CAPÍTULO 20
Antes de los nombres
Marcela tomó la fotografía del periódico y la puso delante de Adrián.
El adolescente de trece años miraba a la cámara sin saber en qué se convertiría.
Marcela no sintió el impulso de perdonarlo.
Sintió algo más incómodo: la certeza de que la cadena no empezaba con el hombre que tenía enfrente.
Eso no cambiaba dónde terminaban sus propias decisiones.
Caleb seguía muerto por su mano. Daniel también.
Lucas había pasado por lugares que Adrián conocía suficiente para haber debido detenerse mucho antes.
Haber sido víctima podía explicar cómo entró.
No explicaba por qué siguió obedeciendo después de saber lo que hacía.
—Míralo —dijo Marcela. Adrián lo hizo. —Ese niño no mató a Daniel Mercer.
—No. —Tú sí. Adrián asintió. —Sí. —Entonces no voy a usar esto para limpiarte.
—No te lo pediría. —Bien. Marcela empujó el recorte un poco más cerca.
—Pero ese niño puede saber quién te llevó. Y necesito que lo recuerdes.
Marcela escribió únicamente: CICATRIZ EN MANO — RECUERDO INCIERTO. Nada más. Porque ya había aprendido que el peligro no empezaba cuando faltaban respuestas. Empezaba cuando una respuesta deseada llegaba antes que la evidencia.