21 Viaje al armario
Tony bajó una tira de las persianas y observó a Harlow y a Foxx entrar al Gremio. Se preguntaba cuándo aparecerían. Ya le había avisado a Charity que les dijera a ambos que quería hablar con ellos.
No era del todo cierto. En realidad, solo necesitaba tener una excusa para redactar un informe diciendo que Harlow estaba bien después de que su casa explotara.
Y que no había conflictos en el equipo pese a su situación de convivencia actual.
A Tony no le importaba si lo que escribiera era cierto o no.
Harlow no tenía mucha opción de todos modos.
Pero, por motivos burocráticos, tenía que realizar al menos la reunión presencial para fingir que había hecho lo necesario para asegurarse de que el equipo estaba mentalmente estable.
Harlow nunca había estado mentalmente estable, así que, opinaba que no tenía mucho sentido. Pero al menos revisaría cómo estaba Foxx.
Tony estaba a punto de soltar la persiana cuando Harlow hizo algo extraño…
Su brazo se deslizó por la cintura de Foxx, y lo atrajo hacia él.
Tony entrecerró los ojos, mirando a los dos.
Luego los abrió de par en par cuando Foxx miró a Harlow confundido al ver que el contrario lo observaba con una sonrisa arrogante y le guiñaba un ojo.
La sonrisa era demasiado segura… demasiado cargada.
¿Qué… jodida mierda? Soltó la persiana, cruzó la habitación a zancadas y abrió la puerta de golpe.
—¡Harlow, a mi oficina, ahora! —rugió Tony, fulminando con la mirada al cazador.
Harlow lo miró, arqueando una ceja, pero la maldita sonrisa no se le borró del rostro.
—¡Ahora, Harlow! —demandó Tony. Harlow, sin el menor signo de preocupación, soltó a Foxx y comenzó a avanzar con su típico paso despreocupado. El vampiro, confundido, empezó a seguirlo, así que Tony añadió rápidamente—: Tú no, Foxx, solo Harlow. Ve a informar a tu supervisora.
Foxx frunció el ceño, pero asintió y se alejó.
La sonrisa de Harlow se ensanchó al entrar, sin inmutarse cuando su jefe cerró la puerta de un portazo y fue hacia su escritorio para dejarse caer en la silla con visible fastidio.
Tony lo fulminó con la mirada durante unos segundos antes de soltar entre dientes:
—¡Dime que no te lo follaste!
Ajá, ¡el momento divertido había llegado!
Harlow soltó una risita grave.
—Bueno, me dijiste que me llevara bien con él, jefe —respondió con una sonrisa inocente.
—Maldita sea, Harlow. ¿No puedes estar hablando en serio? Foxx es tu puto compañero.
¿De verdad el hombre pensaba que señalar que Foxx era su compañero haría que Harlow no se lo follara? ¿Alguna vez había mostrado tener ese nivel de moral o respeto por la santidad del entorno laboral? Harlow no lo creía.
—Bueno, ahora es mi compañero dentro y fuera de la cama —dijo con un resoplido.
Tony golpeó el escritorio con ambas manos.
—Por amor de Dios, es un hombre. ¡Ni siquiera eres gay!
Harlow se encogió de hombros.
—Tienes razón. No soy gay. Pero hay más sexualidades además de gay y heterosexual. —Caminó con calma hasta sentarse frente al hombre. Se reclinó en la silla y apoyó los pies sobre el escritorio de Tony, cruzando los tobillos—. Supongo que, si tengo que definirme, soy más bi que hetero.
Tony bufó y le apartó los pies.
—No me importa una mierda. Nunca la habías metido en un culo antes…
—Eso no es correcto —lo interrumpió con una risita.
Su jefe tartamudeó unos segundos antes de estallar:
—¡Nunca la habías metido en el culo de un hombre antes!
Harlow asintió.
—Eso sí que es cierto.
—¡¿Entonces por qué ahora?! ¿Por qué él? ¡¿POR QUÉ AHORA?! ¡¿Por qué sigues siendo un puto grano en mi culo?!
Harlow sonrió ampliamente.
—¿Quieres que sea un grano en el culo? Me han dicho que soy bastante bueno en eso.
La sonrisa de Harlow se amplió mientras una vena se le marcaba a Tony en la frente y su ojo izquierdo empezaba a temblar. Oh, sí, el hombre definitivamente estaba considerando asesinarlo.
—¿Por qué…? —gruñó Tony.
—¿La verdad?
—Claro. Sorpréndeme. Veamos si te creo.
Harlow soltó una risa corta.
—Pues, para ser honesto, tiene un tremendo culo. —Hizo un gesto con las manos para mostrar la forma de tal culo—. Nunca me había sentido tan tentado. Hubo ocasiones en que me lo imaginé, sí. Pero Foxx me estaba volviendo loco, y entonces, bam, follamos. Varias veces. En muchas posiciones.
Tony se cubrió la cara con las manos y dejó escapar un gruñido de desesperación.
—Te odio tanto.
—Y voy a hacerlo otra vez. Solo para que lo sepas.
—¡Joder! —gruñó su jefe—. ¡Lárgate de mi oficina! —Le hizo un gesto con la mano para echarlo.
—Oh, pero ¿no querías verme? Charity mencionó algo.
—Sí, y ya te vi. Está claro que estás perfectamente bien. Tan bien que literalmente te estás follando a tu compañero. Así que sí, diría que tu situación de convivencia es estupenda. Lárgate.
—Ooh, no te enfades. Sigues siendo mi persona número uno —dijo Harlow con una voz melosa y falsa.
—Voy a rezar para que nadie se entere y para que mueras en una misión. ¿Por qué no estabas dentro de la casa cuando explotó, y así me ahorrabas el dolor de cabeza, eh?
Harlow empezó a reír y fingió llevarse una mano al pecho, como si le doliera.
—¡Qué cruel! —Siguió riendo mientras se ponía en pie y salía, aunque no pudo resistir el impulso de molestarlo un poco más—. Avísame cuando tengas novedades del seguro, ¿sí, jefe? ¡Gracias!
—¡Vete a la mierda! —gruñó Tony.
Foxx levantó la mirada hacia la oficina de Tony al oír la puerta abrirse. Harlow salió riendo. Le arqueó una ceja mientras el hombre se acercaba.
—¿Qué quería Tony?
Harlow se encogió de hombros.
—Nada importante. Solo quería confirmar algo.
Foxx frunció el ceño.
—¿Algo? Pensé que necesitaba vernos a los dos.
—Nada de lo que debas preocuparte. Y ahora ya no —dijo el humano, mirando hacia Charity—. ¿Ya terminamos aquí?
Charity, sentada en su escritorio revisando los documentos que le habían entregado, levantó la vista. De inmediato empezó a mirar a Harlow con sospecha, pero finalmente asintió.
—Están libres. Foxx revisó todo mientras tú sin duda estabas perdiendo el tiempo, cariñito.
—Perfecto, entonces. Sígueme, Foxx.
Foxx parpadeó, confundido, cuando Harlow le tomó del brazo y lo arrastró por un pasillo al azar, en dirección contraria a la salida.
—¿A dónde vamos? —preguntó Foxx.
Harlow no respondió; se detuvo de pronto, abrió una puerta y lo empujó dentro.
Foxx lo miró con los ojos muy abiertos al verse acorralado contra una estantería, con el humano imponiéndose sobre él.
Harlow se humedeció los labios, mirándolo con una sonrisa de lado. Estaba claro lo que quería. Y maldita sea, su cuerpo reaccionó al instante. Pese a lo absurdo de estar en un maldito armario, su polla se alzó de inmediato.
—Pantalones fuera —ordenó Harlow.
Foxx se atragantó.
—¡N-no voy a tener sexo en un armario diminuto y apretado! ¡Estamos en el trabajo!
Apenas había unos centímetros entre ellos, ¡y estaban en el trabajo!
El humano sonrió con arrogancia.
—Dices eso, pero… —Harlow bajó la mano y lo frotó.
Foxx soltó un chillido, el rostro le ardió de vergüenza y rabia mientras el hombre apretaba su erección
—¡Está bien, pero rápido! —gritó en un susurro—. Y en silencio —añadió, mientras se quitaba los zapatos y se bajaba los pantalones y la ropa interior.
—Yo no soy el que necesita estar callado.
—Cállate, humano, y hazlo. No pienso dejar que nos atrapen aquí. Y más te vale tener lubricante.
Harlow metió la mano en su chaqueta y sacó algo, levantándolo para mostrárselo. Foxx miró el pequeño sobre y reconoció un paquetito de lubricante de un solo uso.
—¿De dónde mierda sacaste eso?
—De la recepción del hotel cuando nos registré.
Foxx abrió los ojos como platos.
—¡Dime que no pediste lubricante en recepción!
—¿Tratabas de mantenerlo en secreto? No parecías muy preocupado por la discreción cuando te follé contra la puerta, y esas habitaciones no están precisamente insonorizadas.
Foxx le lanzó una mirada asesina mientras debatía internamente con su lado más descarado, ahí, de pie, con la polla al aire.
En el fondo sabía que era una pésima idea tener sexo en la oficina.
Pero también le encantaban las pollas, y follar con Harlow se sentía demasiado bien. Su agujero se contrajo…
Foxx fulminó al hombre con la mirada durante unos segundos más antes de arrebatarle el sobre de lubricante de la mano y espetar:
—¡Saca tu polla antes de que cambie de opinión, viejo!
Ignoró a Harlow mientras se abría la cremallera de los pantalones.
Rasgando el sobre, Foxx se estiró hacia atrás para abrirse a sí mismo.
Presionando su apretado agujero, jadeó cuando primero uno y luego dos dedos se deslizaron fácilmente en su interior.
Habían pasado muchas horas desde que habían tenido sexo.
Así que, a pesar de lo mucho y lo fuerte que Harlow lo había penetrado, no estaba adolorido.
Pero eso no significaba que no siguiera sensible.
—Deberías ver tu cara cuando haces eso —gruñó Harlow.
El hombre tenía su polla fuera y masturbaba lentamente todo su grosor, solo observándolo.
Era larga, gruesa y circuncidada. Oh, esas venas… Sacudiendo la cabeza, apartó la mirada para encontrarse con Harlow sonriendo con suficiencia. Arrogante hijo de...
Foxx soltó un chillido, agarrándose a los hombros del humano mientras Harlow de repente lo rodeaba con su brazo por la cintura y lo levantaba con un solo brazo.
Su rostro se ruborizó mientras un escalofrío de excitación recorría su cuerpo.
Puede que tuviera un ligero, muy ligero, fetichismo por la fuerza, y que le encantara que lo manipularan.
Foxx envolvió sus piernas alrededor de la cintura de Harlow cuando el humano bajó su mano libre y colocó su polla sobre el agujero de Foxx.
Se mordió el labio, ahogando el gemido que intentaba salir mientras el hombre lo llenaba.
Un grito se escapó cuando Harlow agarró la cintura de Foxx y comenzó a embestirlo sin darle un solo momento para acostumbrarse.
Los estantes detrás de él presionaron su espalda y los objetos temblaron con la fuerza de las embestidas de Harlow.
—¡Oh, Diosa! —gritó Foxx.
Agarrándose con fuerza a los hombros del hombre, trató de moverse hacia abajo mientras el humano arremetía hacia arriba.
—Silencio —se rio Harlow malévolamente.
Foxx cortó su siguiente grito mordiéndose el labio inferior de nuevo. Uno de sus colmillos lo perforó esta vez.
Entraron en un ritmo constante, Foxx empujando hacia abajo mientras Harlow lo follaba, yendo tan profundo como podía. Su cuerpo prácticamente se estremecía cada vez que el hombre rozaba bruscamente su próstata.
—Dios, un día, simplemente voy a preñarte. Llenarte una y otra vez y hacer que gotees con mi semilla. Te gustaría eso, ¿verdad, mocoso?
Foxx jadeó, la sangre goteaba por su labio por tratar de contener sus gemidos mientras el humano se hundía con fuerza en él.
—¿Un viejo como tú? ¡Morirías primero! —logró decir.
Estaba muy orgulloso de sí mismo por poder pensar lo suficiente y dar una respuesta coherente. Por lo general, era inútil conversando durante el sexo.
Harlow se rio entre dientes.
—Pensé que te mostré lo buena que era mi resistencia anoche.
—Tuviste suerte, viejo… ah. —Las palabras de Foxx se cortaron en un suave grito mientras el hombre golpeaba su próstata de nuevo.
—No sabía que la resistencia se tratara de suerte.
Quiso responder con algo sarcástico, o al menos descarado, pero su mente había llegado al límite de poder conversar durante el sexo. Así que, simplemente se aferró más a Harlow, hundiendo su rostro en su cuello y gimoteó, haciendo que el humano se riera más fuerte. Bastardo.
Su polla palpitó con fuerza, goteaba más presemen a medida que su orgasmo se acercaba. Harlow continuó moviéndose dentro y fuera de él, ahora golpeando el punto exacto en el interior cada una de las veces.
Gimoteando y aún aferrado al hombre, metió una de sus manos entre ellos y comenzó a masturbarse. El problema era que Foxx estaba perdiendo la batalla por permanecer en silencio, y comenzó a temer que alguien los descubriera.
—Termina —jadeó.
Harlow gruñó, y sus embestidas se volvieron brutales. Una embestida particularmente fuerte lo hizo desbordarse. Un grito fue arrancado de su boca, y sin pensar, mordió el cuello de Harlow para cortarlo. Su polla y sus bolas tuvieron espasmos mientras su semen se rociaba entre ellos.
En el momento en que sus dientes se hundieron en el cuello de Harlow, el humano gritó, siendo él el ruidoso esta vez. Su polla se sacudió con fuerza dentro de Foxx mientras se corría.
—Mierda —dijo Harlow con una risa temblorosa—. ¿Así se siente la mordida de un vampiro cuando no están tratando de matarte?
Foxx sacó lentamente sus colmillos del cuello del hombre y se echó hacia atrás. Relamiéndose los labios, miró a Harlow.
—Eso fue solo una probada de lo que podría ser. —Se aclaró la garganta—. Lamento haber mordido sin preguntar. No tomé nada de sangre.
Harlow resopló y se inclinó para lamer la sangre del labio inferior de Foxx.
—Siéntete libre de morderme cuando quieras.
En cuanto a lo otro… tal vez en algún momento.
No estoy seguro de cómo me siento al respecto de que un vampiro se alimente de mí, después de tantos años de que me muerdan mientras intentan matarme.
—Oyó a Foxx gimotear mientras él se retiraba y le daba una nalgada—.
¿Vas a bajarte para que pueda limpiarte o planeas que te saque de aquí así?
—preguntó Harlow con una sonrisa de suficiencia.
Foxx lo fulminó con la mirada, pero lo soltó, deslizándose lentamente por el cuerpo de Harlow mientras el hombre lo bajaba al suelo.
—¿Hay algo aquí para limpiar? —preguntó, frunciendo el ceño ante la idea de ponerse la ropa con semen goteando de su culo… sin mencionar que había algunas salpicaduras en la camisa de Harlow. ¡Punto a favor por apuntar lejos de sí mismo!
Harlow miró a su alrededor, luego tomó algo de un estante sobre la cabeza de Foxx.
—Esto servirá.
El hombre sostenía una caja de pañuelos sin abrir delante de él.
—Mejor que nada. Pero quizá quieras cerrar tu chaqueta de todos modos —dijo con una risita.
Harlow miró hacia abajo e hizo una mueca.
—Apuntaste lejos de ti mismo, ¿verdad, mocoso?
Foxx le guiñó un ojo al humano antes de dejar que su lado infantil tomara el control, sacándole la lengua.
Harlow puso los ojos en blanco y abrió la caja de pañuelos.
—Limpia —gruñó.
Cierto, necesitaban limpiarse para poder largarse de allí antes de que alguien los encontrara. Cruzaba los dedos para que nadie los haya escuchado…