Acero vivo (Serie Vane Dynasty 3) Capítulo 1
4%

Capítulo 1

La llamada del número equivocado

— Serena —

❖

El lunes por la mañana tiene un sabor.

No es café, ni tostadas, ni las cosas buenas que la gente pone en las historias para que el comienzo de la semana parezca soportable.

El lunes por la mañana sabe a todo lo que no terminaste el viernes.

Mi oficina está en el tercer piso de un edificio en Fulton Market que todavía tiene ladrillos a la vista porque el propietario leyó en alguna parte que los ladrillos a la vista son un signo de carácter.

Yo me inclino más a creer que son un signo de ahorro en los trabajos de acabado, pero nunca se lo he dicho.

Pago el alquiler con dos semanas de retraso cada mes.

No me parece el momento de expresar opiniones estéticas.

La silla cruje.

Siempre ha chirriado.

Llevo tres años prometiéndome una silla nueva, una de verdad, con soporte lumbar y ruedas que no se atasquen. Llevo tres años posponiéndolo porque siempre hay cosas más urgentes en las que gastar el dinero.

La lista de cosas urgentes nunca se acorta.

Se reinventa.

Tengo tres carpetas abiertas sobre la mesa. Tres clientes en crisis simultánea, porque las crisis no se distribuyen de forma razonable. Las crisis llegan en manada, como los lobos, como las facturas, como los mensajes del propietario de la casa.

Carpeta uno: DeLuca no había propuesto nada diferente, y eso me había dicho algo.

Las personas que quieren controlarte siempre eligen el lugar.

Las personas que quieren evaluarte te dejan elegir y luego observan cómo te mueves en tu espacio natural.

Reed, o quienquiera que fuera, quería evaluarme.

Lo que significaba que o era muy inteligente o muy seguro de sí mismo. Probablemente ambas cosas. Las personas inteligentes y seguras de sí mismas eran las más peligrosas con las que trabajar.

También eran las más interesantes.

Me negué a analizar esta segunda consideración.

Colgué.

Me quedé un momento de pie junto al escritorio.

La silla crujió ligeramente, como si también estuviera participando.

Luego encendí el ordenador, abrí una ventana de búsqueda y escribí lo que se me ocurrió: prefijo +41, Ginebra, gestión de crisis, Vane Enterprises, consultores europeos.

No encontré nada útil.

Probé algunas combinaciones más.

Nada.

Lo cual era, en sí mismo, una respuesta.

Quien no deja rastro en la web en 2026 o es irrelevante o trabaja profesionalmente para no ser encontrado.

Reed no parecía irrelevante.

Cerré la ventana.

Volví a la carpeta Pemberton.

Trabajé durante cuatro horas casi sin levantar la vista, con esa voz en un rincón de mi cabeza como una nota musical que no se resuelve.

❖

A las seis de la tarde, cuando el edificio comenzaba a vaciarse y las luces de las ventanas de enfrente se encendían una a una como respuestas a preguntas que nadie había hecho, recibí el correo electrónico de confirmación de la reunión.

Remitente: Nadia Bernauer, en nombre del Sr. J. Vane.

Me quedé paralizado.

Volví a leerlo.

En nombre del Sr. J. Vane.

J. Vane.

Vane.

El prefijo +41. Ginebra. La Vane Enterprises.