Capítulo 23. A dos pasos del amor
Marcos cerró la librería y apagó las luces. Solo quedó encendida la lámpara de la ventana.
—¿Sabes qué pensé cuando te vi aquel primer día? —preguntó Clara.
—Que era insoportable.
—Eso también. Pensé que estabas a dos pasos de convertir este lugar en algo que no reconocería.
—¿Y ahora?
—Ahora creo que estabas a dos pasos de encontrarme.
Marcos la besó despacio, como si por fin hubieran aprendido a no tener prisa.