se lo había visto puesto a Amaia Centeno , la idea al principio le costó mucho trabajo tomarla en serio, se veía muy graciosa y a la vez se veía sensual.

De parecer un payaso de cumpleaños , a pasar a ser una mujer que se acostaría con el padre de cumpleañero.

Subió una escalera hasta la puerta de cristal, esta se abrió automáticamente ,entro en el amplio vestíbulo que tenia las paredes de cristal y el suelo de mármol blanco recién pulido , todo el lugar era diáfano ,

estaba amueblado con grandes sofás de cuero negro y grandes macetas con unas plantas sintéticas.

Se dirigió al mostrador de recepción que estaba al fondo , era de una madera oscura , pudo vislumbrar a la izquierda una escalera que llevaría a los pisos superiores y también un ascensor gris metálico .

Detrás del mostrador se encontraba una chica muy joven , se notaba que era tímida, por lo que Lara supuso que estaría en prácticas o que llevaba muy poco tiempo en el puesto.

Así que Mora entró con una gran sonrisa, le hacía recordar cuando ella era joven, ella también había sido una chica muy tímida, pero tuvo que erradicarla para poder trabajar en lo que era su sueño.

Desde pequeña siempre quiso ser policía, no era por la familia ya que nadie cercano a ella lo era .

La culpa la tenía una serie de televisión , en este caso “ Agatha Christie ‘‘s Poirot”, pensaba que el mundo era así.

Cuando realmente ya estaba trabajando de agente resultó que no era como pensaba, aunque no dejó de gustarle.

El único inconveniente fue tener que dejar a sus amigos y su familia a un lado. Pero…… por lo demás si le gustaba, Aunque llevase muy pocos casos en su historial.

— Hola. Buenos días ¿en que puedo ayudarte? — dijo la recepcionista con una risa nerviosa.

—Hola guapa. — dijo Lara sonriente , Iba a hacer todo lo posible para que la recepcionista se sintiera cómoda.—Tengo una habitación reservada. Aunque no se si esta bien , porque me la reservo mi pareja. — Esa palabra le dolió en lo más profundo de su ser, pero no se podía salir de su papel.

— ¿ Me puede dejar usted su DNI ?

Soltó la maleta , la otra la puso en el suelo , se metió la mano en uno de los bolsillos del pantalón, sacando, a la vez la cartera y llave del coche, que se viera bien la marca de su coche, del interior del tarjetero saco el DNI y se lo dio acompañando con una sonrisa,

que en ningún momento eliminó de su rostro mostrando su labio inferior.

La joven le respondió también al gesto, intentando no enseñar mucho sus dientes.

Estuvo un buen rato tecleando en el ordenador para introducir los datos.

“Si era nueva.” pensó Lara para sí misma

— No te preocupes , no tengo prisa. — Mentía, en realidad quería vaciar la maleta y ver lo que había en su interior antes de la 15:00 , para poder ir en busca de su amiga Aroa y disfrutar de una tarde de chicas.

Escuchaba como la recepcionista golpeaba con sus dedos el teclado y Lara para no aburrirse empezó a jugar con su mirada.

Ese lugar era más amplio de lo que esperaba , en uno de los sofás había un hombre ya mayor , con un mapa en la mano averiguando cuál iba a ser su siguiente visita.

¿Cuándo entró? no se había dado cuenta , le recordaba mucho a su padre ese pelo canoso , con entradas y mirada distraída.

Gracias a él estaba donde estaba ahora , le prometió que iba a conseguir ese trabajo para ayudar la unidad familiar .

Ella era la única de la familia, a parte de la madre que sabía que le quedaba poco tiempo de vida , por eso se lo prometió.

Al final se enteró de la pérdida del padre en medio del examen por lo que tuvo que ser fuerte y esforzarse muchísimo para no desconcentrarse en lo que estaba haciendo.

Como no, a ella le hubiera encantado que su padre se fuera enterando que había aprobado los exámenes pero no fue así , falleció sin sufrimiento ese mismo día .

Con la rabia que tenía dentro y la poca fuerza que tenía se esforzó al máximo , aunque cuando contestó la última pregunta se le escaparan las lágrimas , emborronando un poco el examen.

— Sale que lo tienes pagado para tres semanas. — dijo la voz chillona de la recepcionista, sacándola de su ensimismamiento.

Lara Mora se sorprendió ,con esas tres semanas podría divertirse mucho con su pelirroja. Solamente necesitaba catorce días para esa misión o como mucho quince.

— Por lo que veo, no lo esperaba . — le dijo sonriente la joven.

— La verdad se supone que iba a estar de visita en mi ciudad dos semanas. Porque tengo trabajo, pero si mi compañero lo ha reservado así tendré que aceptarlo.

Le dio la tarjeta de la habitación acompañada con el número.

Se despidió amablemente y se dirigió al ascensor saludando con la misma sonrisa .

Pulsó el botón y esperó escuchar el sonido característico que hace el ascensor cuando se pone en funcionamiento.

Cuando se abrió la puerta entró y marcó la quinta planta para dirigirse a su lugar de descanso.

Intentando recordar cómo era ella antes, mientras sonaba la música del asesor.

Por si se cruzaba con alguien conocido viera que no había cambiado, aunque el cabello azul no le ayudaba mucho.

Observó la maleta de mano y pensó en la peluca de pelo natural que se encontraba en su interior.

El ascensor paró bruscamente en la planta y abrió sus puertas con un desagradable chirrido.

Volvió a mirar la tarjeta y el número de la habitación .

Miro ese largo pasillo de tonos grises y puertas blancas para encaminarse hacia el refugio de los secretos.

Tendría que meterse muy bien en el papel y llevar una doble personalidad.

En la página web del hotel especificaba en su horario que por la noche no cerraba.

Por lo que podía salir y entrar cuando quisiera , por lo que era también el lugar ideal para que quedaran los ligues .

Cada vez que pasaba por el lado de una puerta agudizaba el oído para adivinar si en su interior había una pareja o una familia en su interior.

Le venían los recuerdos de su infancia. La mayoría de sus amigos ya no se acordarán de ella, tan solo Aroa Ruz y su pareja Alain Vélez y sobre todo el que fue el amor de su vida Marcel Rojas.

A mitad del pasillo se le resbaló la maleta que llevaba en la mano, aunque no pesaba mucho, formó un gran estruendo al desparramar todo su contenido por el pasillo.

Marcel era su amor platónico. Ese amor que solo estaba en su cabeza.

Solo sabía que no se lo iba a encontrar por Huelva, seguramente estaría trabajando por toda España o por el extranjero .

A veces había tenido sexo con su ex pareja imaginado que lo hacia con él.

No se podía quitarse de la cabeza a ese chico , mejor dicho hombre.

Como la había embrujado, era su punto débil.

El crujir de una de las puertas, le avisó a Lara que estaba siendo observada por una mujer, mientras recogía la maleta.

Esta se encontraba con el albornoz del hotel enseñando uno de sus hombros húmedo ,escucho la voz grave de un hombre y la señora cerró la puerta suavemente.

Lara, sin darle mucha importancia, terminó fugazmente de recogerlo todo, metió la tarjeta en la cerradura ,empujó la puerta con el culo y soltó todo el contenido de la maleta encima de la cama.

No podía quitarse de la cabeza a Marcel y su conciencia le decía que estaba allí por trabajo, y no por una fantasía.

La habitación no era muy pequeña, con las paredes grises y el techo blanco le confería cierta amplitud, a su derecha se encontraba el baño lujosamente decorado con mármol calacatta .

En el fondo de la habitación estaba el escritorio , donde tendría que pasar largas horas de trabajo.

Observo las cosas que había diseminado por la cama ,era la ropa del día a día, mientra su cabeza le hacía recordar a Marcel Rojas, su cara , su pelo para ella era muy guapo.

La familia Rojas, era de clase alta y vivía en una gran mansión en el centro, por lo que sería poco probable que se encontrara con él o alguien de su familia.

Mostró al espejo su cuerpo medio desnudo, se quería cambiar de ropa, aunque el calor que tenía era por recordar a Marcel.

Las braguitas de encaje que llevaba puestas no le favorecían, pero soltó un suspiro como si él la estuviera mirando.

Dirigió su mirada hacia las prendas que se tenía que probar.

Imaginando el pelo rubio de Marcel. Se fijó en las sensuales curvas de su cuerpo, se notaba el esfuerzo que había hecho en el gimnasio, le gustaba tener un cuerpo apretado pero no muy musculoso.

Seguía pensando en Marcel. Se sentía un poco incómoda con el látex pegado en su pecho aunque se lo resaltará ,tampoco aguantaba los leotardos de tiro bajo, enseñando el ombligo , se veía más bien choni que ama .

Tendría que cambiar de ropa por otra más acorde a su nueva situación.

Cogió los guantes de látex, mientras miraba que esa habitación era realmente grande, pero saturada por el mobiliario .

Se sentía una mujer de clase alta, con un ridículo uniforme.

Marcel apareció de nuevo en su mente. Se puso el guante, que le costó un poco trabajo ponerlo , aunque sólo llegará a la muñeca y tuviera los dedos fuera .

Se colocó unas medias de red y se Dejó caer en la cama pensando en Marcel, ¿que diría él si la viera de esa guisa?

Desde allí se veía el mármol del cuarto de baño y el lujo que desprendía .