A primera molestia (Las Involuntarias Aventuras de Harlow y Foxx 1) 16 Linajes #3
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16 Linajes #3

—Perdieron la cabeza. Empezaron a asesinar humanos, vampiros y otros paranormales en masa.

Intentaron convertirse en dioses vivientes.

Según las historias que he escuchado, fue violento y destructivo.

Eran seres de gran poder. Poderes que estoy seguro que nadie de sus linajes volverá a desarrollar por completo.

Era demasiado peligroso dejarlos seguir viviendo así.

—¿Así que los eliminaron?

—Sí.

—Bueno, muy instructivo todo… ¿Eso es todo?

—Esos son los linajes. ¿Qué más quieres saber?

O mejor dicho, ¿qué más no sabes sobre los vampiros?

—Foxx hizo una pausa, como si estuviera pensando qué cosa podría ignorar Harlow—.

Bueno, algo no tan profundo, pero probablemente no sepas esto: la sangre puede saber diferente dependiendo de cómo la bebamos.

Aunque la sangre envasada es prácticamente agua.

Calentarla, enfriarla, dejarla a temperatura ambiente…

todo eso no cambia mucho lo que es, ni su sabor.

Pero es distinto cuando es sangre de la fuente.

Y Foxx tenía razón. Harlow no sabía mucho sobre el tema de su consumo de sangre, aparte de que efectivamente bebían sangre. Pero, claro, ¿por qué tendría que saberlo? Uno no solía sentarse a charlar con aquellos a los que intentaba matar sobre el sabor de su comida.

—¿Las personas saben diferente?

—¡Sí! Esa diferencia se pierde cuando la sangre está en una bolsa. Pero cuando es directamente de la vena, hay muchos sabores distintos. Por ejemplo, los diabéticos saben dulce. Mientras que en alguien con una enfermedad terminal, o muy enfermo, su sangre suele ser más amarga.

Harlow ladeó la cabeza.

—¿Puedes saber cuándo alguien está enfermo? ¿No solo los del Linaje de los Sanadores?

—Saberlo por el sabor es distinto de lo que puede hacer el Linaje de los Sanadores.

Ellos pueden ver la enfermedad o las heridas.

Nosotros solo notamos que algo anda mal.

Dependiendo de si sabemos cómo sabe alguien con, digamos, cáncer, podemos llegar a identificar el tipo de enfermedad, pero no es exacto ni sencillo.

Es una habilidad que se guarda muy en secreto. Supongo que entiendes por qué.

—Hubo peticiones para que los diseccionaran y estudiaran a todos ustedes cuando se revelaron al mundo.

Dudo que tenga que darle muchas vueltas al porqué prefieren mantener ciertas cosas en secreto.

Probablemente también sea la razón por la que el alcance real de los linajes vampíricos no es tan conocido.

Incluso hubo empresas que comenzaron estudios… muchos juicios y cargos criminales salieron de eso. Aunque no se pudo hacer gran cosa. En esa época, los paranormales no tenían derechos.

—Exactamente. Sin ofender, pero algunos humanos creen que sus vidas valen más que nuestras libertades.

—Claro. Menos mal que no tengo un solo hueso altruista en el cuerpo. Y no me importa a cuántos podrías ayudar con tus habilidades.

Foxx se rio.

—Si te importara, no encajaría con todo eso de ser psicópata, ¿no?

—Así que Tony sí te habló de esa posibilidad. Lo suponía. Ya lo insinuaste, pero no estaba seguro, considerando que decidiste dejarme vivir contigo… por ahora.

—Puede que lo mencionara.

Le parecía extraño que Foxx no hubiera querido un nuevo compañero, y que siguiera coqueteando mientras lo dejaba vivir en su condominio. ¿Quién dejaría vivir a un posible psicópata en su casa?

—¿Tienes tendencias suicidas?

Foxx se atragantó.

—¡N-no las tengo! ¡¿Por qué todos piensan eso?!

—Dejas que un psicópata viva en tu casa.

—Técnicamente, no estás diagnosticado. Aunque, estoy casi seguro de que «psicópata» no es un diagnóstico oficial.

—No lo sé. Pero no, nunca me hicieron pruebas de nada.

En realidad, porque nadie quiso gastar dinero en eso cuando era niño.

Pero tengo suficientes tendencias como para que no sea necesario confirmarlo.

Además, estoy bastante seguro de que el gobierno no me dejaría seguir trabajando como cazador si diera positivo en lo que sea que tenga.

—¡No tengo tendencias suicidas! —espetó Foxx.

—Si tú lo dices.

—¡No las tengo! —protestó el vampiro, visiblemente alterado.

—No digo que las tengas.

—Lo estás pensando —acusó.

Oh, Harlow estaba pensando algo, sí. Más bien que el tipo tenía más fascinación por el peligro que tendencias suicidas. La mayoría la tenía en ese trabajo.

—No lo pienso, te lo prometo.

—No tengo tendencias suicidas. Solo quiero vivir aventuras y divertirme, y no aburrirme.

O sea, puede que me parezca sexy la violencia y me excite un poco, ¡pero no quiero morir!

—El rostro de Foxx se puso de un rojo intenso al decirlo, y enseguida trató de retractarse—.

Quiero decir… borra esa última parte… pero no tengo esas tendencias, ja, ja.

Lo de «la violencia sexy» fue un lapsus.

Encuentro la violencia fascinante, eso es todo.

Solo eso me parece. No sexy. No excitante. Solo… interesante de ver.

Harlow estalló en carcajadas. Al parecer, cuando Foxx se ponía nervioso, tendía a soltar sus secretos.

—¡Deja de reírte! —se quejó el vampiro—. ¡Fue un lapsus, ¿sí?!

—Claro, claro —se burló Harlow.

—¡Lo fue!